Se realizó la ceremonia de entrega de la primera edición del Premio Ingenias LATAM 2025, cuyo objetivo es visibilizar e impulsar el talento femenino en el ámbito de la propiedad intelectual (PI) y la innovación en América Latina, siendo una de las premiadas la uruguaya María Inés Costa Saravia, con su invento “Knitten”, un producto que facilita el tejido a mano.
La iniciativa de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), en el marco del proyecto AL-INVEST Verde DPI, se celebró el 4 de setiembre en la sede del Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) de Chile, en Santiago de Chile. Oportunidad que María Inés viajó con su familia, quienes estuvieron apoyándola en cada proceso.
Dialogando con Diario La R, comentó que cuando su hijo tenía seis meses de nacido, actualmente tiene ocho años, y pensando en su primer cumpleaños, se le ocurrió entregar algún presente “desde el corazón”, a quienes fueran parte de la celebración. En ese momento recordó que una vecina le tejió un rebozo que la “conectó con ella”, siendo esa misma sensación la que quería transmitir. “Entonces empecé a aprender crochet mediante tutoriales y regalé amigurumis”.
Durante ese proceso notó que era una labor que le exigía mucho a su mano, por la tensión de los puntos, y esta empezó a dolerle. Ante esto, inició una búsqueda por encontrar una solución y al no hallarla, la creó. Con sus conocimientos tras haber estudiado Diseño Gráfico y el autoaprendizaje de programas de modelado, ideó, utilizando software libre e impresión 3D, una herramienta que permite mantener la tensión del hilo de forma mecánica, haciendo más fácil, cómoda y precisa la técnica del crochet.
“El primer intento resultó mal, en mi cabeza funcionaba muy bien, pero no. Luego lo volví a diseñar, no quedó bien, pero se me ocurrió otra cosa y así lo intenté hasta que llegué a algo que empezó a funcionar y lo empecé a usar”, recordó.
El paso siguiente fue la gestión del proceso para proteger su invención con el apoyo de la Dirección Nacional de Propiedad Industrial (DNPI) de Uruguay. Posteriormente, logró licenciar su innovación a una empresa de manualidades estadounidense que se encargó de la producción masiva y comercialización en Estados Unidos y Canadá. “Mi caso fue paso a paso. Una vez que lo tuve, lo patenté y luego pensé en reproducirlo”, expresó.
En principio, su idea original era buscar un socio en Uruguay, porque emprender solo “es más difícil”, pero ese proceso no sucedió como lo esperaba y en su búsqueda encontró una empresa estadounidense, con perfil hacia las manualidades, y con “mi escaso inglés les escribí un correo”. Tiempo después obtiene la respuesta de que se encontraban interesados y mediante contrato de confidencialidad, les manda un video de cómo funcionaba. “El contrato implicaba un número de producción, con fabricación en la India, que una vez culminado se me devolvía la patente”, explicó.
Una vez culminado este proceso, anunció que le gustaría volver a su idea inicial de tener una marca uruguaya. “Mi intención es comprar una buena impresora 3D, empezar a crearlos y hacer un estudio de mercado, para acercarme más a este mundo y ver la viabilidad del producto en Uruguay y así empezar a crecer”, comentó.
Premio Ingenias
María Inés es funcionaria pública y una compañera de trabajo le informó sobre el premio y la incentivó a que se postulara. “Me presenté, pero sentía que mi invento no entraba en sus conceptos para la selección, pero gané”, expresó. Las ganadoras se eligieron en base a sus contribuciones a la innovación y tomando en cuenta el potencial impacto social y sostenible de sus invenciones.
En ese contexto, recordó que en principio se preguntó “¿qué hago acá?”, pero logró ver que ella también había ganado el premio. “Eso me lleva a pensar que ojalá podamos inspirar a quienes tienen una idea, porque se van a encontrar con muchos no en el camino, pero paso a paso, se puede llegar, aunque parezca inalcanzable”.
“Me siento muy orgullosa porque estuve y conozco desde la idea hasta su producción. Además, me encontré con mujeres grandiosas. Hay mucha cabeza en toda Latinoamérica, entonces es fantástico que se puedan dar a conocer”, reflexionó. Además, destacó que es una instancia que además de reconocer, “motiva”. “Durante el evento se me acercaron varios interesados en el producto y me gustaría lograr concretar estas ideas”, agregó.
Las otras ganadoras de los otros países participantes fueron la genetista Dra. Alessandra Alves De Souza (Brasil), inventora del uso agrícola de la molécula N-acetilcisteína (NAC) y sus análogos para el tratamiento y la prevención de enfermedades y trastornos bacterianos en cítricos; la diseñadora de productos Silvana Herrera Leiva (Chile), inventora de una banda sensorial para la detección de obstáculos en el campo visual de personas con discapacidad visual; y la bióloga Dra. Gladys Antonieta Rojas de Arias (Paraguay), inventora de unos compuestos derivados del 2,5-dihidroxibencilo para el tratamiento de la enfermedad de Chagas y las leishmaniasis.
La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) estimó en 2024 que solo el 18% de las personas inventoras mencionadas en solicitudes de patentes internacionales eran mujeres. En Europa, las mujeres representaron el 24% de los diseños registrados ante la EUIPO en 2021, y el 25% de las solicitudes de patentes en 2024 ante la Oficina Europea de Patentes (EPO) procedentes de sus estados miembros nombraron al menos a una mujer como inventora.
La región de América Latina y el Caribe (ALC) representó la mayor proporción de mujeres entre los inventores del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) en 2023 con 20,8% (OMPI). Estos datos reflejan la magnitud de la brecha de género en este ámbito, a pesar de que la proporción de mujeres inventoras ha crecido en cada una de las regiones del mundo en los últimos 10 años.
El Premio Ingenias LATAM busca abordar esta brecha mediante el reconocimiento público, la visibilidad internacional y el apoyo institucional a las mujeres que están transformando sus ideas en soluciones concretas para sus comunidades.




