El gobierno uruguayo intensificó el monitoreo de la situación de sus ciudadanos en Medio Oriente ante el agravamiento del conflicto regional y las crecientes dificultades para abandonar la zona. Desde la Ministerio de Relaciones Exteriores se confirmó que la prioridad absoluta es garantizar la seguridad de los uruguayos que se encuentran en países afectados por la crisis.
El canciller Mario Lubetkin expresó su preocupación por la evolución del escenario internacional, luego del ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra Irán, que derivó en un aumento de las tensiones y en el cierre de la mayoría de los aeropuertos de la región. Según explicó, esta situación complejiza cualquier intento de evacuación inmediata.
Las embajadas uruguayas en Medio Oriente trabajan de forma permanente para mantener contacto con los connacionales, tanto residentes como personas que se encuentran de manera temporal por motivos laborales o turísticos. El seguimiento es diario, ya que el contexto cambia hora a hora y obliga a revisar constantemente las alternativas disponibles.
Lubetkin señaló que, antes de solicitar formalmente que los uruguayos abandonen la zona, es necesario contar con rutas seguras de salida. Actualmente, las opciones aéreas son extremadamente limitadas y, en muchos casos, los traslados solo podrían realizarse por vía terrestre, lo que implica riesgos adicionales.
Ante este panorama, Uruguay analiza posibles acciones conjuntas con países aliados. Existen acuerdos de cooperación que permitirían sumarse a operativos de evacuación organizados por naciones europeas o de la región, una estrategia que se considera más viable que el despliegue de medios propios.
Desde Cancillería se estima que hay varios cientos de uruguayos residiendo en Medio Oriente, aunque el número de personas que necesitan salir de forma urgente es sensiblemente menor. El gobierno continuará evaluando escenarios y mantendrá informada a la población sobre cualquier novedad, en un contexto que podría prolongarse y tener impacto global.


Si son palestinos, sí. Si son de los otros, solo comparto el pasaporte.
Tengo cero empatía con el invasor.