Pedalear implica avanzar a un ritmo propio, con esfuerzo y de a poco. Esa es la idea que inspira “Matemática a pedal”, una plataforma digital gratuita desarrollada por el docente de UTEC Martín Bulanti para ayudar a los estudiantes a identificar sus falencias y fortalecer los conocimientos previos que muchas veces dificultan el avance en matemáticas.
La UTEC señaló que el proyecto nació de la experiencia de Bulanti en las aulas de la Universidad Tecnológica. Al dictar cálculo y matemática en la Licenciatura en Análisis Alimentario (Paysandú) y en Ingeniería Mecatrónica (Fray Bentos), detectó patrones repetidos: errores de procedimiento, mala aplicación de propiedades y dificultades con conceptos básicos como las fracciones. “Los estudiantes tenían errores muy similares. Cuando aparecían las fracciones se desestabilizaban. Hay conceptos que claramente faltan y vienen de larga data”, explicó.
La plataforma combina evaluaciones iniciales, aplicaciones conceptuales, ejemplos resueltos, problemas aplicados, actividades de autoevaluación y retroalimentación inmediata. Al ingresar, el estudiante realiza una prueba que le muestra en qué acertó y en qué falló. A partir de ahí, un sistema de seguimiento con una bicicleta marca el porcentaje de avance a medida que completa las tareas. También incluye un checklist que ayuda a ordenar el estudio, especialmente útil para quienes no saben por dónde empezar a prepararse para los parciales.
“Lo que noto es que los chiquilines se conocen poco al momento de llegar a la universidad. No saben cómo estudiar. Desconocen los caminos. Con la plataforma y el checklist pudieron ordenarse mejor”, señaló Bulanti. La herramienta está pensada para adaptarse a los tiempos reales de los estudiantes, muchos de los cuales trabajan o tienen responsabilidades familiares. Puede usarse un sábado de tarde o un domingo a cualquier hora, sin depender de la disponibilidad de un profesor particular.
«Matemática a pedal» no pretende reemplazar el vínculo humano con el docente, sino complementarlo. Su principal fortaleza es que permite al estudiante identificar con claridad dónde están los “baches” y llevar esas dudas concretas al profesor. “Busco que el estudiante sepa concretamente en qué está fallando y a partir de ahí pueda trasladarlo al docente”, enfatizó Bulanti.
El proyecto tiene un antecedente, PreCiencia, una iniciativa anterior de apoyo en cálculo, física y química que funcionó hasta 2025. A partir de esa experiencia, Bulanti decidió crear un recurso permanente, disponible todo el año y no limitado a un curso intensivo de un mes. La nueva plataforma quedó operativa en marzo de 2026, coincidiendo con el inicio de clases, y según el docente el éxito ha sido “tremendo”, tanto entre estudiantes de UTEC como de Udelar.

El objetivo a mediano plazo es llegar también a los liceos. Bulanti considera que muchos conceptos que se dan en sexto de secundaria requieren repaso y que la herramienta puede ser útil para estudiantes de ese nivel. “El objetivo es darle difusión para que llegue a más estudiantes”, afirmó.
El nombre y el logo refuerzan la metáfora del camino. Una bicicleta integrada a la proporción áurea y a la espiral de Fibonacci representa el aprendizaje como un recorrido que se hace avanzando a ritmo propio. El ciclista, con un aire deliberado del personaje de E.T., lleva un paquete que simboliza el conocimiento y las herramientas matemáticas que se van acumulando a lo largo del trayecto.
“La idea general era unir movimiento, matemática y aprendizaje: no presentar la matemática como algo estático, sino como un camino que se puede recorrer, explorar y comprender avanzando de a poco”, explicó el docente.
«Matemática a pedal» ya está disponible de forma gratuita en la web y se presenta como una respuesta concreta a un problema recurrente. Muchos de los errores que aparecen en el salón de clase universitario tienen raíz en lagunas anteriores. La plataforma busca que los estudiantes puedan diagnosticar esas lagunas, trabajarlas a su ritmo y llegar mejor preparados a los desafíos de una universidad tecnológica.


En realidad, se trata de enseñar a aprender, ya que nunca podrás enseñar todo. Y menos lo que tú mismo no sabes. Y, para eso, hace falta rigor, detallismo y lógica. ¿Cómo enseñarlos? Ni idea. Pero solo les diré lo que funcionó conmigo. Leer (y entender) el primer capítulo del Rey Pastor, Análisis matemático 1. Habla de lo que es la lógica deductiva. Lo que es una hipótesis, una tesis, un teorema. Aprendes eso, a demostrar un teorema (en serio, no memorizándolo) y aprendiste todo. No necesitan más que eso. De hecho, por eso Julio lo pone al principio del libro. Y lo aplicarán en todo. Si lo aplicas al número y la cantidad, te salta el cálculo y la geometría. Si lo aplicas al mundo físico, te salta la física. Si lo aplicas al cuerpo humano, te salta la medicina. Obviamente, en lo práctico, necesitas experimentación para «ajustar» el modelo. El método es exactamente el mismo. Delimitar tu sistema (ponerle una frontera y suponer que lo de adentro es bastante independiente de lo de afuera), observarlo, identificar componentes medibles (es crucial, ya que es un intento de objetividad), modelarlo de alguna manera (geometría, álgebra, descripciones en lenguaje natural, dibujitos de cartón), mirándolo como si fuera una máquina con engranajes. Y listo.
¿Cómo enseñarlo? Siendo Sócrates. Y que el alumno sea Platón.
Ojo. No hablen de Gödel y Turing, que nos rompe el hechizo. Pero, para cuando los vean, ya será tarde. Ya serán egresados que aplicarán una técnica sin entender el sentido de lo que hacen. Si lo entendieran, serían filósofos. Y no queremos que piensen demasiado. Solo queremos sus juguetes. Si piensan demasiado, podrían terminar en el nihilismo.
La tercera ley de Clarke es solo ciencia ficción. No existe la magia.