Fecha de atención: 27 de enero de 2026
Servicio: Urgencias CUDAM
Por la presente dejo constancia de una observación vinculada a mi atención en el servicio de urgencias el día 27 de enero, a fin de que sea evaluada y considerada para la mejora de la práctica asistencial, adjuntado también a continuación del día 28 de enero de 2026.
Me presenté por un cuadro respiratorio, siendo paciente con diagnóstico de EPOC, además de otras patologías de base: fibromialgia, poliartralgia, síndrome miofascial, y cuadro depresivo de intensidad moderada con síntomas ansiosos. Fui atendida de forma inmediata. Se me administraron inhaladores, se realizó una placa de tórax cuyo resultado fue compatible con infección, y se procedió a la colocación de una vía venosa periférica en la mano para la administración de medicación, incluyendo prednisona.
Desde el momento de la canalización comencé a manifestar dolor en la mano, lo cual fue comunicado al personal de enfermería. Inicialmente se me indicó que la molestia era esperable. Al persistir e intensificarse el dolor, volví a comunicarlo, recibiendo como respuesta que se daría aviso.
Durante el transcurso de la atención observé que la vía no se encontraba correctamente posicionada, presentando salida (sin tapa) por uno de los orificios, compatible con retorno venoso / infiltración. A pesar de ello, la medicación continuó administrándose por dicha vía.
El dolor en la mano persistió durante las horas siguientes a mi ingreso, siendo reiteradamente comunicado a distintos integrantes del equipo de salud. Vuelvo a destacar que soy paciente con fibromialgia, poliartralgia y síndrome miofascial, condiciones que incrementan la sensibilidad y la respuesta al dolor.
Deseo dejar constancia de que el personal actuó con corrección, sin actitudes agresivas ni desagradables, y que el servicio se encontraba con varios pacientes en atención, funcionando de manera normal y ordenada, incluso durante el cambio de guardia.
El presente reclamo refiere al trato recibido puntualmente y exclusivamente al dolor sostenido en la mano asociado a la vía venosa, el cual considero no fue atendido oportunamente.
Solicito que esta situación sea evaluada con el fin de prevenir situaciones similares en futuras atenciones.
Anexo
El día 28 de enero, a las 16:28 horas, me comunico telefónicamente con CUDAM Emergencia, explicando claramente mi situación de salud (EPOC). Minutos después me devuelven la llamada; al momento de atender me encontraba en el baño y se me informa que volverían a llamarme, cosa que no ocurrió.
Debido a que mi estado no era bueno y ante la falta de respuesta, decidí trasladarme por mis propios medios a emergencia. Resulta irrisorio que, cerca de las 21:00 horas, emergencia se comunique nuevamente para concurrir a mi domicilio, cuando yo ya me encontraba en el centro asistencial recibiendo atención.
Ese mismo 28 de enero, me presento nuevamente en CUDAM en grave dificultad respiratoria, con opresión en el pecho, imposibilidad de caminar y dificultad para hablar, cuadro que comenzó alrededor de las 16:00 horas.
El único cambio previo a este episodio fue el antibiótico indicado por el médico el día anterior, 27 de enero, fecha en la que también estuve en emergencia. Dicho antibiótico actuó como detonante, provocando con alta probabilidad una nueva crisis respiratoria.
Cabe señalar que dentro de los efectos adversos poco frecuentes mencionados en los prospectos se incluyen dificultad respiratoria o exacerbación asmática. En mi caso, la reacción se manifestó principalmente como sensación de opresión torácica y dificultad respiratoria, lo cual resulta especialmente significativo en personas con asma o EPOC, cuyos bronquios ya se encuentran sensibilizados.
Durante la atención se me administró Solucortil (hidrocortisona, corticoide antiinflamatorio potente) por vía intravenosa, además de inhaladores correspondientes, oxígeno y, finalmente, una secuencia de nebulizaciones.
Debo agregar que, durante el proceso de emergencia del día 28, tuve que solicitar que se limpiara el baño compartido (varones y mujeres), ya que el mismo se encontraba en condiciones inhabitables.
Asimismo, la doctora actuante no pudo encontrar en mi historia clínica cuál era el antibiótico recomendado por la neumóloga tratante, lo cual considero un punto grave en la continuidad y seguridad de la atención médica.
Informó también que, debido a mi estado desde el día anterior, me encontraba prácticamente inapetente. Sin embargo, en el horario de la cena no recibimos ningún tipo de alimentación, ni siquiera una taza de leche, a pesar de que se trasladaba comida para otras personas.
Resulta inapropiado que personas que supuestamente estamos internadas o en observación debamos presenciar el ingreso de comida para otros, sentados a nuestro lado, sin que se nos brinde alimentación, no por decisión propia sino por omisión del servicio, en horarios habituales de cena.
Mi relato no es menor y, por último, deseo agregar un aspecto que no pasa desapercibido y que considero de suma importancia: durante la atención observé que el personal no utilizaba guantes ni tapabocas.
Solicito que este punto sea debidamente considerado, ya que estos detalles, que para la institución pueden parecer menores, para los pacientes son fundamentales, especialmente en contextos de emergencia y vulnerabilidad respiratoria.
La paciencia del paciente es una virtud, pero solo puede sostenerse cuando las condiciones de atención son correctas, seguras y humanas, respetando no solo el tratamiento médico, sino también el cuidado básico y la dignidad de quienes atravesamos una situación de salud delicada.
Como resultado de lo expuesto, considero imprescindible destacar que cuando hablamos de salud, la salud mental va de la mano de la salud física.
La falta de información clara y adecuada, o la ausencia de un correcto asesoramiento por parte de los profesionales sobre posibles reacciones adversas de los medicamentos, puede generar en los pacientes ansiedad, desconfianza y angustia, especialmente en situaciones en las que la respiración y la estabilidad emocional ya se encuentran comprometidas.
En mi caso particular, el antibiótico claritromicina fue el que desencadenó dicha reacción adversa, situación que podría haberse anticipado o, al menos, explicado, evitando así un mayor impacto tanto físico como emocional.
Realizó el presente relato con respeto hacia el conocimiento y la labor de los profesionales que me atendieron, con el único objetivo de que estas situaciones sean evaluadas y consideradas, contribuyendo a mejorar la calidad de la atención y el cuidado integral de los pacientes.
Por último, dejo constancia de que el día 28 de enero me retiré de la institución por decisión propia, motivada principalmente por la incomodidad del entorno, incomodidad en la permanencia y no por indicación médica.
Observación sobre acompañante y seguridad – Urgencias
Paciente: María Fernanda Peralta
Acompañante: Esposo
Durante la atención de la paciente:
El acompañante permaneció a la espera fuera del servicio y no recibió información alguna sobre el estado de la paciente.
Algunos pacientes salían a fumar en la puerta de urgencias, generando incomodidad y afectando a quienes estaban esperando por su familiar.
Ningún personal se acercó al acompañante para informar, evaluar o indicar procedimientos a seguir, ni se tomó acción frente a situaciones que pudieron afectar la seguridad y el bienestar de acompañantes.
Dejando constancia de la situación, para que se considere en la mejora de la organización, la comunicación y la seguridad en el área de urgencias.
Sin otro particular, saludo atentamente.
María Fernanda Peralta
Contacto: 098 136 709
E – mail cuentaimaginaycrea@gmail.com



Tremenda situación debes elevar ésta carta a atención al usuario de MSP Porque ellos por la ley orgánica de 1943 deben ser controladores del accionar de las instituciones de salud.A mí fué lo único que me dió resultado en el caso de mi hija.Lamento lo. sucedido y deseo te encuentres mejor.
Sería importante que esté diario tuviera una Sección de Cartas de lectores Es la forma de poder llegar a toda la ciudadanía y a los poderes del Estado La difusión hace la diferencia