Verónica Manassi: “Uruguay tiene que regular la IA con reglas que acompañen la innovación”

La CEO de Stravian considera que el país reúne condiciones para convertirse en un espacio regional de prueba y desarrollo de soluciones de inteligencia artificial.

Verónica Manassi, CEO de Stravian.

La inteligencia artificial avanza sobre los procesos productivos, transforma la organización del trabajo y abre nuevas oportunidades para las empresas, pero también genera incertidumbre entre trabajadores y directivos. En Uruguay, donde el Gobierno ha planteado el objetivo de posicionar al país como un hub regional de inteligencia artificial, el desafío consiste en convertir las capacidades tecnológicas existentes en proyectos concretos que mejoren la productividad y generen oportunidades económicas.

Para Verónica Manassi, CEO de Stravian, empresa uruguaya especializada en inteligencia artificial, el país reúne condiciones para avanzar en esa dirección. Sin embargo, advierte que el éxito no dependerá exclusivamente de la infraestructura o de la disponibilidad de profesionales, sino también de la confianza, la formación y la capacidad de las organizaciones para incorporar las nuevas herramientas.

“Uruguay tiene que regular, pero con una ley de principios y reglas que se actualicen”, sostiene Manassi al abordar uno de los debates centrales sobre el desarrollo de esta tecnología. Su planteo combina la necesidad de establecer límites claros para proteger los derechos de las personas con la conveniencia de evitar exigencias que terminen favoreciendo únicamente a las grandes compañías.

La empresaria, con una trayectoria de más de una década en este rubro, que ha trabajado con clientes en Uruguay y Estados Unidos y participado en procesos de internacionalización de empresas tecnológicas uruguayas y argentinas, considera que el país puede aprovechar su estabilidad institucional y su escala para probar soluciones, evaluar resultados y luego extender las experiencias a mercados de mayor tamaño.

Uruguay como plataforma regional

La propuesta de convertir a Uruguay en un hub regional de inteligencia artificial representa, a juicio de Manassi, una oportunidad que debe evaluarse a partir de compromisos concretos y resultados verificables.

La ejecutiva valoró que el planteo presidencial no se centre en competir por el desarrollo de los modelos de inteligencia artificial más grandes, sino en procurar que la tecnología contribuya a generar prosperidad, inclusión y oportunidades.

“Para mí, la palabra clave sería confianza”, afirma. En ese sentido, considera que Uruguay llega a esta discusión con una reputación de estabilidad que puede favorecer la llegada de inversiones y la cooperación internacional.

No obstante, entiende que esa ventaja debe traducirse en acciones medibles. Entre los objetivos que identifica están el desarrollo de soluciones para el Estado y las pequeñas y medianas empresas, así como la capacitación de docentes y funcionarios públicos.

“Vamos a poder preguntar después cuántas pymes incorporaron inteligencia artificial, cuántos funcionarios se formaron. Ese es el examen real de este viaje, no la foto, sino los resultados”, señala.

Manassi considera que el tamaño de Uruguay puede convertirse en una ventaja para experimentar con nuevas tecnologías. La posibilidad de implementar un proyecto piloto y extenderlo con relativa rapidez a escala nacional permitiría evaluar su funcionamiento antes de trasladarlo a mercados más grandes. “Uruguay no tiene que tener todo. Tiene que ser un lugar donde la región se ponga de acuerdo, pruebe y valide”, sostiene. Para consolidar ese perfil, entiende que también es necesario fortalecer la participación de las empresas tecnológicas locales y generar condiciones para que puedan desarrollar sus soluciones dentro del país.

En ese punto, plantea que las empresas uruguayas deben animarse a convertirse en los primeros clientes de las startups nacionales.

El Estado también podría contribuir mediante las compras públicas, la promoción de experiencias piloto y una mayor difusión de las capacidades del ecosistema tecnológico uruguayo.

“Uruguay tiene que regular, pero con una ley de principios y reglas que se actualicen”, sostiene Manassi

El principal freno

Aunque existe interés por incorporar inteligencia artificial, Manassi identifica una brecha entre las decisiones de las direcciones empresariales y la implementación efectiva de los proyectos.

Según explica, en muchas organizaciones los equipos directivos muestran disposición a avanzar, pero las iniciativas encuentran dificultades cuando llegan a las áreas operativas. El desconocimiento sobre el funcionamiento de las herramientas y el temor a perder el empleo pueden convertirse en obstáculos para la adopción.

“Se anuncia: ‘Vamos a implementar inteligencia artificial’, y nadie explica qué es lo que va a cambiar. Entonces, el equipo va a completar ese vacío con lo peor”, advierte. Para la CEO de Stravian, la respuesta no consiste en realizar actividades motivacionales aisladas, sino en explicar de manera concreta qué tareas pueden automatizarse, cuánto tiempo se puede liberar y cómo se utilizará ese tiempo.

También considera fundamental involucrar a los trabajadores en el diseño de las soluciones. “La gente confía en lo que ayudó a construir”, afirma.

La ejecutiva entiende que la preocupación por la inteligencia artificial no desaparecerá simplemente con el paso del tiempo. Para que disminuya, las personas necesitan comprender qué hace la herramienta, mantener el control sobre su trabajo y percibir que los beneficios no quedan exclusivamente en manos de la empresa. Por eso, atribuye a las organizaciones una responsabilidad central en la forma de gestionar el cambio tecnológico.

Manassi también señala que el desconocimiento no se limita a las pequeñas empresas. Incluso organizaciones de gran tamaño pueden mantener procesos poco automatizados y depender de herramientas tradicionales para administrar información o calcular indicadores de gestión.

En contrapartida, una empresa pequeña que ordena sus procesos y automatiza determinadas tareas puede ganar eficiencia y competir con compañías de mayor dimensión. La diferencia, sostiene, no depende únicamente del presupuesto disponible, sino también de la preparación de la organización para aprovechar la tecnología.

Capacitación para todos los sectores

La formación constituye otro de los componentes centrales de su planteo. Manassi considera que la educación en inteligencia artificial no debe quedar restringida a ingenieros, programadores o especialistas tecnológicos. Docentes, médicos, productores, emprendedores, funcionarios y trabajadores de distintas áreas necesitan adquirir conocimientos que les permitan incorporar estas herramientas a sus actividades.

Sin embargo, advierte que la capacitación debe estar vinculada con situaciones concretas. “Un curso genérico de inteligencia artificial no cambia nada el lunes siguiente”, señala.

En su opinión, los equipos comerciales deben aprender a utilizar estas soluciones en sus procesos de venta; los departamentos de recursos humanos, en tareas vinculadas con la gestión de personal; y los equipos de atención al cliente, en la resolución de consultas. A esa formación práctica agrega un componente que considera fundamental: el pensamiento crítico.

La inteligencia artificial puede producir respuestas incorrectas o presentar información falsa con apariencia de certeza. Manassi recuerda que estas herramientas todavía pueden generar errores, por lo que sus resultados deben contrastarse con otras fuentes.

La capacidad de verificar información y reconocer los límites de los sistemas resulta especialmente importante a medida que su uso se extiende a tareas de mayor complejidad.

La formación también debe contemplar las diferencias territoriales. La ejecutiva entiende que el acceso a estas tecnologías no puede concentrarse en Montevideo, sino que debe alcanzar a las empresas, las pymes y los trabajadores de los 19 departamentos.

Uruguay cuenta con un interior productivo que puede beneficiarse de la automatización y de nuevas herramientas digitales, pero para ello necesita información accesible y acompañamiento adaptado a sus distintas realidades.

Uno de los efectos que genera mayor incertidumbre es la posible sustitución de puestos de trabajo. Manassi reconoce que la automatización puede modificar tareas y perfiles laborales.

En particular, advierte sobre las consecuencias que podría tener la reducción de oportunidades para los profesionales que recién comienzan su carrera.

Si la inteligencia artificial asume tareas iniciales, algunas empresas podrían sentirse tentadas a contratar menos trabajadores junior. Sin embargo, esas actividades también constituyen una instancia de aprendizaje necesaria para formar profesionales con experiencia.

“Si se cierra la puerta de entrada, en unos años va a faltar experiencia”, advierte.

Su propuesta consiste en rediseñar los puestos de trabajo para que los perfiles iniciales puedan supervisar, corregir y evaluar los resultados producidos por la inteligencia artificial, adquiriendo conocimientos durante ese proceso.

En lugar de eliminar esa etapa de formación, plantea transformarla para que los trabajadores aprendan a colaborar con las nuevas herramientas y desarrollen capacidades de supervisión y análisis.

Manassi considera que una mayor familiaridad con la tecnología puede facilitar la reconversión laboral. No obstante, entiende que ese proceso requiere formación, información y decisiones empresariales que contemplen las consecuencias de la automatización.

La incorporación de estas herramientas también plantea un desafío de gestión: determinar si las inversiones realizadas generan beneficios concretos.

Manassi menifiesta que las empresas no deberían implementar inteligencia artificial simplemente porque se ha convertido en una tendencia. Antes de comenzar un proyecto, recomienda definir qué objetivo de negocio se busca alcanzar y establecer indicadores que permitan comparar los resultados.

Entre las variables que pueden utilizarse menciona el tiempo de respuesta, los costos operativos y la tasa de conversión comercial.

Contar con una medición inicial permite evaluar si la herramienta produjo una mejora efectiva. De lo contrario, afirma, cualquier resultado puede interpretarse como un éxito o un fracaso sin contar con elementos suficientes para demostrarlo.

La ejecutiva identifica, además, dos indicadores relevantes: la adopción por parte de los usuarios y la capacidad de controlar el funcionamiento del sistema.

Un proyecto no alcanza sus objetivos simplemente porque un modelo responda correctamente durante una demostración. Es necesario que los trabajadores lo utilicen en sus tareas y que su aplicación contribuya a mejorar los resultados de la organización.

Al mismo tiempo, las empresas deben poder analizar qué hizo el sistema, identificar errores y corregir su funcionamiento. La supervisión no puede darse por garantizada.

Para la CEO de Stravian, la regulación tiene que proteger los derechos sin excluir a las pequeñas empresas

Una regulación flexible, con principios claros

Sobre el marco normativo, Manassi defiende una regulación que establezca obligaciones fundamentales y permita actualizar las disposiciones más específicas a medida que evoluciona la tecnología.

Entre los principios que considera innegociables menciona la protección de los derechos de las personas, la transparencia y la identificación de responsabilidades cuando se produce un daño.

También entiende que las exigencias deben guardar proporción con los riesgos. Los sistemas utilizados en decisiones sobre crédito, salud o empleo requieren controles acordes con sus posibles consecuencias, mientras que una pequeña empresa que utiliza inteligencia artificial para responder consultas no debería enfrentar las mismas cargas que una gran corporación que desarrolla aplicaciones de alto impacto.

“Si la regla solo la puede cumplir una multinacional, dejamos afuera todo el ecosistema local”, advierte.

Para Manassi, el objetivo es encontrar un equilibrio entre la protección de los ciudadanos y las condiciones necesarias para innovar. Una regulación demasiado rígida puede elevar los costos de entrada, mientras que la ausencia de reglas claras puede debilitar la confianza de usuarios, trabajadores e inversores.

La confianza, en su planteo, tiene varias dimensiones: la estabilidad institucional y el respeto de los contratos para atraer inversiones; la transparencia en el uso de los datos para proteger a los clientes; y la posibilidad de que los trabajadores comprendan las herramientas y mantengan capacidad de intervención sobre sus tareas.

Sectores con oportunidades de aplicación

Manassi identifica avances y oportunidades en áreas como las finanzas, la salud, el comercio minorista, los servicios profesionales, la comunicación, el transporte y la enseñanza.

En el comercio minorista, por ejemplo, la inteligencia artificial puede utilizarse para anticipar la demanda y mejorar la experiencia de compra. Otras tecnologías, como la realidad aumentada y virtual, permiten probar productos o recorrer espacios de manera inmersiva.

En otros sectores, las herramientas generativas pueden contribuir a procesar información, responder consultas o asistir en diferentes tareas administrativas y profesionales.

La diversidad de aplicaciones refuerza, a su juicio, la necesidad de que las empresas evalúen cada proyecto en función de sus necesidades reales y no de la presión por incorporar tecnología.

Considera que Uruguay tiene profesionales capaces de competir internacionalmente, infraestructura adecuada y condiciones institucionales favorables para atraer inversiones y desarrollar soluciones. Pero advierte que esas ventajas no garantizan por sí solas la consolidación de un hub regional.

El resultado dependerá de que el país logre ampliar la formación, facilitar las experiencias piloto, promover la participación de las empresas nacionales y extender el acceso a las pequeñas y medianas compañías. “Si en un tiempo razonable nuestras pymes están usando inteligencia artificial en la operación diaria, el hub va a ser real y no va a terminar siendo un hub para pocos”, concluye.

Comparte esta nota:

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Sociedad