Es el personaje que llega al arenero internacional y anuncia que las normas son “papel picado para perdedores”.

El Reino del Patio

En ese microcosmos de arena, rayuelas, hamacas y toboganes, se ensayan, sin filtros, todos los “-ismos” de nuestra época: el autoritarismo del chillido, el populismo del caramelo robado, el seguidismo de la risa fingida.

Estimado, ¿alguna vez, al observar una cumbre del G7 o una sesión del Consejo de Seguridad, has tenido un déjà-vu olfativo? Ese aroma inconfundible, que resulta de una mezcla compleja de olor a sudor disfrazado con agua colonia, plastilina rancia y leche chocolatada derramada. No es casualidad. La alta política internacional es, en esencia, un escenario que se asemeja al patio de recreo de la escuela primaria, amplificado con juguetes costosos como el armamento nuclear y las cuentas en paraísos fiscales de los grandes responsables de guiar el destino de los súbditos. Pero lo cierto es que en el patio de la geopolítica actual, un personaje clásico e infaltable del patio de recreo ha alcanzado su máximo nivel de visibilidad: El Matón del Recreo Global.

La Crónica del Berrinche Estratégico

Todos lo conocemos. Es el personaje que llega al arenero internacional y anuncia que las normas son “papel picado para perdedores”. Los tratados son “sugerencias”, la soberanía ajena es un concepto abstracto y está convencido que el Derecho Internacional es un chiste para sorprender a los desprevenidos.

Su poder no se basa en el mérito pues, ¿quién necesita mérito cuando tienes los juguetes más grandes? Goza de un carisma viscoso compuesto por una mezcla de descaro, una propensión a proclamarse víctima de los derechos ajenos y una capacidad inagotable de recitar eslóganes que caben en una gorra bordada con las iniciales de MAGA. Recorre el territorio del recreo rodeado de un pequeño séquito de lamebotas estratégicos. Son los que aplauden jubilosos cuando el gordo confisca el balón de otro niño y a esos atropellos lo llaman “genial jugada maquiavélica”. El gordo mezcla la confiscación de bienes ajenos con actos arbitrarios y crueles como romperle las gafas a la víctima de turno, jugando a que se trata de la OTAN, los “globalistas”, los multilateralistas, los ambientalistas y el coro de adulones sonríe y aprueba con convicción cuando el gordo con una verborragia confusa anuncia que la tierra es plana y él tiene los mapas secretos para demostrarlo.

La Realpolitik de la Plastilina y el Puñetazo

Hubo una época en el recreo, durante la cual primó una Pax Patio relativamente estable. Existía un monitor liberal, encarnado por un niño con silbato y lentes que intentaba que todos se turnasen en el uso de las hamacas, intervenía para que los niños no se robasen el almuerzo y, sobre todo, para que no se metiesen arena en los ojos. Claro, se trataba de un sistema muy imperfecto y a veces hipócrita, pero en los hechos, era funcional.

El Matón lo declaró “obsoleto”. ¿Turnarse? Eso es debilidad. ¿Respetar la fila del tobogán? Sintomatología de decadencia promovida por la cultura woke. Su filosofía de estado, aclamada por sus influencers patrocinados, se basa en “la Doctrina del Empujón Soberano”. Es un mecanismo sublime en su simpleza: Lo que veo y me gusta es mío. Lo que quiero, lo tomo. Y quien proteste, recibe una patada en el hígado.

Sus admiradores elevan esas prácticas matonescas a la categoría de genio disruptivo. “¡Al fin alguien que dice las verdades incómodas!”, gritan, mientras él sin ningún pudor, les confisca la merienda. 

El Huntington del Arenero: Teoría del “Choque de Cubos”

Algunos analistas bienintencionados intentan buscar profundidad. ¿Será un teórico tosco? ¿Un Samuel P. Huntington de la pala y el cubo, que dibuja líneas en la arena entre “nosotros” y los demás, representados estos últimos por los niños de piel oscura, que hablan en español y tienen pantalones con remiendos?

Error. No hay teoría. Solo se trata de capricho serial. Su única ideología coherente es la gratificación inmediata, sazonada con banderas, himnos y enemigos inventados que sirven para justificar por qué hoy le toca el turno a robarle a ese otro. La coherencia es un subproducto accidental, como encontrar una figurita sellada en un bolsillo del guardapolvos del año pasado. 

El Manual de Contención de los gordos caprichosos

La historia del recreo sugiere la existencia de dos antídotos, ambos de alto riesgo y muchas veces, de dudosa eficacia. 

La Profe con Tiza y Constitución: Esa figura de autoridad que no se inmuta ante las rabietas. Sabe que aunque el gordo ostenta todo el tiempo tener un “papá que donó el nuevo campo de fútbol”, ello no le otorga derecho a llevarse al mundo por delante a fuerza de patadas. La Profe no negocia en el idioma del berrinche; aplica el Reglamento de Convivencia (alias, Estado de Derecho) con la frialdad de quien sabe que el silbato, aunque desgastado, aún funciona. Representa la fe aburrida, lenta e indispensable en las instituciones.

El Flaco Irreverente: Aparece como el subproducto inevitable de la impunidad prolongada. No es el más fuerte ni el más ruidoso, pero conserva algo que el Gordo Matón canjeó por popularidad. Se llama dignidad. Un día, tras un empujón de más o siendo víctima del robo de una birome en la frontera del arenero, el Flaco no llora ni corre a quejarse a la maestra. Se da la vuelta, lo mide de pies a cabeza al gordo y sin mediar palabra le planta un soplamocos histórico. No es violencia glorificada. Se trata del sonido seco como un chasquido que marca el límite. El patio entero se queda en silencio y toma nota, en ese instante, que toda tiranía de recreo tiene una fecha de caducidad, a menudo dolorosa, pero inevitable.

Mientras tanto, en el Patio…

El espectáculo continúa. El Matón anuncia que a partir de hoy el cielo es verde, el agua no moja y los hechos son “alternativos”. Sus acólitos corean la nueva verdad, algunos por miedo, otros por fervor. El resto del patio observa, dividido entre la incredulidad, el cálculo cobarde y la tenue esperanza de que suene, por fin, el timbre de la historia que marque el fin de este recreo eterno.

Moraleja Final 

Estimado, estimada, a partir de este relato, debes tener en cuenta una cosa muy importante. Nunca subestimes la pedagogía del patio. En ese microcosmos de arena, rayuelas, hamacas y toboganes, se ensayan, sin filtros, todos los “-ismos” de nuestra época: el autoritarismo del chillido, el populismo del caramelo robado, el seguidismo de la risa fingida. Pero también se aprende, en carne propia, el valor incalculable de aquel que, tras tragar demasiada arena, se limpia la boca, se ajusta las gafas rotas y desvencijadas y dice, para que todos lo oigan: “Hasta aquí llegaste, gordo cagón.”

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2 Comentarios

  1. ¡QUE BONITO TODO! ¡QUE BUENO QUE HAYA ALGUN PELOTUDO QUE BUSCA EN LA INMENSIDAD DE LAS BOLUDECES Y ADEMAS NOS LO TRASLADE CON GRACIA!
    SIN EMBARGO Y OBVIO FUERA DEL TEMA CENTRAL. PERO CONTENIDO EN EL CONCEPTO DEL MISMO ¿QUE DICE ACERCA DE LAS MUJERES QUE SE LEVANTARON CONTRA LA DICTAUURA EN IRAN… ???? QUE NO HAY FEMINISTAS QUE PUEDAN EXPRESARSE, O DESGRACIADOS COMO EL DE LA NOTA QUE ADEMÁS ES TUERTO….???

  2. Excelente Artículo Realmente una tristeza tremenda imponente la realidad mundial y lo que se viene ,ojalá cambien las cosas,estamos a tiempo entre todos hacer bien las cosas , si hizo un acuerdo Mercosur/ Europa, Civilizadamente Podemos seguir avanzando en situaciones buenas ,Los Jefes de sEstado y La Diplomacia bien adecuada mostraron sus frutos,hay que hacer la paz a nivel mundial y vivir bien Todos , Saludos Cordiales Alejandro CAMBLOR

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