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Proteger a las mascotas del frío no requiere grandes esfuerzos, sí constancia y observación

Cuidados de mascotas en invierno

Con la llegada de las bajas temperaturas, las mascotas también sufren los efectos del invierno.

El invierno no solo afecta a las personas sino que perros y gatos también pueden padecer las consecuencias del frío
El invierno no solo afecta a las personas sino que perros y gatos también pueden padecer las consecuencias del frío

El invierno no solo afecta a las personas sino que perros y gatos también pueden padecer las consecuencias del frío, especialmente aquellos más vulnerables: los de tamaño pequeño, pelo corto o sin subpelo (como galgos, chihuahuas o pinschers), los cachorros, los animales mayores de siete años y los que sufren enfermedades crónicas. La exposición prolongada a temperaturas bajas puede derivar en problemas respiratorios, rigidez articular o incluso hipotermia.

Aunque muchas mascotas cuentan con un pelaje que las protege, en climas extremos no siempre es suficiente. Los perros de razas pequeñas o de pelo corto suelen necesitar una prenda de abrigo para salir a pasear. En casa, una manta extra en su cama o una caseta elevada del suelo, seca y protegida del viento, les proporciona un descanso adecuado. Durante los días de frío más intenso, lo recomendable es que las mascotas duerman dentro del hogar, lejos de corrientes de aire. Los gatos, por su parte, suelen buscar por sí mismos lugares cálidos, pero es conveniente ofrecerles un espacio acolchado y resguardado.

La exposición prolongada a temperaturas bajas puede derivar en problemas respiratorios, rigidez articular o incluso hipotermia
La exposición prolongada a temperaturas bajas puede derivar en problemas respiratorios, rigidez articular o incluso hipotermia

El gasto energético de un perro o gato muy activo puede aumentar en invierno, ya que el organismo necesita más calorías para mantener la temperatura corporal. En estos casos, un veterinario puede indicar un leve ajuste en la ración diaria. Sin embargo, no es necesario ofrecer alimentos o bebidas calientes como se hace con los humanos, a menos que el profesional lo recomiende. Lo fundamental es mantener una dieta equilibrada y asegurar agua fresca y no helada disponible en todo momento.

La actividad física sigue siendo necesaria durante todo el año. Los paseos no deben eliminarse, pero sí adaptarse: es preferible salir en las horas de mayor temperatura, reducir la duración de las caminatas cuando hay viento fuerte, lluvia o heladas, y abrigar al animal antes de salir. Para los gatos que viven solo en interiores, contar con un gimnasio o juguetes que estimulen el movimiento ayuda a mantenerlos activos y en un peso saludable sin exponerlos al frío exterior.

Bañar a un perro una vez al mes es suficiente en invierno. Si se hace en casa, el baño debe ser con agua tibia, en un lugar cerrado y sin corrientes. Después del aseo, es fundamental secarlo completamente y no sacarlo al frío hasta que esté bien seco. El cepillado regular, según el tipo de pelaje, evita enredos y ayuda a mantener la capa aislante natural. Los gatos también pueden bañarse y cepillarse, pero con menor frecuencia, prestando atención a que no se enfríen.

Los cachorros y gatitos no regulan bien su temperatura corporal hasta pasados los primeros meses, por lo que deben permanecer cerca de su madre o en un ambiente cálido controlado. Los animales mayores, especialmente los que superan los siete años, son más propensos a sentir dolor en huesos y articulaciones durante el frío. Esto se debe a que afecciones como la artritis pueden agudizarse. En esos casos, es recomendable estimularlos a caminar dentro de casa, realizar estiramientos suaves o masajes, y consultar al veterinario ante cualquier signo de rigidez o malestar.

Si la mascota tiembla, duerme más de lo habitual, presenta secreción nasal, tos o se muestra decaída, puede estar resfriada o haber contraído una infección respiratoria. Ante estos síntomas, es necesario acudir al veterinario. También hay que evitar riesgos en el hogar: los radiadores y estufas pueden causar quemaduras si el animal se acerca demasiado, por lo que se recomienda usar barreras de protección. En el caso de los gatos con acceso al exterior, conviene revisar que no se refugien en motores de automóviles recién estacionados o debajo de vehículos.

Proteger a las mascotas del frío no requiere grandes esfuerzos, sí constancia y observación. Un abrigo adecuado, un lugar cálido para dormir, paseos adaptados y atención a los síntomas tempranos son las mejores herramientas para que perros y gatos atraviesen el invierno en buenas condiciones.

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