En su testamento, el Libertador legó el sable a Juan Manuel de Rosas como prueba de satisfacción por "la firmeza con que ha sostenido el honor de la república contra las injustas pretensiones de los extranjeros".
Con este nuevo giro de asistencia, el gobierno de Milei obtiene un respiro necesario para encarar la próxima revisión de metas con el FMI.
