La desaparición de un niño, niña o adolescente constituye una de las situaciones de mayor urgencia para cualquier sociedad. Cada minuto que transcurre puede resultar determinante para encontrar a la persona desaparecida y evitar un desenlace trágico. Con esa premisa, Uruguay dio un paso significativo al poner en funcionamiento la Alerta Amber Uruguay, un sistema de búsqueda temprana que busca movilizar en forma inmediata a las autoridades, los medios de comunicación, las plataformas digitales y a toda la ciudadanía cuando existan indicios de que un menor se encuentra en peligro.
La herramienta fue presentada oficialmente en la Torre Ejecutiva con la participación de autoridades del Ministerio del Interior, el Poder Judicial, la Fiscalía General de la Nación, el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) y el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae), organismos que actuarán de manera coordinada para activar el protocolo cuando se verifiquen las condiciones previstas por la normativa. Durante la presentación, el presidente de la República, Yamandú Orsi, destacó que la implementación de este mecanismo representa un avance importante en la protección de las infancias, uno de los compromisos asumidos por el Gobierno al inicio de la actual administración.
El mandatario definió la Alerta Amber como «un mecanismo que dispara alarmas bastante bien coordinadas» frente a una desaparición sospechosa de un menor de edad y sostuvo que permitirá advertir a la población de una forma mucho más rápida y eficiente que los procedimientos utilizados hasta ahora. Orsi recordó que la iniciativa comenzó a gestarse en 2024, durante la anterior administración, y que requirió un trabajo conjunto entre diferentes organismos del Estado. Explicó que el sistema fue reglamentado mediante un decreto hacia el final del período pasado, aunque posteriormente fue necesario completar diversos aspectos operativos y técnicos para hacer posible su aplicación efectiva. En ese proceso participaron también comisiones parlamentarias y distintos organismos especializados, que realizaron aportes para ajustar el funcionamiento del protocolo antes de su puesta en marcha.
Respuesta inmediata
La principal característica de la Alerta Amber es que rompe con el antiguo paradigma según el cual era necesario esperar determinadas horas antes de iniciar una búsqueda intensiva. El nuevo sistema parte de un criterio completamente diferente: actuar durante las primeras horas, consideradas críticas para aumentar las probabilidades de localizar con vida a un menor desaparecido.
Cuando el protocolo se activa, la difusión de la información es prácticamente instantánea. La ciudadanía recibe imágenes recientes del niño, niña o adolescente buscado, junto con una descripción física, la vestimenta que llevaba al momento de su desaparición y el último lugar donde fue visto.
Esa información comienza a circular simultáneamente por televisión, radio, redes sociales, aplicaciones móviles, cartelería digital, pantallas instaladas en organismos públicos, peajes, aeropuertos, puertos y pasos de frontera. En algunos casos, incluso, la programación habitual de los medios podrá ser interrumpida para dar prioridad a la difusión de la alerta. La intención es involucrar al conjunto de la sociedad para que cualquier persona que pueda aportar un dato relevante lo comunique inmediatamente a las autoridades. La experiencia internacional demuestra que muchos menores desaparecidos han podido ser localizados gracias a llamados realizados por ciudadanos que reconocieron a la víctima o al vehículo involucrado luego de observar una Alerta Amber.

¿Cuándo puede activarse?
La activación del sistema no será automática cada vez que se denuncie la desaparición de un menor. La legislación uruguaya establece requisitos estrictos para evitar un uso indiscriminado del mecanismo y concentrar los esfuerzos en aquellos casos donde realmente exista un riesgo grave para la vida o la integridad física de la persona desaparecida. En primer lugar, la víctima debe ser menor de 18 años.
Además, debe existir una presunción fundada de que la desaparición está vinculada con un delito o una situación violenta que represente peligro para el menor. Ese análisis será realizado por equipos especializados del Departamento de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes de Interpol, en coordinación con la Fiscalía. También será necesario contar con la autorización expresa del denunciante, que podrá ser el padre, la madre, un tutor o un familiar directo.
Cumplidas esas condiciones, un juez competente deberá autorizar formalmente la activación de la alerta. Una vez emitida la orden judicial, la Policía Nacional incorporará toda la información al Sistema de Gestión de Seguridad Pública, desde donde comenzará la difusión masiva.
Uno de los aspectos más destacados del nuevo mecanismo es el nivel de coordinación institucional que requiere. Además del Ministerio del Interior, participan activamente el Poder Judicial, la Fiscalía General de la Nación, el INAU, el Sinae, Interpol y organismos responsables del control fronterizo.
También se prevé la colaboración de los medios de comunicación, los gobiernos departamentales y empresas tecnológicas como Meta, que distribuirá notificaciones georreferenciadas mediante Facebook, Instagram y Messenger a usuarios que se encuentren próximos al lugar donde desapareció el menor. Asimismo, el protocolo contempla la emisión de una Notificación Amarilla de Interpol cuando existan elementos que indiquen la posibilidad de un traslado internacional.
De esta forma, la búsqueda deja de estar limitada al territorio nacional y pasa a formar parte de la red internacional de cooperación policial.
La puesta en marcha de la Alerta Amber se inscribe dentro de una estrategia más amplia del Gobierno orientada a fortalecer las políticas dirigidas a la infancia y la adolescencia. Orsi recordó que la protección de niños y adolescentes integra los 63 compromisos asumidos por la actual administración y sostuvo que la coordinación entre organismos constituye uno de los pilares para mejorar la respuesta del Estado frente a situaciones de alta vulnerabilidad. En la misma jornada, el presidente recibió al director regional de Unicef, Roberto Benes, con quien analizó diversos temas vinculados a la infancia y la adolescencia.
El mandatario también destacó que la Alerta Amber representa una herramienta preventiva, ya que busca aprovechar las primeras horas posteriores a una desaparición, cuando las posibilidades de localizar rápidamente al menor son considerablemente mayores. La incorporación de la ciudadanía al sistema constituye, además, un cambio cultural en la forma de enfrentar este tipo de situaciones. Cada persona pasa a convertirse potencialmente en un colaborador de la investigación. Para ello, las autoridades insisten en que toda información recibida será evaluada por los equipos investigadores y que cualquier dato, por pequeño que parezca, puede resultar decisivo.
Con la puesta en funcionamiento de este sistema, Uruguay se incorpora al conjunto de países que utilizan protocolos de alerta temprana para responder ante desapariciones de menores, fortaleciendo las capacidades del Estado para actuar con rapidez y coordinación frente a uno de los delitos que mayor conmoción generan en la sociedad.

¿Por qué se llama Alerta Amber? El crimen que cambió los protocolos de búsqueda
El nombre Alerta Amber tiene su origen en una tragedia que conmocionó a Estados Unidos.
En enero de 1996, Amber Hagerman, una niña de nueve años, fue secuestrada mientras paseaba en bicicleta cerca de su casa, en Arlington, Texas. Aunque algunos testigos presenciaron el secuestro, la búsqueda no logró localizarla a tiempo y su cuerpo fue hallado cuatro días después. El caso provocó una profunda conmoción pública y llevó a periodistas de una radio local y a las fuerzas policiales a impulsar un sistema que permitiera difundir de inmediato la desaparición de un menor mediante mensajes masivos dirigidos a toda la población.
Así nació el programa Amber Alert, cuyo nombre honra la memoria de Amber Hagerman y, al mismo tiempo, funciona como el acrónimo de America’s Missing: Broadcast Emergency Response (Respuesta de Emergencia para la Difusión de Personas Desaparecidas).
Desde entonces, el mecanismo fue adoptado por Estados Unidos, Canadá, México y numerosos países europeos y latinoamericanos.
Su principio rector es simple: las primeras horas son decisivas. Cuanto antes reciba la ciudadanía la información sobre un niño desaparecido, mayores serán las posibilidades de encontrarlo sano y salvo.
Con la implementación de este protocolo, Uruguay se suma a esa red internacional de respuesta rápida para reforzar la protección de niños, niñas y adolescentes frente a situaciones de desaparición de alto riesgo.

