Caggiani anuncia que se estudia sobre el uso de celulares en las aulas

“Es bueno intervenir” dijo el presidente de la ANEP.

Pablo Caggiani anunció que la ANEP conformó un grupo de trabajo para analizar el tema.

“Ni la prohibición total ni no decir nada respecto al tema es bueno. Sí es bueno cuando hay intervención de los centros educativos, de los adultos, en el tipo de uso que se hace, para qué se hace y en lo que tiene que ver con la formación en la ciudadanía digital”. Con estas palabras, el presidente de la ANEP, Pablo Caggiani, resumió la posición oficial ante el creciente debate sobre los smartphones en las escuelas y liceos.

Caggiani anunció que la ANEP conformó un grupo de trabajo para analizar el tema y elaborar una normativa nacional que oriente a todos los centros educativos. “Probablemente el resultado de esos trabajos sea alguna normativa que indique cómo regular eso y cómo trabajar en cada centro”, señaló. El organismo recibió un informe de Ceibal que recopila experiencias internacionales y de colegios privados uruguayos, y busca una solución integral que aproveche el antecedente exitoso de la normativa que ya rige en Primaria desde hace varios años. Este anuncio llega en un momento en que la evidencia local e internacional muestra que el uso desregulado de celulares genera distracciones importantes, pero también que una regulación inteligente puede mejorar la atención, la convivencia y el clima de aula.

Un caso concreto

Un informe del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd) publicado a fines de 2025 analiza en profundidad lo ocurrido en el Colegio Santa Elena de Montevideo y Lagomar tras implementar, desde marzo de 2025, una política de restricción total del uso de celulares durante la jornada curricular en séptimo, octavo y noveno.

Antes de la medida, el 69% de los docentes reportaba un uso “muy frecuente” del celular en clase. El 83% lo identificaba como principal causa de distracción y el 77% como generador de dificultades en la atención. Los recreos se caracterizaban por aislamiento. Los estudiantes preferían navegar o jugar en sus dispositivos antes que interactuar. Problemas como stickers ofensivos, filmaciones no autorizadas y demandas constantes a las familias por WhatsApp eran frecuentes.

Tras la implementación con “estacionamiento de celulares” al ingresar y devolución al finalizar la jornada, las percepciones de los adultos fueron mayoritariamente positivas. El 73% de los docentes se mostró de acuerdo con la medida llegando a un 87% en Lagomar. Las familias apoyaron con fuerza- El 94% está de acuerdo o muy de acuerdo. Los beneficios más destacados son la mejora en la concentración con un 95% según familias, la convivencia (91%) y la reducción del uso problemático de pantallas (78%).

Los estudiantes presentan una visión más matizada. El índice general de percepción es levemente positivo (0,17), pero con diferencias claras por grado. Séptimo que ya venía de primaria sin celulares lo acepta mejor, mientras que noveno muestra mayor resistencia, calificando la medida de “molesta”, “innecesaria” o “extrema”. Aun así, el 45% reconoce que presta más atención y aprende mejor, y el 40% dice distraerse menos. Muchos valoran la mayor socialización en recreos con más conversaciones, juegos de mesa y deportes.

El estudio también indica que en materias que requieren inmediatez, como música o búsquedas rápidas, se extraña el celular. Las familias, en un 18%, mencionan como principal dificultad la imposibilidad de comunicarse directamente con sus hijos durante la jornada.

El INEEd concluye que la medida ordenó el clima institucional, redujo conflictos y liberó a los docentes de actuar como “policías de celulares”. Sin embargo, advierte que no basta con prohibir. Se necesita mejorar la infraestructura tecnológica y trabajar la autorregulación de los adolescentes.

Celulares en las aulas, el 58% de lso países le ponen limitaciones.

La tendencia global

Uruguay no está solo en este debate. Según el último informe de la Unesco el 58% de los países del mundo ya aplican restricciones nacionales o prohibiciones al uso de teléfonos celulares en las escuelas. Hace solo tres años, en 2023, esa proporción era del 24%. La cifra se ha más que duplicado en poco tiempo.

Francia fue pionera con su “pausa digital” en primaria y primeros años de secundaria  desde 2018, y ahora estudia extenderla o endurecerla. En el Reino Unido, el gobierno reforzó las guías para que las escuelas prohíban los celulares durante toda la jornada. En Estados Unidos, más de 39 estados tienen leyes estatales o exigen a los distritos escolares políticas restrictivas. China, Australia, Finlandia, Portugal, Italia y varios países de América Latina como Costa Rica y Bolivia también avanzan en regulaciones.

Los motivos son comunes. El reducir distracciones, mejorar la atención y el rendimiento, disminuir el acoso digital y proteger la salud mental de los adolescentes. Estudios citados por la UNESCO en Bélgica, España y Reino Unido muestran mejoras en el aprendizaje y la convivencia cuando se aplican restricciones bien gestionadas.

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