Las exportaciones uruguayas de bienes volvieron a mostrar dinamismo en marzo de 2026, consolidando una tendencia de crecimiento en el arranque del año, aunque con señales heterogéneas a nivel sectorial y con un fuerte componente de precios en algunos de los principales rubros.
Según el informe de Uruguay XXI, las solicitudes de exportación totalizaron US$ 1.127 millones en marzo, lo que implicó un aumento interanual de 7%. De esta forma, el primer trimestre cerró con un incremento de 9% frente a igual período de 2025, alcanzando los US$ 3.158 millones.
Desde una mirada económica, el dato más relevante es que el crecimiento no responde a un único motor, sino a una combinación de factores: suba de precios internacionales en algunos productos clave, recomposición de la demanda en mercados estratégicos y cierta diversificación de destinos.
La carne bovina volvió a posicionarse como el principal producto de exportación, con ventas por US$ 232 millones en marzo, un aumento de 16% interanual. Sin embargo, detrás de ese crecimiento aparece un elemento clave: los volúmenes exportados cayeron 4%, pero fueron compensados por un aumento de 21% en los precios. Esto refleja un contexto internacional de oferta restringida y demanda firme, especialmente desde Estados Unidos y China, que en conjunto explicaron dos tercios de las colocaciones.
Este patrón —mayor precio, menor volumen— se repite en otros rubros y plantea un escenario donde el desempeño exportador depende en gran medida de variables externas. En ese sentido, la sostenibilidad del crecimiento podría verse condicionada si los precios internacionales pierden impulso.
Un caso distinto es el de la celulosa, segundo producto de exportación, que registró una caída interanual de 29% en marzo, totalizando US$ 203 millones. En este caso, el descenso responde principalmente a menores precios y a la debilidad de algunos mercados clave como China, aunque fue parcialmente compensado por nuevos destinos y mejoras en otros mercados.
Por su parte, los productos lácteos mostraron un desempeño positivo, con exportaciones por US$ 76 millones y un crecimiento de 21% interanual. A diferencia de la carne, en este sector el impulso proviene más de los volúmenes que de los precios, en un contexto de mayor producción local y demanda sostenida en mercados como Argelia y Brasil.
Uno de los datos más destacados del mes fue el fuerte crecimiento de la colza y carinata, cuyas exportaciones se multiplicaron por seis respecto a marzo de 2025, alcanzando los US$ 58 millones. Este salto responde tanto a una expansión del área sembrada como a una mayor inserción en mercados europeos, lo que evidencia un proceso de diversificación productiva dentro del agro.
En términos de destinos, la Unión Europea se consolidó como el principal socio comercial en marzo, con compras por US$ 193 millones (17% del total), y un crecimiento interanual de 28%. Este desempeño se explica por la fuerte demanda de celulosa, carne y colza, y muestra un cambio relevante en la estructura geográfica de las exportaciones.
Brasil se mantuvo en segundo lugar con US$ 179 millones (16% del total), con un crecimiento moderado de 2%. En este mercado, la canasta exportadora es más diversificada e incluye vehículos, lácteos y productos industriales, lo que le da mayor estabilidad frente a shocks de precios.
China, en tanto, cayó al tercer lugar con exportaciones por US$ 166 millones, lo que implicó una baja de 29% interanual. La caída se explica fundamentalmente por la menor demanda de celulosa, lo que confirma la volatilidad de este mercado y su impacto en el desempeño global.
Más allá de los datos de marzo, el contexto internacional plantea desafíos hacia adelante. Si bien la economía global mantiene una expansión moderada, persisten riesgos asociados a tensiones geopolíticas, volatilidad financiera y cambios en los precios de commodities.
A nivel local, las proyecciones para 2026 anticipan una leve caída de las exportaciones en el entorno del 3%, principalmente por el mal desempeño esperado de la soja, afectada por condiciones climáticas adversas y menores rendimientos. Esto introduce un elemento de cautela sobre la evolución del sector externo en los próximos meses.
En síntesis, marzo confirmó un buen inicio de año para las exportaciones uruguayas, pero también dejó en evidencia una estructura todavía dependiente de factores externos, en particular de los precios internacionales. La combinación de sectores dinámicos, mercados en transformación y riesgos globales sugiere que el desempeño exportador en 2026 estará marcado por la heterogeneidad y la incertidumbre, más que por un crecimiento sostenido y homogéneo.



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