El vicepresidente del Comité Ejecutivo del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), Dr. Rodrigo Perna, realizó un extenso y crítico análisis del estado actual del sistema de salud, del rol del gremio médico en el último período y de algunos de los principales conflictos que atravesaron la agenda sanitaria en los últimos años.
En diálogo con Diario La R, Perna cuestionó la alineación histórica entre la conducción del sindicato y determinados gobiernos, advirtió sobre el riesgo de perdida salarial para los médicos, puso en duda los pilares del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) y se refirió a la delicada situación institucional del CASMU, remarcando la preocupación del SMU por evitar un quiebre que afecte a trabajadores y usuarios.
Balance del Sindicato Médico: salarios, jubilaciones y alineamientos políticos
Al realizar un balance del período reciente, Perna señaló que, en términos generales, “se ha trabajado sin ningún elemento a destacar, hasta el cambio de gobierno” debido a la “alineación habitual entre los gobiernos del Frente Amplio y la Agrupación Fosalba la cual dirige el SMU hace más de 100 años”, lo cual considera “no es conveniente para el colectivo médico”.
A su vez, marcó dos hitos que considera centrales y preocupantes. El primero fue la firma de los convenios salariales. Según expresó, se trató de “una mala pauta en general, con una firma en general con un riesgo de pérdida de salario real y de poder adquisitivo importante para el colectivo médico”.
El dirigente advirtió que el acuerdo se firmó “sin cláusulas gatillo, que habitualmente se usa en otros períodos”, lo que deja a los médicos expuestos en un contexto inflacionario incierto. “Ahora este año ya vemos que el pronóstico del gobierno respecto a la inflación ya se les escapó un poco, ya no están tan seguros de la inflación que vamos a tener”, alertó.
El segundo gran eje fue la discusión en torno a la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios. Perna recordó que fue necesaria una asamblea para mandatar al sindicato a defender las jubilaciones, en un contexto de fuertes diferencias internas. “Los médicos somos el colectivo que más aporta a la caja, o sea que es importante la opinión del sindicato”, subrayó.
En ese marco, reconoció tensiones entre agrupaciones internas y relató que, en determinado momento, fue él quien asumió el rol de vocero público: “Tan es así que en su momento el vocero del sindicato en toda la prensa fui yo como vicepresidente, dado que el presidente no podía salir a hablar porque tenía un pensamiento contrario al de la asamblea”.
Un sistema “que no es nacional ni integrado”
Consultado por el funcionamiento del SNIS, el vicepresidente del SMU señaló que las fallas del modelo no son nuevas y que, a su entender, persisten desde su creación. “No es un sistema, no es nacional, que eso rompe los ojos en lo nacional, por lo tanto no está integrado y, como decimos nosotros, no brinda la salud que debería brindar con todos los recursos que tiene a través del Fondo Nacional de Salud, el FONASA”, afirmó.
Cuestionó además el diseño financiero del sistema y las pérdidas estructurales que arrastra desde sus inicios y recordó que durante años fue necesario que Rentas Generales “aportara varios miles de millones de dólares al sistema para que funcionara”.
Desde su perspectiva, “cuando uno habla de un sistema nacional, sería que uno se pudiera atender en cualquier lugar del Uruguay, indistintamente donde es socio, y eso todos sabemos que no existe”, señaló. Como ejemplo, mencionó que, ante una urgencia en el interior, muchas veces los pacientes son trasladados a su mutualista de origen.
En ese marco, reconoció que la situación sanitaria en el interior del país ha tenido mejoras en los últimos años, aunque aclaró que no se trata de avances atribuibles directamente al sistema. Consideró que los cambios se deben al “propio devenir del avance tecnológico y los accesos a las cosas”.
“En Uruguay no faltan profesionales”
Otro de los puntos que Perna buscó desmitificar fue la supuesta falta de profesionales de la salud fuera de Montevideo. “En Uruguay no faltan profesionales universitarios de ninguna rama”, aseguró, y explicó que el problema radica en su distribución. “Están distribuidos de una forma que faltan en un lado y sobran en otro, no faltan, eso está estudiado, están los números”, enfatizó, cuestionando discursos que, a su entender, no reflejan la realidad.
Para el vicepresidente del SMU, uno de los factores centrales que profundiza las desigualdades es la brecha salarial entre ASSE y las mutualistas. Esa diferencia, explicó, termina condicionando las decisiones laborales de los profesionales.
Según Perna, esta disparidad explica buena parte de las carencias que se observan en los hospitales públicos. “Por eso es que a veces no hay recursos en los hospitales, es simplemente por eso, es por la diferencia en el pago”, sostuvo. En ese sentido, rechazó lecturas simplistas o politizadas sobre la falta de especialistas.

ASSE y retenciones de FONASA: “Es ilegal, es un robo al aportante”
Al analizar la equidad del sistema, Perna cuestiona el relato oficial: “Es una falacia de que se aumentó el acceso a la salud. Nunca faltó el acceso a la salud”, sostuvo. A su entender, el SNIS no modificó sustancialmente la realidad previa: “La gente se atendía en salud pública y otra gente se atendía en mutualismo. Exactamente como sigue siendo hoy”.
En ese contexto, cuestionó el rol de ASSE dentro del sistema. “Si hoy en día la mutualista más grande de este país es ASSE, que tiene aproximadamente un millón y medio de usuarios… uno esperaría que estuviera por lo menos tres o cuatro veces mejor que cualquier mutualista de Uruguay”, planteó. Sin embargo, aseguró que basta recorrer hospitales y policlínicas para notar que “las condiciones no son las mismas”.
Desde su experiencia como cirujano, relató que diariamente pacientes del interior deben trasladarse a Montevideo por falta de recursos o especialistas. “Los que estamos en el sistema lo vivimos cotidianamente”, afirmó.
Otro de los puntos que generó crítica fue el manejo de las devoluciones del FONASA. Perna considera que “es una barbaridad, es ilegal, y para nosotros es un robo al aportante”. Aclaró que no se trata de un impuesto, sino de “una retención del sueldo”, y cuestionó que no se devuelva lo que corresponde cuando el aporte excede el tope legal.
CASMU: preocupación por la estabilidad institucional
Consultado sobre la crisis del CASMU y los casos de mala praxis, Perna aclaró los límites de acción del sindicato. “Nosotros no podemos, por estatuto y por nuestra función, involucrarnos en los temas de dirección técnica o de decisiones que toman los mutualistas”, explicó.
No obstante, afirmó que el SMU siguió de cerca la situación de médicos sumariados o despedidos y expresó una fuerte preocupación institucional. “Nos preocupaba fundamentalmente que no fuera a tener un quiebre institucional y que quedara un montón de colegas sin trabajo”, dijo, recordando el antecedente de Casa de Galicia.
Sobre el presente, señaló que tras las elecciones internas “parece que la cosa está más tranquila y que se vienen cambiando las cosas, por suerte”.
Condiciones de trabajo médico y desafíos a futuro
De cara al futuro, Perna remarcó que mejorar las condiciones laborales de los médicos es clave para la calidad asistencial. “Que el médico esté mejor en sus condiciones va a brindar una mejor asistencia”, afirmó, y señaló como prioridad el debate sobre la carga horaria como una de las condiciones “básicas de trabajo” a tratar en un futuro próximo.
Finalmente, volvió a insistir en la necesidad de un Sistema Nacional de Trauma y Emergencia, en un país donde los accidentes de tránsito siguen siendo una de las principales causas de muerte en adultos jóvenes. “Hay muchas ideas, hay muchas cosas para hacer, pero hay que definir estrategias”, concluyó.


Todo lo del FA en trucho, mentira falso, y corrupto
El SNIS nació condenado. Traído al país por la candombera borracha y el sucio como una creación genial, en realidad, (porque además figuraba en el acápite del «proyecto»), fue COPIA EXACTA del sistema canadiense, donde, por ejemplo existe el famoso «triage», y donde la gente va a la urgencia con computadoras, mantas y termos con café porque la espera se prolonga por horas cuando no por días o noches enteras. Entonces, no es de extrañar que en Uruguay también sea un fiasco.
Y, si es tan malo, porqué no lo cambiaron en los 5 años que estuvieron.