La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad cutánea crónica, recurrente e inflamatoria que ocasiona sequedad y picazón en la piel. Ocurre con mayor frecuencia en niños, pero también en muchos adultos. No es contagiosa; por lo tanto, no se transmite de una persona a otra. No existen estadísticas oficiales sobre la prevalencia de dermatitis atópica en Uruguay. Sin embargo, se sabe que es una enfermedad común a nivel mundial, especialmente en niños, con una prevalencia que varía entre el 5% y el 20% en la población infantil a nivel mundial.
Para conocer más de la enfermedad, Diario La R visitó a la Dra. Agustina Acosta, dermatóloga del Hospital Pereira Rossell y presidente de la Sociedad de Dermatología del Uruguay (SDU). Es importante destacar que esta sociedad científica nuclea al 90% de los especialistas del país, donde llevan a cabo labores de investigación y debates de conocimientos para avanzar en los tratamientos de distintas enfermedades de la piel.
Dentro de esas enfermedades, encontramos la dermatitis atópica, que ella define como una enfermedad muy frecuente de la que casi no se habla; aun así, asegura que “cerca del 20% de los niños menores de 1 año tienen dermatitis atópica, es decir, uno de cada cinco niños”. Por otro lado, explica que su diagnóstico es clínico y no requiere una prueba especial para detectar la DA.
“En general, la dermatitis atópica es de fácil diagnóstico; no hay que hacer ningún examen para decir que uno tiene dermatitis atópica, más que mirar al niño, detectar los síntomas, como las lesiones, ver que se rasca mucho, que es crónica, con empuje y remisión, para diagnosticar la enfermedad”. “Muchos papás me preguntan: ¿Pero a qué es alérgico? Y le digo: no es una alergia a algo; lo que puede pasar es que se engripa y se brota, cambia la estación y se brota, agarra un cuadro de estrés importante y se brota; no es una alergia, es que su piel es supersensible y hay cosas que lo hacen reaccionar”, explicó.
Entre los síntomas más comunes, detalla que son esos que aparecen en los niños, como “la piel seca y pelada, con sectores que se descaman, picazón, cachetes colorados o con lesiones rojas. Por suerte, la mayoría de las dermatitis atópicas son bastante leves, entonces con unas cremas se puede solucionar el problema y se va mejorando a medida que el niño crece”, mencionó la especialista.
Aun así, deja en claro que un “porcentaje no menor” de esos niños llega a la vida adulta con una dermatitis atópica moderada o severa. “Esos casos traen muchas complicaciones”, sentenció. En cuanto a los desencadenantes, asegura que, al ser una enfermedad de la “que no se sabe mucho”, se atribuye al factor genético: “Cuando los padres tienen dermatitis atópica, el niño la hereda y hay mucho vínculo con otras afecciones como el asma o la rinitis. Después resalta que es el factor de la piel sensible.
Los tratamientos para la DA leve, la dermatóloga con 15 años de experiencia dice que, en general, con jabones adecuados, cremas hidratantes, reparadoras y con corticoides, se logra controlar la enfermedad. En los casos más moderados o severos, que traen más complicaciones para los afectados y repercuten directamente en su calidad de vida, se requieren otros tipos de tratamientos como: “La fototerapia, inmunosupresores u otros tratamientos más específicos. Estos casos son los menos frecuentes”.
En cuanto al acceso de los pacientes a estos tratamientos en el país, resalta la función del Fondo Nacional de Recursos (FNR), el cual financia estos medicamentos para mayores de 12 años. “Si un paciente con dermatitis atópica severa no responde a otros tratamientos, entonces allí puede tener la cobertura”. Después explica que hay otras vías con medicamentos que no están registrados en el Ministerio de Salud Pública (MSP) y “uno los puede pedir por un recurso de amparo”. Detalla la complejidad del proceso burocrático, lo cual hace que el acceso no sea tan fluido; aun así, los padres de los pacientes y los médicos buscan acceder a estas vías.
Uno de los problemas que ha notado la doctora Acosta en sus años de experiencia, más allá del diagnóstico temprano, es que “los tratamientos no están del todo bien conducidos”. “Que uno tenga dermatitis atópica no quiere decir que tiene que estar siempre brotado o que le esté picando. Tenemos que lograr que la mayor parte del tiempo estemos sin lesiones y sin que nos pique, con un porcentaje mínimo que haga un brote y, en ese brote, lograr hacer un tratamiento; esa parte es lo que a veces no está bien conducido”.
“Si los brotes son muy frecuentes, ahí es donde tenemos que hacer las intervenciones y que los pacientes consulten para tener un adecuado tratamiento”; además, agrega la importancia de que el paciente no cambie de especialista y mantenga el seguimiento con el mismo médico.

Problemas emocionales y sociales
Se ha observado una relación entre la dermatitis atópica y problemas como ansiedad, depresión, problemas de sueño, baja autoestima, aislamiento social y dificultades en las relaciones interpersonales. Un problema grave que trae la enfermedad es el ausentismo escolar y laboral, que se debe a varios motivos. “Lo más visible de las personas es la piel”. “Un adulto o un joven que tenga que ir a trabajar o salir de casa, y que esté brotado o con lesiones, que realmente son muy visibles, se ve afectado”. “Por otro lado, el paciente no duerme porque se despierta mucho para rascarse; inclusive bañarse le molesta; esas situaciones afectan la vida diaria de las personas”.
“En el Centro Hospitalario Pereira Rossell, el 25% de las consultas de dermatología pediátrica corresponden a dermatitis atópica. Si contamos todas las consultas en un año, se traduce a que 1 de cada 4 niños que vienen tiene la enfermedad”, informó la doctora. “Casi todo el mundo tiene un primo, sobrino o hijo con dermatitis atópica”.
Por otra parte, resalta que entre las cosas que se pueden mejorar está el apoyo psicológico a los pacientes, “sobre todo en los adolescentes”. “Siempre tratamos de pesquisar cómo le está afectando la enfermedad, si está durmiendo bien, si se está relacionando con normalidad, si se puede vestir (porque hasta el tipo de ropa puede afectar la enfermedad), entre otras cosas a las que estamos atentos para intentar trabajar, dentro de lo posible, con algunos colegas de la salud mental, para hacer la derivación pertinente”, aseguró.
Finalmente, agregó que Uruguay cuenta con la disponibilidad de medicamentos para lograr un buen control de la enfermedad. “El paciente con dermatitis atópica debería vivir el 90% de su tiempo sin síntomas y ese porcentaje mínimo lo tenemos que controlar”, cerró.

