Miles de estudiantes de liceos se concentraron en la emblemática Plaza de la Bastilla en París para reactivar sus reclamos por profundas mejoras en el sistema educativo público francés. La movilización, que se desarrolló de manera pacífica y festiva con réplicas en ciudades como Estrasburgo, refleja el descontento de la comunidad educativa pese a las promesas presupuestarias del gobierno nacional para responder a las carencias del sector.
Las demandas estudiantiles, respaldadas por sindicatos docentes, giran en torno a la falta crónica de profesores sustitutos, el hacinamiento en las aulas, la extensión excesiva de las jornadas lectivas y el deterioro edilicio de los liceos. Asimismo, los manifestantes denuncian disparidades de recursos según la ubicación geográfica de los centros y dinámicas discriminatorias en la orientación hacia la educación superior. Frente al conflicto, los gremios del sector público ya anunciaron un paro nacional con marchas convocadas para el próximo 13 de octubre.
El impacto del reclamo adquirió una fuerte dimensión política que amenaza con trasladarse a la Asamblea Nacional, donde sectores de la oposición evalúan impulsar una moción de censura contra el Ejecutivo. Si bien el primer ministro Sébastien Lecornu prometió inyectar unos mil millones de euros al presupuesto de Educación Nacional (sujeto a aprobación parlamentaria), la dirigencia estudiantil rechazó la propuesta por considerarla imprecisa y continuar con los recortes de plazas docentes, ratificando la continuidad de las medidas de lucha.

