Defensa Nacional: Uruguay abre el debate sobre las guerras del siglo XXI

Ciberdefensa, inteligencia, nuevas tecnologías, política exterior, educación militar y Antártida estarán en el centro de las Primeras Jornadas Académicas de Defensa.

Durante la jornada inaugural también fue presentado el Repositorio Académico de Defensa “Orientales”.

La Defensa Nacional uruguaya comienza a discutir públicamente algunos de los desafíos que ya están transformando la seguridad internacional.

El Ministerio de Defensa Nacional lanzó las Primeras Jornadas Académicas de Defensa, una iniciativa que pretende instalar un ámbito permanente de reflexión y debate entre militares, investigadores, universidades, especialistas y organismos del Estado. La propuesta llega en un momento internacional en el que el concepto tradicional de defensa está siendo sometido a una profunda transformación. Las guerras ya no se libran únicamente en los campos de batalla. La tecnología, la información, el ciberespacio, los drones, la inteligencia artificial, las operaciones híbridas y la disputa por el control de recursos estratégicos forman parte de un nuevo escenario.

En ese contexto, la ministra de Defensa, Sandra Lazo, planteó una definición que constituye el corazón político y académico de las jornadas: la Defensa Nacional no puede ser pensada exclusivamente desde las Fuerzas Armadas ni tampoco desde fuera de ellas. “Se piensa mejor, y se construye mejor, cuando el conocimiento militar y civil se encuentran, se interpelan y se enriquecen mutuamente”, sostuvo.

La actividad contó con la presencia de la ministra de Defensa, Sandra Lazo.

Cinco desafíos estratégicos

Las jornadas están organizadas alrededor de cinco grandes ejes. El primero abordará los fundamentos conceptuales y el marco normativo de la Defensa Nacional. El segundo estará dedicado a la educación militar y a la formación permanente. Pero es el tercer eje el que adquiere particular relevancia frente al nuevo escenario internacional: los desafíos tecnológicos y la ciberdefensa.

Un ataque contra infraestructura crítica, una operación de desinformación o una intrusión informática pueden provocar consecuencias estratégicas sin que un solo soldado cruce una frontera. Uruguay, por lo tanto, enfrenta el desafío de determinar cómo prepara sus instituciones para una realidad en la que las amenazas pueden provenir de un espacio virtual y afectar simultáneamente al Estado, las comunicaciones, los servicios públicos y la economía.

Política exterior y Defensa

Otro de los ejes estará dedicado a la relación cada vez más estrecha entre política exterior y política de defensa. La separación tradicional entre ambas áreas resulta cada vez más difícil de sostener en un mundo marcado por conflictos regionales, nuevas alianzas, competencia entre potencias y cambios en los equilibrios internacionales. En ese escenario también se incorporará la perspectiva del papel de las mujeres en la paz y la seguridad.

La Antártida como espacio estratégico

La presencia uruguaya en la Antártida ocupará igualmente un lugar destacado. La Antártida representa para Uruguay mucho más que una presencia científica. Allí convergen ciencia, diplomacia, soberanía, cooperación internacional y conocimiento estratégico. La inclusión de este tema demuestra que la discusión sobre Defensa Nacional pretende abarcar dimensiones que exceden ampliamente la actividad estrictamente militar.

El canciller Mario Lubetkin en las Primeras Jornadas Académicas de Defensa.

“Orientales”: preservar el conocimiento

Durante la jornada inaugural también fue presentado el Repositorio Académico de Defensa “Orientales”, destinado a preservar, organizar y difundir la producción académica vinculada con la Defensa Nacional. La creación del repositorio busca transformar el conocimiento producido dentro del sistema educativo militar en patrimonio accesible para investigadores y estudiantes, fortaleciendo el vínculo entre las Fuerzas Armadas y el ámbito universitario.

Una discusión que recién comienza

La presencia del canciller Mario Lubetkin, legisladores, autoridades civiles y militares, representantes de la Universidad de la República y referentes de los centros educativos de las Fuerzas Armadas muestra que el objetivo es ampliar el debate. El verdadero desafío, sin embargo, estará en que estas jornadas no queden reducidas a un encuentro académico. Uruguay necesita discutir qué Defensa quiere, qué amenazas identifica, qué capacidades necesita y cuánto está dispuesto a invertir para proteger sus intereses estratégicos. Porque el mundo está cambiando más rápido que los manuales. Y mientras las fronteras siguen siendo físicas, las amenazas del siglo XXI son cada vez más tecnológicas, económicas, informativas y geopolíticas. Las Primeras Jornadas Académicas de Defensa pueden ser, en ese sentido, mucho más que un evento institucional: pueden convertirse en el comienzo de una discusión que Uruguay viene postergando.

 

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