La llegada de la primavera en Uruguay activa el periodo crítico de floración de los plátanos de sombra (Platanus × hispanica), una de las especies arbóreas más representativas del arbolado urbano del país. En departamentos como Montevideo, donde se calcula que superan los 20.000 ejemplares en la vía pública, así como en las principales avenidas de Canelones, San José, Salto y Paysandú, la dispersión masiva de polen y tricomas entre septiembre y noviembre genera un pico anual en las consultas médicas por patologías de la superficie ocular.
La conjuntivitis alérgica estacional y la irritación ocular mecánica constituyen las principales manifestaciones visuales vinculadas a este fenómeno ambiental. De acuerdo con estimaciones de la Sociedad Uruguaya de Alergología e Inmunología, las enfermedades alérgicas afectan a más del 20% de la población uruguaya, siendo la exposición al polen urbano uno de los desencadenantes atmosféricos más frecuentes en la capital y áreas metropolitanas.
El plátano urbano genera un impacto de doble vía sobre la salud visual de los habitantes. Por un lado, se produce una irritación mecánica causada por los tricomas, que son la pelusa microscópica de celulosa contenida en los frutos esféricos del árbol. Durante la maduración y con el viento primaveral, estas partículas se desprenden y flotan en el aire, actuando como microagujas que erosionan la conjuntiva y la córnea al tomar contacto con la película lagrimal, lo que provoca sensación de cuerpo extraño o «arenilla», ojo rojo y sobreproducción de lágrima reactiva.
Por otro lado, existe una respuesta inmunológica desencadenada por el grano de polen liberado durante la floración, el cual contiene proteínas alérgenas altamente inmunogénicas como la Pla a 1 y la Pla a 2. En personas sensibilizadas, estas proteínas se unen a los anticuerpos IgE fijados en los mastocitos conjuntivales, desencadenando la liberación inmediata de histamina y otros mediadores inflamatorios que provocan picor ocular severo, párpados hinchados, fotofobia y acumulación de líquido en la conjuntiva.
Los estudios de aerobiología y monitoreo ambiental indican que las concentraciones atmosféricas de polen en las ciudades uruguayas alcanzan sus máximos en días secos, soleados y con vientos moderados a fuertes, condiciones habituales durante la primavera rioplatense. Los días de viento norte o pampero incrementan la carga de alérgenos y pelusa en suspensión a la altura del tránsito peatonal, lo que agrava las crisis oculares. Por el contrario, los episodios de lluvia intensa producen un lavado atmosférico que reduce temporalmente la concentración de partículas y alivia de forma inmediata los síntomas.

Especialistas en oftalmología de Uruguay recomiendan adoptar medidas preventivas y tratamientos farmacológicos graduados para minimizar los riesgos en la superficie ocular durante este periodo. Entre las principales barreras físicas destaca el uso de gafas de sol envolventes al circular por la vía pública para bloquear el choque directo del viento cargado de pelusa. Para la higiene de la superficie ocular, se aconseja realizar lavados frecuentes del saco conjuntival con suero fisiológico estéril o lágrimas artificiales sin conservantes, lo que ayuda a arrastrar mecánicamente los tricomas retenidos y a diluir la concentración de alérgenos. Desde el punto de vista farmacológico, se suelen indicar colirios antihistamínicos (como la olopatadina) o estabilizadores de mastocitos bajo prescripción médica, reservando los corticoides tópicos exclusivamente para cuadros severos con compromiso corneal bajo estricto control oftálmico.

