La imagen de la República Dominicana suele llegar primero a través de sus playas,el mar Caribe, la arena clara y los paisajes que la convirtieron en uno de los destinos más reconocidos de la región. Sin embargo, conocer un país exige ir más allá de sus postales. También implica acercarse a sus ciudades, a su patrimonio, a su gastronomía y, sobre todo, a las personas que reciben a quienes lo visitan.

El Día Mundial del Turismo, celebrado cada 27 de septiembre, ofrece una oportunidad para mirar esa actividad con mayor amplitud. Viajar es descansar y descubrir, pero también es entrar en contacto con otras formas de vivir. Para los países que reciben visitantes, el turismo representa empleo, inversión y movimiento económico. Su crecimiento plantea, al mismo tiempo, preguntas sobre la calidad de los servicios, la formación de quienes trabajan en el sector y el cuidado de los lugares que hacen posible cada experiencia.
En ese escenario, la República Dominicana busca mostrar una oferta que trascienda sus destinos de playa. Su identidad cultural, sus expresiones artísticas, su cocina y la variedad de sus paisajes pueden abrir nuevas puertas a los viajeros que desean conocer el país desde distintas perspectivas. Para el público uruguayo, esa invitación también supone la posibilidad de descubrir qué hay detrás de un destino que ya ocupa un lugar familiar en el imaginario turístico del Caribe.
El turismo, además, puede acercar a sociedades distantes en el mapa. Cada viaje crea una ocasión para conocer costumbres, compartir experiencias y construir una relación más directa entre los pueblos. Por eso, la promoción de un destino no se limita a presentar atractivos: también comunica una identidad y una manera de recibir al visitante.
Con motivo de esta edición especial, Diario La R invitó al embajador de la República Dominicana en la República Oriental del Uruguay, S. E. Fidel Ernesto Santana Mejía, a compartir la perspectiva de su país. En la siguiente entrevista abordamos la diversidad de su propuesta turística, las oportunidades para fortalecer el intercambio con Uruguay y la importancia de ofrecer experiencias capaces de dejar en el viajero algo más duradero que una fotografía de sus vacaciones.
Excelentísimo Señor Embajador, la República Dominicana es ampliamente reconocida por el público uruguayo por sus paradisíacas playas de Punta Cana. Sin embargo, el país posee una riqueza geográfica e histórica mucho más amplia. Para el viajero uruguayo que desea explorar más allá del «todo incluido», ¿qué otros destinos ecorregionales, históricos o culturales (como Santo Domingo colonial, Samaná o Constanza) considera indispensables?
En primer lugar, agradecer a la Revista Digital por la oportunidad de llegar a su público para interactuar sobre uno de los aspectos más dinámicos en los vínculos entre Uruguay y la República Dominicana en éstos últimos años, en momentos en que estamos conmemorando 100 años de haber formalizado relaciones diplomáticas entre los dos países.
El turismo en la República Dominicana, que fue pensado y propuesto como una “industria sin chimeneas”, a mediados de los años 70s, cuando ya muchos países de la región, incluyendo a Uruguay tenían décadas de avances en el tema, se ha asociado al surgimiento de Punta Cana, que despunta como proyecto de recepción de turistas en los albores de la década del 1980. Hay que destacar que, sumado a los encantos paradisíacos de sus playas, a la benevolencia del clima, excelente para disfrutar el sol durante todo el año, el proyecto contó desde sus inicios con una cuantiosa inversión de capitales aliados norteamericanos y europeos que contribuyeron a establecer, desde el principio, un modelo tipo “todo incluido” de altísima calidad, acompañado siempre por la hospitalidad y alegría de los (las) dominicanos (as).
En el país tenemos muchos elementos culturales que exhibir y la naturaleza nos dotó de encantos naturales sobresalientes en un modesto territorio de apenas 48 mil km cuadrados. No por casualidad los dominicanos tenemos el eslogan de que en nuestro país “lo tenemos todo”, porque somos un destino con opciones diversas, que van desde la aventura, el ecoturismo, los deportes acuáticos y una vasta oferta cultural, histórica y monumental.
El éxito dominicano no solo radica en su belleza natural, sino en una destacada estrategia de colaboración público-privada que promueve la inversión turística. ¿Cómo ha logrado el país equilibrar el crecimiento masivo de infraestructuras hoteleras con el desarrollo de un turismo sostenible y respetuoso de sus ecosistemas locales?
Cualquier apuesta productiva masiva tiene altos riesgos para el medio ambiente, mucho más significativos si estos proyectos se levantan en las proximidades de ecosistemas frágiles o sensibles. En nuestro país ha habido una combinación de elementos institucionales, mayormente leyes de protección al medio ambiente y de establecimientos de áreas protegidas, así como de una inversión nacional y extranjera responsable, comprometida con la sostenibilidad, y también de participación social, fundamentalmente en el acompañamiento y vigilancia para el respeto y protección del medio ambiente, de la fauna y la flora. Desde los inicios del turismo a gran escala, siempre ha habido claridad en el país de que explotar nuestros recursos naturales y culturales por medio de la industria turística tiene que estar de la mano con la sostenibilidad en todos los aspectos que abarca el concepto.

Las estadísticas demuestran un incremento sostenido de turistas uruguayos hacia su país, consolidándose en las principales preferencias locales. Desde la perspectiva de la Embajada, ¿cuáles cree que son los principales factores y atributos que generan esa fuerte afinidad y preferencia del viajero uruguayo hacia la hospitalidad dominicana?
Ha ido creciendo en forma sostenida la llegada de turistas uruguayos a la República Dominicana, sobre todo a Punta Cana y Bayahibe, que son los polos turísticos con mejor conectividad aérea. Tengo la impresión de que el pueblo uruguayo, con su elevada educación y cultura, siente gran atracción por los destinos del Caribe, sobre todo por sus favorables condiciones climáticas, que se pueden resumir en sol permanente, cosa de la que en el Cono Sur se adolece. Además, hay que destacar que los uruguayos, a mi modo de ver, no viven para trabajar, más bien trabajan para vivir… Por eso los percibo sacando el jugo a la vida, escapando de la rutina cada vez que tienen oportunidad. Y la República Dominicana los acoge con entusiasmo, con mucho respeto por su historia y cultura, como hermanos latinoamericanos.
El histórico anuncio del inicio de los vuelos directos entre Montevideo y Punta Cana a través de Arajet transformará por completo la dinámica de viaje al eliminar las escalas previas. Considerando el fuerte respaldo institucional que las autoridades uruguayas brindaron a este hito, ¿qué expectativas comerciales, turísticas y de conectividad posterior hacia otros destinos de la región proyecta su gobierno con este puente aéreo directo?
La República Dominicana avanza a pasos sostenido en la dirección de afianzarse como un hub internacional, aprovechando su ubicación estratégica y su altísima conectividad con el mundo. Siento gran satisfacción por la receptividad del Estado uruguayo a esta iniciativa, que en gran medida es el fruto también de la gestión oportuna de sus autoridades. El inicio de las operaciones de Arajet, aerolínea de bandera dominicana, pero que es una alianza estratégica entre actores nacionales y una fuerte inversión extranjera, que sigue apostando a un país que presenta una gran estabilidad institucional y un fuerte componente de seguridad jurídica, además de sus potencialidades económicas, estimó que profundizará los vínculos entre ambas naciones, fortaleciendo el tránsito de personas y de mercancías, acortando distancias y ensanchando la conectividad del Uruguay. Creo, además, que puede ser un puente para que el flujo turístico desde Dominicana hacia Uruguay pueda también aumentar, porque en nuestro país la gente ha crecido económicamente y tiene mayor capacidad de consumo. Y una franja importante de ciudadanos siente gran atracción por éste hermoso y acogedor país, haciéndose en lo adelante más fácil y económico poder cumplir ese sueño.
La facilitación de los trámites migratorios es clave para el turismo moderno. Los ciudadanos uruguayos gozan del beneficio de ingresar al país sin visado por fines turísticos. ¿Podría recordarle a nuestros lectores los requisitos esenciales para viajar (como la vigencia del pasaporte) y cómo funciona la plataforma digital E-Ticket dispuesta por su gobierno para agilizar la entrada a suelo dominicano?
La República Dominicana es un país abierto a los visitantes, con trámites simples para los viajeros, esencialmente consistente en su pasaporte con seis meses de vigencia. El e-tickets es también un procedimiento que busca agilizar los procedimientos de ingreso y brindar seguridad a nuestros visitantes. Consiste en un formulario en línea con las informaciones básicas de los viajeros que ingresan o salen del país. Está colocado en diferentes formatos en fuentes digitales y es de muy fácil llenado. Además, tanto las agencias de turismo como las líneas aéreas colaboran para que el viajero, antes de abordar vuelo con destino al país, cumpla con este sencillo requisito.

Las relaciones diplomáticas y el diálogo entre la República Dominicana y las autoridades de la República Oriental del Uruguay, incluyendo el Ministerio de Turismo liderado por el ingeniero Pablo Menoni, abren canales clave para el beneficio mutuo. Desde la perspectiva de su misión, ¿qué áreas de cooperación, transferencia de conocimientos o sinergias institucionales considera prioritarias para potenciar el intercambio de visitantes y las inversiones turísticas bilaterales entre ambas naciones?
Las relaciones diplomáticas entre la República Oriental del Uruguay y la República Dominicana, salvo en etapas en que se han impuesto gobiernos dictatoriales, siempre han sido excelentes, acompañadas por un espíritu de hermandad, de respeto mutuo y de cooperación. Con el Ministerio de Turismo siempre estos vínculos han adquirido especial importancia, porque es un rubro compartido, que nos obliga a compartir agendas y espacios de participación multilateral, los cuales se potencian con la gestión del ministro Menoni, un actor que levanta sobre sus hombros un compromiso inmenso con su país y que da muestras inmensas, cada día, de su voluntad de seguir acrecentando los vínculos entre todas nuestras naciones, adornado todo ello por su desbordante entusiasmo y don de gentes.
La empatía entre los gobernantes de las dos naciones, presidentes Orsi y Abinader, manifiesta en varios escenarios, además de los desafíos comunes, ofrecen diversos escenarios para hermanar esfuerzos que potencien la cooperación y el intercambio. Los aspectos vinculados al turismo ofrecen algunas de esas oportunidades. Nosotros tenemos mucho que aprender del turismo de alto consumo que se despliega en Punta del Este. También es muy significativo el elemento cultural, que es un fuerte del turismo que llega a Montevideo o a Colonia de Sacramento. Creo que, en los aspectos académicos, en la formación de especialistas en distintas áreas, ambas naciones podríamos desarrollar una amplia agenda, incluyendo aspectos productivos como la ganadería y todo el tema tecnológico vinculado a la trazabilidad, en temas de salud y de seguridad. De igual forma todo el tema de la generación energética alternativa, en la que Uruguay es un referente importante. Todo ello fortalecería, sin dudas los elementos de cooperación en los que hemos trabajado juntos, como es el caso del Plan Ceibal, que ha servido a más de un país de paradigma para implementar programas educativos acorde con los avances tecnológicos.
Desde su perspectiva como Jefe de la Misión Diplomática en Montevideo, ¿cuáles considera que son las principales oportunidades o atributos del Uruguay que resultan de particular interés para generar alianzas comerciales o inversiones con el sector empresarial dominicano?
Uruguay tiene una larga trayectoria de vínculos con instrumentos comerciales multilaterales, como es el caso de Mercosur y Aladi. Mi país forma parte del Tratado Comercial con Norte y Centro América. Nuestras economías pueden complementarse en muchos aspectos, porque algunas de las cosas que Uruguay importa, nosotros las producimos y, al revés, nosotros importamos rubros que son de primera calidad en Uruguay, como es la carne. Lo que nos hace falta es un instrumento comercial que habilite los puentes, que reglamente el intercambio y permita superar los obstáculos, como son, por ejemplo, los requerimientos fitosanitarios. El presidente Luis Abinader, cuando acudió a la toma de posesión del presidente Orsi, llegó a proponerle hacer sinergias para una alianza que permita a ambos países embarcarse juntos en un proyecto de producción de productos de alta tecnología, como es el caso de los semiconductores. El tema de la leche uruguaya, podría ser un tema que encuentre interés en los empresarios dominicanos vinculados a los lácteos. Creo que se puede potenciar lo relacionado con el tema de la producción de medicamentos para uso humano y uso en animales. Nosotros podemos incrementar la venta de equipamientos médicos, que tenemos una alta producción y de primera calidad, así como de materiales eléctricos, frutas tropicales, cacao, entre otros rubros en los que tenemos buena competitividad y calidad.
En el marco de la reciente conmemoración de los 100 años de relaciones diplomáticas entre la República Dominicana y Uruguay, se ha evidenciado un lazo histórico muy profundo. Desde la perspectiva de la diplomacia pública, ¿de qué manera la Embajada impulsa actividades e hitos culturales —como los conversatorios históricos o los encuentros de identidad— para fortalecer el sentido de pertenencia de la laboriosa comunidad dominicana residente y, a su vez, estrechar el conocimiento mutuo con la sociedad uruguaya?
Los lazos de amistad entre nuestros pueblos son profundos. Desde 1870, aproximadamente, los gobiernos de ambas naciones han mantenido vínculos amistosos, lo que evolucionó al establecimiento de representantes consulares en ambas naciones. Desde el 1925, con la llegada a Montevideo del escritor Tulio Manuel Cestero, nuestro primer Ministro Plenipotenciario, se formalizaron los vínculos a nivel de legaciones permanentes, lo que evolucionaría a la instalación de Embajadas, con sus respectivos embajadores plenipotenciarios, posterior a la superación del conflicto bélico mundial que sirvió de plataforma para el surgimiento de las Naciones Unidas. Paralelamente, los vínculos culturales siempre fueron significativos, baste recordar la influencia de Rodó en la intelectualidad dominicana, que en su momento impactó el entonces emergente sistema de educación nacional.
En otro ámbito de nuestros vínculos con Uruguay, desde la segunda década de este siglo se ha producido una corriente migratoria desde nuestro país hacia la patria de Artigas, la cual ha sido muy bien acogida y protegida como a los mismos ciudadanos uruguayos. La migración, como en todos lados, ha estado asociada a temas de irregularidades, que se convierten en un desafío a resolver por medio de acuerdos migratorios entre los dos Estados. Y, como correlato, a la presencia de un número considerable de nacionales dominicanos, como también de otras naciones de la región, se presentan desencuentros culturales y de convivencia, desniveles culturales, y ciertas manifestaciones de marginalidad, fruto de los mismos mecanismos irregulares de llegada y de inserción, que requieren políticas públicas y la construcción de mecanismos de adaptación apropiados, los que muchas veces sólo el tiempo y la convivencia con las tradiciones y reglamentaciones del país pueden ir resolviendo.

En ese orden, desde nuestra llegada al Uruguay, la Embajada ha estado procurando mantener acercamientos con la comunidad dominicana, estimulando su articulación y sus vínculos con la sociedad que los ha recibido, además de mantener vínculos con las instituciones que atienden el tema de los migrantes y la movilidad humana. Simultáneamente, hemos auspiciado iniciativas culturales y dinámicas con la comunidad para el enaltecimiento de la identidad y el mantenimiento con las tradiciones y la memoria de los aspectos históricos. Estas iniciativas se inscriben en la estrategia de nuestro gobierno de mantener una relación de cercanía con los ciudadanos dominicanos que están en el exterior.
La República Dominicana posee una vasta experiencia en la gestión de servicios hoteleros y hospitalidad de clase mundial. Con miras al futuro y al fortalecimiento de los lazos académicos, ¿evalúa su gestión o el gobierno dominicano impulsar programas de becas de intercambio o pasantías de estudio para que jóvenes estudiantes y operadores turísticos uruguayos puedan formarse y nutrirse de la exitosa experiencia del modelo dominicano?
El recorrido uruguayo en el tema turístico tiene mucho que enseñar, siendo como es un destino con muchas décadas de experiencia y éxitos. El modelo dominicano, con menos tiempo de implementación, ha acumulado también sus propias experiencias. La posibilidad de compartir lo aprendido en ambas naciones siempre será un propósito loable y provechoso para ambas naciones, máxime cuando lo que se ve venir es mayores flujos humanos orientados al consumo de la oferta turística. Sería inteligente propiciar intercambios académicos, que puedan incluir estudios comparativos y toda suerte de instrumentales conceptuales y técnicos para ser más eficientes y, sobre todo, sostenibles. El ambiente de fortalecimiento de los vínculos bilaterales es el mejor para que, desde los ministerios de turismo de ambas naciones, se pueda concertar este plan de intercambio, que vaya mucho más allá de lo que actualmente existe, que ha permitido a técnicos dominicanos acceder a programas de formación de postgrado en carreras vinculadas al turismo. Un paso pendiente es identificar las posibilidades en las que cada país pueda ayudar al país hermano, para luego desplegar un plan de intercambios. Ese aspecto de la agenda bilateral, con toda certeza estará incluido en la agenda bilateral a agotarse en una reunión de Consultas Políticas a realizarse el próximo año entre las dos cancillerías y los equipos técnicos de cada país.


Es un paraíso!!! Buen destino