Tolosa: “Uruguay tiene un déficit narrativo que limita su crecimiento”

El presidente del Banco Central afirmó que el exceso de ahorro en dólares y la preferencia por la liquidez afectan la inversión y frenan el desarrollo económico.

Tolosa aseguró que Uruguay atraviesa un cambio estructural que todavía no es percibido por buena parte de la sociedad.

El presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Guillermo Tolosa, planteó que buena parte de las decisiones financieras que toman los uruguayos continúan guiándose por los recuerdos de crisis pasadas y no por la realidad macroeconómica actual. Durante las Jornadas Anuales de Economía, desarrolladas en la sede del organismo, su tesis fue contundente: el país ha construido durante más de dos décadas una estructura económica mucho más sólida, resiliente y previsible, pero la población continúa actuando como si persistieran los riesgos que caracterizaron las crisis de 1982 o de 2002. Para Tolosa, esa conducta tiene consecuencias directas sobre el crecimiento económico. «Uruguay no tiene un déficit comercial, no tiene un déficit de reservas; tiene un déficit narrativo», afirmó al cierre de su conferencia.

Uno de los principales conceptos desarrollados por el presidente del BCU fue que la preferencia de los uruguayos por ahorrar en dólares y mantener elevados niveles de liquidez termina perjudicando al conjunto de la economía.

Según explicó, esos recursos dejan de transformarse en crédito para empresas y familias, reduciendo la inversión, la creación de empleo y el crecimiento del producto. «Somos más pobres por nuestra posición excesivamente dolarizada», sostuvo.

Tolosa indicó que el crédito privado en Uruguay continúa siendo bajo en comparación internacional y recordó que la evidencia muestra que el financiamiento constituye uno de los principales motores del crecimiento económico.

Mientras economías como Perú o Paraguay expandieron significativamente el crédito sobre el Producto Interno Bruto durante las últimas décadas, Uruguay permanece muy por debajo de esos niveles.

El jerarca dedicó especial atención al crédito empresarial.

Según explicó, las empresas uruguayas tienen menor acceso al financiamiento que sus pares de varios países de la región, incluso menos que Argentina en determinados segmentos.

Tolosa señaló que Uruguay presenta uno de los niveles más bajos de crédito para vivienda a nivel internacional, mientras que buena parte del sistema financiero termina concentrándose en préstamos al consumo.

El presidente del Banco Central sostuvo que el crédito al consumo cumple una función social importante para atender emergencias familiares.

Sin embargo, advirtió que actualmente el sistema funciona bajo un equilibrio que calificó como «malo», caracterizado por tasas elevadas y un perfil de clientes con mayores dificultades para cumplir sus obligaciones. Para Tolosa, el resultado es un sistema financiero desequilibrado: poco crédito para empresas, escaso financiamiento hipotecario y un mercado de consumo tensionado por elevados niveles de incumplimiento.

El presidente del BCU defendió la fortaleza macroeconómica del país y anunció nuevas medidas de educación financiera.

Veintitrés años de fortalecimiento institucional

Buena parte de la conferencia estuvo destinada a defender la transformación macroeconómica que, según afirmó, Uruguay viene construyendo desde la crisis de 2002.

También destacó la reducción de la dolarización de la deuda soberana y la consolidación de instituciones fiscales y monetarias más robustas.

Según el titular del Banco Central, todas esas reformas modificaron profundamente la forma en que Uruguay enfrenta las crisis internacionales.

Tolosa afirmó que el país logró desacoplarse financieramente de los shocks argentinos, al punto de que las recientes turbulencias cambiarias en el vecino país tuvieron efectos mucho menores que en el pasado. Consideró que se trata de un cambio histórico que incluso pasó prácticamente inadvertido para la opinión pública.

Sostuvo que actualmente empresarios e inversores muestran una confianza mucho mayor en la capacidad de la autoridad monetaria para mantener la estabilidad de precios. Ese cambio, afirmó, permitió que por primera vez en décadas el Banco Central pudiera reducir las tasas de interés en un contexto de desaceleración económica sin comprometer la estabilidad inflacionaria.

Otro de los argumentos centrales de la exposición fue el comportamiento de los mercados financieros internacionales.

Según indicó, Uruguay registra actualmente el menor riesgo país de su historia y mantiene indicadores que incluso resultan mejores que los de algunas economías europeas.

Mencionó que la prima de riesgo de la deuda uruguaya llegó a ubicarse por debajo de la correspondiente a Francia e Italia, reflejando la confianza de los inversores en la estabilidad institucional y financiera del país.

Uno de los tramos más originales de la conferencia estuvo dedicado a explicar cómo influyen los sesgos psicológicos en las decisiones económicas.

Apoyándose en conceptos de economía del comportamiento, Tolosa sostuvo que las personas suelen sobreestimar acontecimientos muy visibles o traumáticos y subestimar costos que se acumulan lentamente.

Comparó ese fenómeno con el conocido ejemplo del sapo que no percibe el aumento gradual de la temperatura del agua hasta que es demasiado tarde.

Según explicó, algo similar ocurre con el ahorro excesivamente conservador: los costos de oportunidad se acumulan lentamente y muchas veces pasan inadvertidos.

Tolosa anunció además la creación de una nueva Unidad de Salud y Cultura Financiera dentro del Banco Central, iniciativa que contará inicialmente con apoyo de CAF.

El organismo impulsará campañas masivas de educación financiera.

En el cierre de su conferencia, Tolosa insistió en que el desafío no depende únicamente de las políticas públicas.

Afirmó que buena parte de la transformación necesaria corresponde a las propias decisiones de los ciudadanos.

Sostuvo que cuando los hogares optan sistemáticamente por mantener ahorros inmovilizados en dólares o evitan instrumentos financieros en moneda nacional, terminan restringiendo el crédito disponible para familias, emprendedores y empresas.

«Esa familia que no pudo acceder a una vivienda, ese emprendedor que no consiguió financiamiento o ese trabajador cuyo empleo nunca se creó también son consecuencia de nuestras decisiones financieras», afirmó.

 

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