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Arabia Saudita bajo la violencia del grupo terrorista hutíes .

Las acciones terroristas ponen en riesgo la paz de Medio Oriente.

Quiénes son los hutíes muchas personas se preguntan,ellos son un grupo terrorista aliado de Irán en Yemen que tienen en vilo la paz de la región.El avance de los hutíes en los últimos meses en Yemen ha sido tan rápido como inesperado.

La definición exacta es que los hutíes son un movimiento extremista chií-islamista y un ejército terrorista respaldado por Irán. 

En cuestión de días, ha tomado amplias franjas de la costa del mar Rojo, en una de sus ofensivas más significativas en años.

Gran parte del territorio capturado se encuentra cerca del estrecho de Bab al Mandeb, un paso estratégico por el que transita una parte clave del comercio marítimo mundial.

Por ese estrecho pasa el petróleo que sale del Golfo hacia Europa y EE.UU., por lo que cualquier amenaza en esa ruta puede traducirse en riesgos de suministro y aumento de los precios.Hasta hace poco, esa franja del litoral estaba bajo control de la llamada Resistencia Nacional, una coalición antihutí.

Los últimos sucesos

Los ataques con misiles y drones contra el territorio saudí, las instalaciones civiles y la infraestructura energética exponen una peligrosa escalada del conflicto de Yemen. La comunidad internacional enfrenta el desafío de impedir que la violencia vuelva a imponerse sobre la diplomacia.

La violencia que los terroristas hutíes de Yemen vienen desarrollando contra el Reino de Arabia Saudita representa una amenaza que trasciende las fronteras de ambos países. Lo que está en juego no es solamente la seguridad de una nación, sino también la estabilidad de Medio Oriente, la protección de millones de civiles y el futuro de una región.

El Aeropuerto Internacional Rey Khalid en Riad

Ataques sistemáticos 

El dia 2 de octubre ocurrió un cobarde atentado dirigido contra una infraestructura civil que suministra electricidad a la mezquita del Profeta en Medina,este suceso  se inscribe en los actos  del grupo terrorista hutíe  de atacar las dos mezquitas santas y en la provocación deliberada de millones de musulmanes al arremeter contra La Meca y Medina.

Riad ya había acusado a mediados de septiembre a los hutíes de haber llevado a cabo un ataque con dron contra La Meca.

El día 7 de octubre el Ministerio Relaciones Exteriores de Yemen condenó los ataques perpetrados por el grupo terrorista hutíes contra el  Aeropuerto Internacional de Aden con dos misiles balísticos y drones en el momento de un aterrizaje de un avión civil de pasajeros.

A su vez los días 6 y 7 de octubre los aeropuertos civiles de Abba y Rey Khalid fueron objetos de dos ataques,en estos hechos fallecieron  3 persona  y 36 heridos de gravedad.

El 8 de octubre se repitieron dos ataques contra las instalaciones del aeropuerto Rey Khalid y un aeronave de Saudi Airlines produciendo la muerte de 3 personas y varios heridos.

El pasado 10 de octubre otro ataque terrorista contra el Aeropuerto Internacional Rey Khalid, en Riad, dejó 12 muertos y más de 309 heridos. 

Desde hace varios días se venían realizando ataques terroristas contra objetivos civiles en Arabia Saudita con actos contra la sociedad civil.

En repetición de sucesos el día 11 de octubre fue atacado nuevamente el aeropuerto de la capital del Reino de Arabia Saudita causando la muerte de 1 persona y 11 heridos.

Hay que señalar que no estamos frente a una escalada común.Estamos frente a una estrategia regional por desestabilizar  la Paz de Medio Oriente y de intentar generar una desestabilización política,humanitaria y regional.

La gravedad del episodio motivó una condena expresa de Naciones Unidas, que advirtió sobre las consecuencias de atacar instalaciones civiles.

No estamos frente a incidentes aislados. Los ataques contra aeropuertos, instalaciones energéticas y objetivos vinculados al transporte forman parte de una confrontación que ha recuperado intensidad durante 2026, después de años de relativa distensión.

Arabia Saudita, que procura avanzar en una profunda transformación económica y ampliar su colaboración  internacional, enfrenta nuevamente el desafío de proteger su territorio sin quedar atrapada en una guerra prolongada.

Los hutíes, también conocidos como Ansar Allah, controlan importantes zonas del norte de Yemen y mantienen vínculos políticos y militares con Irán. Sin embargo, reducir toda la confrontación a una disputa entre Riad y Teherán sería desconocer las profundas fracturas internas de Yemen y la responsabilidad de sus diferentes protagonistas.

Terroristas hutíes en un mitin de reclutamiento en Saná, Yemen

El problema central es que la utilización de misiles y drones contra objetivos civiles convierte a la población en rehén de una confrontación política y militar.

Ninguna reivindicación territorial, religiosa o ideológica puede justificar ataques indiscriminados contra civiles. Tampoco  se puede convivir día a día  con que se desconozca el derecho internacional humanitario.

La historia reciente de Yemen demuestra que la escalada militar tiene consecuencias devastadoras. Años de guerra han dejado desplazamientos masivos, destrucción de infraestructura, pobreza y una crisis humanitaria que continúa castigando especialmente a niños y mujeres.

La ofensiva renovada sobre Taiz y otras regiones yemeníes confirma que el conflicto amenaza con ingresar nuevamente en una etapa de enorme sufrimiento humano.

El Reino de Arabia Saudita tiene derecho a defender a su población y preservar su integridad territorial conforme al derecho internacional. Se necesitan mecanismos diplomáticos, compromisos verificables y acuerdos que permitan desactivar las causas de la confrontación.

En este escenario, la responsabilidad de Irán, por su relación con los hutíes, constituye un aspecto relevante de cualquier negociación regional. También resulta imprescindible que las autoridades yemeníes, Arabia Saudita y los diferentes actores internacionales participen en un proceso político capaz de ofrecer garantías reales.

La comunidad internacional no puede limitarse a condenar los ataques después de cada tragedia. Debe impulsar una solución que contemple la soberanía de Yemen, la seguridad saudí y la protección de las poblaciones civiles.

La paz no puede depender de la capacidad de un misil para alcanzar una ciudad ni de la fuerza de una respuesta militar.

Arabia Saudita y Yemen necesitan algo más que una tregua temporal: necesitan un horizonte de convivencia que permita sustituir las amenazas por compromisos políticos.

Porque cuando la violencia se convierte en instrumento permanente de presión, los pueblos terminan pagando el precio de decisiones que nunca tomaron.

Y Medio Oriente ya ha pagado demasiado por esa lógica de confrontación.

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