La Plaza de Toros de Colonia y el Museo de la Madera de Rivera: destinos culturales para recorrer en 2026

Del Real de San Carlos en Colonia al arte forestal en Rivera, los dos polos que consolidan el turismo cultural en el interior y proponen escapadas para todo el año.

Vista aérea de la Plaza de Toros del Real de San Carlos, en Colonia. El edificio funciona hoy como centro cultural, gastronómico y de espectáculos

La Plaza de Toros del Real de San Carlos, en Colonia, y el Museo de la Madera (MUMA), en Rivera, se consolidaron los últimos años como dos paradas de turismo cultural para quienes recorren Uruguay.

La primera, un Monumento Histórico Nacional que la Intendencia de Colonia gestiona como centro cultural, gastronómico, deportivo y de convenciones; el segundo, un museo registrado ante el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) que reivindica la madera como materia prima identitaria del norte. Ambos reciben visitantes durante todo el año y publican sus datos de acceso para que el viaje se pueda planificar con tiempo.

 

Plaza de Toros del Real de San Carlos

La Plaza de Toros está sobre la avenida Mihanovich, en el barrio Real de San Carlos, a unos cinco kilómetros del casco histórico de Colonia del Sacramento. Fue proyectada por el arquitecto Josip Marković, de estilo neomudéjar, y se inauguró el 9 de enero de 1910. Hubo ocho corridas oficiales, aunque el ruedo siguió usándose para otros espectáculos. En 1912 el presidente José Batlle y Ordóñez las prohibió y el edificio quedó sin su función original durante décadas.

Es la única plaza taurina que sigue en pie en Uruguay. Mide 22 metros de altura y 100 de diámetro, y tras un largo período de abandono pasó por una restauración que concluyó con su reinauguración el 9 de diciembre de 2021. La obra superó los 8 millones de dólares de inversión y devolvió al edificio un uso público muy distinto del original: hoy alberga espectáculos, eventos deportivos, propuestas gastronómicas y recorridos para turistas.

La restauración se apoyó en financiamiento público: el proyecto contó en gran parte con fondos del Programa de Desarrollo y Gestión Subnacional (PDGS) de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), que lo definió desde el inicio como una obra clave para la trama urbana, histórica y turística del departamento.

La idea original era combinar un centro cultural y deportivo con visitas libres y guiadas, espacios gastronómicos y salones para eventos, un esquema que hoy se ve en funcionamiento.

La estructura combina hierro y ladrillo, con materiales traídos de Europa para la construcción original, y su perfil neomudéjar la distingue de cualquier otra obra pública del país. Desde el ruedo se aprecia la escala de las gradas y el contraste entre el ladrillo antiguo y las zonas reconstruidas. Quien visite con guía se lleva además el relato de la reconstrucción: qué se conservó, qué se rehizo y cómo se resolvió la convivencia entre un monumento y un programa de espectáculos modernos.

La Plaza de Toros reinaugurada en diciembre de 2021, es la única Plaza de Toros que sigue en pie en Uruguay

Cómo es la visita

Para quien llega como turista, la Plaza funciona de lunes a domingos, de 10:00 a 18:30. El acceso general cuesta $250 y la visita guiada, $350. Los jueves el ingreso es gratuito para los residentes de Colonia, que deben acreditar su domicilio con la cédula y un comprobante de residencia.

El recorrido guiado permite entrar al ruedo, conocer la estructura de hierro y ladrillo y entender cómo se reconstruyó el edificio. Los sábados el horario se extiende hasta las 19:00 y la agenda de espectáculos cambia mes a mes, de modo que conviene revisar las novedades antes de salir de viaje: en fechas con recital o evento privado puede haber ajustes en las visitas.

La Intendencia de Colonia mantiene la información actualizada en su sitio oficial y las entradas para visitas y espectáculos se venden de forma anticipada por Red Tickets o en la boletería del lugar. Como el complejo suma propuestas gastronómicas, el paseo se puede combinar con un almuerzo o con la tarde, cuando el edificio gana otra luz.

Museo de la Madera (MUMA), sobre el Camino Carancho, kilómetro 3, en Rivera

El MUMA: un museo entre los árboles

En el otro extremo del país, en el departamento de Rivera, sobre el Camino Carancho, kilómetro 3, funciona el Museo de la Madera (MUMA). Su propuesta es la de un “espacio cultural vivo que pone en valor la madera como materia prima local, articulando arte, arquitectura, diseño y construcción junto a la comunidad”. Figura en el Registro Nacional de Museos y Colecciones que lleva el Área de Museos de la Dirección Nacional de Cultura del MEC, con la categoría de museo de gestión privada y colección de arte.

El proyecto nació del trabajo de la coreógrafa, artista visual y gestora cultural Tamara Cubas, directora del museo, que desde 2017 desarrolla programas en torno a la producción artística en madera.

La apertura oficial se concretó en julio de 2025. El museo cuenta con fondos del Ministerio de Turismo, del Fondo de Incentivo Cultural (FIC) y de los Fondos de Infraestructura en el Interior del País.

Visitantes recorren el predio del MUMA, donde el parque escultórico y los espacios abiertos forman parte de la propuesta del museo

Una colección que cruzó el continente

El corazón del museo es la colección de Solum Donas (1939-2018), médico uruguayo radicado en Costa Rica que dedicó los últimos treinta años de su vida a la escultura, el dibujo y la escritura. Trabajó en una casa-taller rodeada de árboles y bambusales, y exploró la diversidad de maderas tropicales cortando, tallando y juntando piezas.

El diálogo con Diario La R, el ensayista y coleccionista Claudio Rama, —columnista de este medio y vinculado al museo—, recuerda cómo llegó ese acervo a Uruguay.

Según relató, el museo tuvo su impulso en “una enorme donación” hecha por los hijos del artista, tras varios años de trámites con la familia y con Cubas para traer en un contenedor las obras y parte de las herramientas del taller. Rama subraya que lo que llegó no fue solo la obra, “que es mucha”, sino también “el taller correspondiente a la producción”. Donas había instalado en Costa Rica un espacio con toda su maquinaria y un pequeño museo, y con él viajó también un modo de trabajo.

La ficha de la colección habla de más de 300 esculturas en maderas como ciprés, lapacho, algarrobo y urunday, que conforman lo que describe como “un bosque monumental”. Rama, por su parte, calcula entre 500 y 700 piezas, y explica que no todas están expuestas: según su impresión, rotan permanentemente en el espacio disponible, lo que da motivos para volver.

La muestra, titulada “Los bosques de Solum”, tiene curaduría de Verónica Cordeiro y museografía de Niklaus Strobel, y propone un recorrido sin caminos preestablecidos: el visitante se asoma a pequeños claros, rodea conjuntos y define su propio itinerario.

El vínculo de Rama con el museo es también artístico. Coleccionista de más de 900 máscaras etnográficas latinoamericanas, armó una muestra de unas 100 piezas de madera que se exhibió durante varios meses junto a las esculturas de Donas, de mayor tamaño y con un aire que él define como “estilo africano”. Esa exposición, “Otros rostros de Latinoamérica”, fue una de las que acompañaron la apertura, junto con “Bestiario”, del artista Gustavo Tabares.

A las salas se suma el parque escultórico, la biblioteca viva y las propuestas educativas. Rama describe el lugar como “un precioso lugar dedicado al mundo de la madera” y enumera lo que ofrece: “tienen taller, tienen hotel, tienen exposición, tienen espacio de venta”.

Sobre quienes lo dirigen dice que son “gente muy seria”, “hiperactivos” y también “gestores culturales”. De Cubas afirma que “todo el mundo habla muy bien de ella, es muy querida, muy eficiente”, y recuerda que su familia tenía un pequeño alojamiento en el predio que se transformó en un hotel llamado Alma, hotel de campo.

Máscaras de madera en la sala del museo. La colección de Claudio Rama, de más de 900 piezas etnográficas latinoamericanas, aportó unas 100 a la muestra «Otros rostros de Latinoamérica».

Un espacio integral

La presencia digital del museo refuerza esa idea de espacio integral. Su cuenta de Instagram lo presenta como “un territorio de arte y madera”: museo, hotel, restaurante, galerías y “un hogar abierto”. Allí se difunden las exposiciones, el parque escultórico, la gastronomía con productos de la frontera y la posibilidad de alquilar el lugar para cumpleaños, casamientos o reuniones, con salas flexibles, espacios al aire libre, piscina, arboleda y la opción de usar la chacra completa por uno o varios días.

El museo anuncia que abre todos los días de 8:00 a 22:00, y que las visitas guiadas y las experiencias educativas se coordinan con anticipación.

Fuentes cercanas al proyecto señalaron, al momento de la consulta, que el museo se encontraba en proceso de habilitación y que pronto estaría plenamente operativo, y destacaron que ya contaba con el hotel dentro del predio, las esculturas en el parque y experiencias gastronómicas de la frontera.

Para las visitas, la recomendación es comunicarse con anticipación para poder gestionar de manera personalizada los grupos y recorridos. El correo de contacto es info@museodelamadera.uy.

Antes de salir

En ambos casos, la recomendación es confirmar horarios antes de viajar. La Plaza de Toros ajusta las visitas cuando hay espectáculos o eventos privados, y el MUMA organiza actividades puntuales que pueden modificar el recorrido. Para la Plaza, el canal oficial es la web de la Intendencia de Colonia; para el museo, conviene escribir al correo electrónico.

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