El gobierno de Chile ha levantado el estado de excepción y el toque de queda decretados tras el apagón masivo del miércoles y ha iniciado ya una «investigación profunda» para esclarecer las causas, así como para determinar si son atribuibles a los cortes la muerte de tres personas que supuestamente requerían de conexiones eléctricas para poder seguir con vida.
Las autoridades dan ya prácticamente por recuperado el total del suministro –este miércoles por la mañana el Ministerio del Interior elevaba el dato al 94 por ciento–, pero ahora deben determinar cómo pudo ocurrir el que está ya considerado como el peor apagón de los últimos 15 años, con más de ocho millones de viviendas y negocios afectados en todo el país. Para atender la emergencia, el Ejecutivo de Gabriel Boric decretó un toque de queda y un estado de excepción que, en términos generales, quedan ya anulados, como ha explicado ante los medios la ministra del Interior, Carolina Tohá, que espera que el de este miércoles sea ya «un día normal». El Gobierno tiene constancia de al menos 207 detenciones durante el toque de queda.
Tohá ha confirmado además el inicio de una «investigación profunda» que, llegado el caso, puede derivar en sanciones contra actores implicados y en la introducción de «medidas correctivas». Boric ya apuntó el martes por la noche en una comparecencia que examinaría a las empresas «responsables» de lo que no dudó en catalogar como una «catástrofe» nacional. «Con los estándares que hay hoy día, la falla de ayer no debió producirse», ha insistido Tohá, que ha llamado a no «excusarse» de ninguna de las maneras ante la cascada de errores que derivó, supuestamente, del corte de una empresa que tuvo problemas en sus operaciones, informa el diario ‘La Tercera’.