El sistema educativo uruguayo se encuentra bajo una profunda revisión tras el asesinato de un adolescente de 15 años en el barrio Flor de Maroñas. Pablo Caggiani, presidente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), confirmó este lunes que la UTU a la que asistía el joven había recibido denuncias por situaciones de violencia el año pasado, pero lamentó que la respuesta institucional no tuvo la «resolución esperada».
«Hay una denuncia presentada el año pasado. Se presentó en los lugares debidos y no tuvo una resolución acorde», expresó Caggiani con «bronca y tristeza» tras visitar el centro educativo. El jerarca señaló que, aunque la institución realizaba un seguimiento, el desenlace obliga a evaluar los protocolos de protección de las infancias y adolescencias en contextos complejos. Mientras tanto, las autoridades monitorean la situación de una niña de 7 años vinculada al entorno del joven.
En el ámbito judicial, el caso dio un giro drástico el pasado viernes con la imputación del padre de la víctima por homicidio agravado y violencia doméstica. El hombre permanecerá en prisión preventiva por 180 días como principal sospechoso, luego de que la investigación de Hechos Complejos determinara que se trató de una muerte violenta. El cuerpo del menor fue hallado en una cuneta tras una presunta discusión familiar por la que habría sido «puesto en penitencia».
La tragedia se extendió al resto de la familia el sábado por la noche, cuando la madre del adolescente fue brutalmente agredida en su domicilio por un grupo de diez personas. Según la denuncia, los atacantes la increparon por la muerte de su hijo, le propinaron golpes de puño y patadas, y le robaron su teléfono celular. La mujer debió ser trasladada a un centro asistencial y la Fiscalía ya investiga este nuevo episodio de violencia barrial.

