Dra. Claudia Rocca: “La ruptura del derecho internacional puede conducir al fin de la civilización”

La reconocida jurista argentina aborda en diálogo con Diario La R la agresión militar en Venezuela, el rol de Estados Unidos y los desafíos actuales del orden jurídico mundial.

“El derecho internacional no se hace a partir de interpretaciones libres”, señaló Claudia Rocca.

La jurista internacional argentina, Claudia Rocca, abogada especializada en derecho internacional y docente de la Universidad Nacional de Moreno y Universidad de Madres de Plaza de Mayo, participará este jueves como panelista del seminario “Agresión imperialista en Venezuela, retos y desafíos del derecho internacional” que se realizará a partir de las 18 horas en el Paraninfo de la Universidad de la República (*).

En una extensa entrevista con el Diario La R en Montevideo, la especialista analizó la situación venezolana, cuestionó las acciones de Estados Unidos y alertó sobre las consecuencias globales de lo que considera una degradación acelerada del derecho internacional.

Rocca, Presidenta de la Asociación Argentina de Juristas y desde diciembre Presidenta de la Asociación Interamericana de Juristas, sostiene que el escenario internacional actual está marcado por una “ruptura deliberada del orden jurídico construido después de la Segunda Guerra Mundial”.

“El derecho internacional no se hace a partir de interpretaciones libres”, afirmó. “Tiene reglas claras y fundamentales que se estructuraron luego del desastre humanitario global que fue la Segunda Guerra Mundial, empezando por la soberanía territorial, el derecho a la autodeterminación de los pueblos y la inmunidad de los Estados y de sus jefes de Estado”.

Rocca advirtió que la vulneración sistemática del derecho internacional no constituye un fenómeno aislado, sino un proceso de consecuencias profundas. “La ruptura del orden jurídico internacional no es un tema técnico ni académico: pone en riesgo la propia continuidad de la civilización”, afirmó.

Según la jurista, el entramado de normas surgido tras la Segunda Guerra Mundial fue concebido precisamente para evitar la repetición de catástrofes humanitarias a escala global. “El derecho internacional es el último dique de contención frente a la ley del más fuerte”, sostuvo. “Cuando ese dique se rompe, lo que queda es la violencia como forma de organización del mundo”.

En ese marco, Rocca vinculó directamente las políticas impulsadas durante la presidencia de Donald Trump con una aceleración de ese deterioro. “Con Trump se naturalizó la idea de que las reglas pueden ignorarse sin consecuencias”, señaló. “Eso es extremadamente peligroso, porque cuando el poder se coloca por encima del derecho, el sistema entero colapsa”.

A su entender, esa dinámica no solo afecta las relaciones entre Estados, sino también los sistemas políticos internos. “La destrucción del derecho internacional arrastra consigo a la democracia”, afirmó. “No puede existir democracia en un mundo donde la legalidad es optativa y solo rige para los débiles”.

Rocca sostuvo que el debilitamiento del derecho internacional tiene un efecto directo sobre las democracias contemporáneas. “La democracia se sostiene sobre reglas, límites y garantías”, explicó. “Si a nivel global se impone la lógica de que todo vale, esa lógica termina trasladándose al plano interno de los Estados”.

En ese sentido, advirtió sobre un escenario de regresión política. “Estamos asistiendo a un proceso en el que se vacía de contenido la democracia, se la reduce a una formalidad, mientras se consolida un modelo autoritario funcional a los grandes intereses económicos”, afirmó.

La jurista atribuye a la administración de Donald Trump un rol central en la erosión del sistema jurídico internacional. Sostuvo que la ruptura deliberada de las normas que rigen las relaciones entre los Estados “no es un daño colateral, sino un objetivo político”, y advirtió que ese proceso puede conducir “al fin del derecho internacional tal como lo conocemos, al vaciamiento de la democracia y, en última instancia, a un riesgo civilizatorio”. Según afirmó, la normalización de estas prácticas instala un escenario en el que la fuerza sustituye a la legalidad y los derechos dejan de ser universales para convertirse en instrumentos selectivos de poder.

Según la jurista, en la administración Trump se consolidó una política exterior basada en la imposición unilateral y el desconocimiento abierto de tratados internacionales. “Trump no solo violó normas del derecho internacional: se jactó públicamente de hacerlo”, sostuvo. En ese sentido, recordó el retiro de Estados Unidos de acuerdos clave, como el Acuerdo de París sobre cambio climático y el pacto nuclear con Irán, así como el uso recurrente de sanciones económicas unilaterales.

“Las sanciones son una forma de guerra”, afirmó Rocca. “Y en el caso de Trump fueron utilizadas sin ningún respaldo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lo que las convierte en medidas ilegales desde el punto de vista del derecho internacional”.

“Cuando el poder se coloca por encima del derecho, el sistema entero colapsa” dijo la presidenta de la Asociación Interamericana de Juristas.

Críticas a la fundamentación jurídica de Estados Unidos

Consultada sobre las acusaciones formuladas desde Estados Unidos contra el presidente venezolano Nicolás Maduro, Rocca cuestionó la legitimidad de los argumentos jurídicos utilizados por Washington. Según explicó, “no hay ningún derecho internacional que pueda invocar Estados Unidos para justificar la violación de la soberanía territorial de otro Estado”.

“El problema de sostener esos argumentos como válidos es asumir que todos estamos de acuerdo en que Estados Unidos es el gendarme o la policía del mundo, y eso no es así en el orden internacional vigente”, señaló. Para la jurista, aceptar ese criterio implicaría desnaturalizar principios básicos del sistema multilateral.

Rocca subrayó que, aun en escenarios de controversia política interna, el derecho internacional prohíbe expresamente la injerencia de un Estado en los asuntos internos de otro. “Aunque alguien considere ilegítimo a un gobierno extranjero, existe una regla fundamental que prohíbe esa intervención”, sostuvo.

Jurisdicción y presunción de inocencia

Rocca cuestionó las imputaciones basadas en figuras como la conspiración. “En el derecho penal de autor, por el cual solo puede reprocharse penalmente a una persona conductas concretas que se le atribuyen, y no la supuesta pertenencia a una organización que la propia justicia estadounidense dice que ya no existe. Asimismo, han violado el principio de presunción de inocencia ya que no ha habido un juicio justo e imparcial que determine la comisión de un delito”. Asimismo, sostuvo que no se cumplen los criterios que permitirían excepcionar la libertad de una persona acusada, como el riesgo de fuga o el entorpecimiento de una investigación. “Estamos hablando de un jefe de Estado que se encontraba en su país, ejerciendo su cargo”, afirmó.

Además, “ha quedado demostrado hacia afuera y dentro de Estados Unidos, que han fallado todos los controles institucionales internos, pues ha realizado un acto de guerra, sin la aprobación del Congreso y ha desobedecido órdenes judiciales”.

Por otra parte, Rocca señaló que la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, configura un “secuestro” y no una captura legal, al considerar que se trató de una acción realizada fuera de cualquier marco jurídico válido. “No estamos ante un procedimiento judicial ni policial legítimo, sino ante la toma de rehenes de dos autoridades de un Estado soberano”, afirmó, al tiempo que señaló que ese hecho constituye, a su entender, una violación grave del derecho internacional y un antecedente de extrema gravedad para el orden global.

Detalló que la Asociación Americana de Juristas, junto con un amplio grupo de referentes internacionales, presentó diversas acciones ante organismos multilaterales. Entre ellas, mencionó comunicaciones al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, al Alto Comisionado para los Derechos Humanos y, más recientemente, una presentación ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional.

“El 12 de enero presentamos una comunicación en los términos del artículo 15 del Estatuto de Roma ante el fiscal de la Corte Penal Internacional”, explicó. Según indicó, el documento denuncia presuntos crímenes internacionales, incluyendo violaciones a la soberanía, daños a la población civil y la toma de rehenes.

La presentación cuenta con la firma de juristas y referentes de derechos humanos de distintos países, entre ellos, Adolfo Pérez Esquivel, Baltasar Garzón y Eugenio Raúl Zaffaroni. “No se trata de una acción aislada, sino de un trabajo colectivo que viene desarrollándose desde hace meses”, señaló.

“Con Trump se naturalizó la idea de que las reglas pueden ignorarse sin consecuencias”.

Un contexto geopolítico más amplio

Más allá del caso venezolano, Rocca situó estos acontecimientos en un marco geopolítico más amplio. A su entender, existe una reconfiguración del poder global asociada a grandes conglomerados económicos, financieros y tecnológicos. “Hoy estamos frente a un modelo que ya no necesita garantizar derechos ni democracia, porque considera que sobran millones de personas”, afirmó.

En ese sentido, vinculó la política exterior estadounidense con disputas por recursos estratégicos y con la necesidad de frenar vínculos de América Latina con otras potencias, como China. “Esto está expresado explícitamente en el Plan Estratégico de Seguridad Nacional”, emitido en noviembre del 2025, aseguró.

Consultada sobre la respuesta regional, Rocca destacó la importancia de reconstruir articulaciones políticas y sociales. “No se trata solo de gobiernos, sino de organizaciones sociales, políticas, sindicales, jurídicas y académicas que puedan actuar en conjunto”, expresó.

“El derecho internacional sigue siendo el único marco que puede sostener una convivencia civilizada”, afirmó. “Defender las Naciones Unidas, las convenciones y los tratados no es una consigna abstracta, es una necesidad concreta frente al avance de prácticas que naturalizan la violencia y la arbitrariedad”.

El derecho internacional como “un obstáculo”

Al analizar el escenario global, Rocca fue especialmente crítica con lo que definió como “la etapa trumpista del poder estadounidense”. “Trump expresó sin filtros lo que antes se decía en voz baja: que el derecho internacional es un obstáculo para los intereses de las grandes potencias”, afirmó.

En su opinión, esa postura tuvo un impacto directo sobre América Latina. “Durante el gobierno de Trump se reforzó la idea de que nuestra región es un territorio de disputa geopolítica y no un conjunto de Estados soberanos”, sostuvo. “Eso explica la agresividad extrema contra Venezuela, Cuba y Nicaragua”.

Rocca también cuestionó el discurso de defensa de la democracia utilizado por Washington. “Trump hablaba de democracia mientras apoyaba golpes de Estado, bloqueos económicos y sanciones que afectan directamente a las poblaciones civiles”, afirmó. “Eso es una contradicción insalvable desde cualquier punto de vista jurídico”.

Para la jurista,  Trump constituye una advertencia sobre los riesgos de normalizar estas prácticas. “Cuando un presidente de Estados Unidos puede decir públicamente que no le importan las reglas, el mensaje que se envía al mundo es devastador”, afirmó.

“Si el derecho internacional deja de ser obligatorio para los poderosos, deja de existir para todos”, concluyó Rocca. “Y eso nos conduce a un escenario de ley del más fuerte que la humanidad ya conoce y cuyas consecuencias fueron trágicas”.

Hacia el final de la entrevista, Rocca fue categórica sobre los riesgos del momento histórico actual. “La humanidad está en una encrucijada”, afirmó. “O defendemos el derecho internacional como base de la convivencia global, o avanzamos hacia un escenario de barbarie”, reiteró.

“La ruptura del derecho internacional puede conducir al fin de la civilización tal como la conocemos; y sin ese marco civilizatorio, la democracia no es viable. Lo que queda es la dominación, el miedo y la exclusión”, enfatizó.

 

(*) El evento es organizado por el PIT-CNT, junto al Comité Uruguayo Antiimperialista de Solidaridad con Cuba y los Pueblos del Mundo y decenas de organizaciones sociales. Contará, además, con la participación del también jurista internacional, Enrique Santiago (España), del presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, del doctor Ismael Blanco (integrante de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio) y del cónsul de Venezuela en Uruguay, Pedro Sassone. A su vez, para este viernes, a partir de las 18 horas, se realizará el festival Canto y Poesía por la Paz, en la explanada de la Universidad de la República y contará con la actuación del Grupo Charrúa Conacha, Kung Fu, Maia García, Hay Banda, Patricia Robaina (Cerro Largo), Inés Trabal, Carlos Alberto Rodríguez, María Elena Melo, Martín Palacios, Andrés Stagnaro, La Banda del Gato Ponce, Marina Cultelli, El Alemán, Ruta Hostil, Sandino Primera y el Grupo Colibrí del Chiquero (Venezuela). La actividad será con entrada libre

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