El Banco Central de la República Argentina (BCRA) llevó adelante en las últimas semanas una de las rachas más sostenidas de compras de dólares de los últimos años. Entre enero y los primeros días de abril de 2026, la autoridad monetaria acumuló compras netas por más de 5.000 millones de dólares en el mercado de cambios. Esta cifra representa más del 50% de la meta anual que el equipo económico se fijó para todo el año.
La operación más destacada ocurrió el viernes 10 de abril, cuando el BCRA compró 457 millones de dólares en una sola jornada. Se trató de la segunda mayor compra diaria desde que Javier Milei asumió la presidencia, solo superada por los 468 millones registrados en abril de 2024. Días antes, el jueves 9 de abril, el Central había adquirido otros 281 millones de dólares, la mayor compra en lo que va del año hasta ese momento. Con estas operaciones, las reservas brutas internacionales volvieron a superar los 45.000 millones de dólares, alcanzando los 45.152 millones al cierre de esa semana.
Esta racha de compras no fue casual. El BCRA completó más de 65 jornadas consecutivas con saldo comprador en el Mercado Libre de Cambios. El ritmo se mantuvo incluso en días de menor actividad, con adquisiciones diarias que oscilaron entre 30 y 100 millones de dólares en promedio. En total, durante el primer trimestre de 2026 el organismo sumó alrededor de 4.500 millones de dólares, lo que equivale a casi el 45% de la meta anual proyectada, que oscila entre 10.000 y 17.000 millones según el escenario externo.
El fortalecimiento de las reservas se produce en un contexto de calma cambiaria relativa. El dólar mayorista se mantuvo estable alrededor de los 1.370 pesos, mientras el dólar blue y los dólares financieros mostraron movimientos moderados. Esta estabilidad permitió al Central intervenir con mayor comodidad en el mercado sin generar tensiones abruptas en el tipo de cambio.
Sin embargo, el aumento de las reservas brutas no fue lineal. En varios momentos del año las reservas experimentaron caídas temporarias debido a pagos de deuda externa, vencimientos con organismos internacionales y movimientos técnicos de fin de mes en el sistema financiero. A pesar de las fuertes compras, las reservas netas (descontando los pasivos en moneda extranjera) recién lograron pasar a terreno positivo en las últimas semanas, alcanzando un saldo estimado de alrededor de 97 millones de dólares según analistas privados.
El presidente Javier Milei destacó públicamente estos resultados. En distintas declaraciones señaló que Argentina terminó el primer trimestre comprando más de 4.500 millones de dólares, un dato que interpreta como una señal clara de mejoría en el frente externo. El ministro de Economía y el presidente del BCRA, Santiago Bausili, explicaron que el programa de acumulación de reservas forma parte de la estrategia de re-monetización de la economía, que busca compatibilizar la reducción de la inflación con el fortalecimiento del balance del Banco Central.
Esta política de compras sistemáticas responde a varios factores. Por un lado, la liquidación de divisas del sector agroexportador se mantuvo en niveles razonables durante la campaña gruesa. Por otro, la reducción del déficit fiscal y el superávit comercial ayudaron a generar un flujo de dólares más ordenado. Además, la confianza de los inversores en el programa económico permitió que algunas provincias colocaran deuda en el exterior y vendieran parte de esos dólares al Central.
A pesar de los avances, persisten desafíos. Los economistas advierten que una parte importante de las compras se utilizó para atender compromisos de deuda, por lo que el impacto neto en las reservas disponibles es menor al volumen bruto adquirido. Además, el nivel de reservas sigue siendo considerado bajo en términos históricos si se compara con las necesidades de importaciones y pagos de deuda de los próximos meses.
El equipo económico confía en que el ritmo de acumulación se mantenga durante el segundo trimestre, especialmente si se concreta una buena cosecha y se profundiza la calma cambiaria. De lograrse el objetivo anual, las reservas brutas podrían acercarse a los 50.000 millones de dólares hacia fin de año, un nivel que daría mayor margen de maniobra al Banco Central para enfrentar eventuales shocks externos y avanzar hacia una mayor normalización del mercado cambiario.

