La Guerra de Malvinas fue evitable

Los ingleses dos años antes habían planteado como devolverlas a la soberanía Argentina.

Revisando un libro escrito por Juan Bautista “Tata” Yofre encontramos en la publicación muchas aristas sobre el proceso del dictador Galtieri y la debacle y masacre de la Guerra de las Malvinas.

Las negociaciones por un leasing de las islas hasta Febrero de 1982

¿Gran Bretaña pudo haber evitado la guerra de Malvinas con su propuesta de “leaseback”?

Los manuscritos que accedió Yofre ,que prometían entregar Malvinas como Hong Kong.

En 1979 el Foreign Office pensó en impulsar un acuerdo con Argentina: devolver la soberanía de las islas a cambio de un arrendamiento de 99 años.

Hubo negociaciones secretas, se habló con la Cámara de los Comunes y con los isleños, y la última reunión sucedió a sólo dos meses del 2 de abril de 1982.

Leaseback: meses de negociación secreta

En septiembre de 1979, Lord Carrington había recomendado la cesión de soberanía seguida del arrendamiento como “la mejor opción”; en enero de 1980, el DOP del gabinete de Thatcher había acordado buscar “el acuerdo de los isleños para comenzar conversaciones con Argentina”. Con ese aval, en abril de 1980 Nicholas Ridley había mantenido conversaciones exploratorias con los isleños y con los argentinos.

Para entonces el interés en la explotación del petróleo en las islas, que había sido enorme durante los ‘70s, había disminuido. Tanto BP como Shell y Esso estimaban que las mayores reservas estaban cerca de la costa argentina; para explotar el resto habría que esperar entre 10 y 15 años a que estuviera disponible la tecnología que lo hiciera viable. En el Departamento de Energía pensaban que retener la soberanía era, por lo tanto, la mejor idea. “Tenemos que ser muy cuidadosos sobre adoptar un curso que podría hacer que las empresas petroleras británicas perdieran una posición favorable que de otro modo habrían tenido”, escribió su titular, David Howell.

Y si bien “al comienzo Thatcher estaba preocupada por el principio político de transferir la soberanía a Argentina, y escribió notas irritadas al borrador de Carrington, rechazando la idea”, meses más tarde “se convenció del caso” y gestionó la autorización del gabinete para que Nicholas Ridley mantuviera conversaciones secretas con Cavandoli.

El valor estratégico durante la Guerra Fría

“Alguna vez las islas Malvinas pueden haber tenido valor militar estratégico para Gran Bretaña, cuando era un poder global, pero luego de 1945 el país aceptó que el Atlántico Sur era parte de la esfera de influencia de los Estados Unidos”, recordó Livingstone. “Los líderes militares británicos argumentaron que no había intereses británicos de defensa separados en el Atlántico sur, y que las fuerzas del Reino Unido debían concentrarse en el área de responsabilidad de la [Organización del Tratado del Atlántico Norte] OTAN”.

El gobierno de Ronald Reagan llegó a considerar “la creación de una Organización del Tratado del Atlántico Sur”, una OTAS que incluyera las dictaduras de Argentina, Brasil y Uruguay además de Sudáfrica, para contrarrestar la influencia soviética

Pero cuando en la década del 70 la OTAN comenzó “a preocuparse cada vez más por la creciente presencia soviética en el Atlántico Sur, a medida que aumentaban los buques navales y pesqueros soviéticos y la Unión Soviética fortalecía sus lazos económicos con Argentina, Brasil y otros países del Cono Sur”, la situación cambió. Pero, de nuevo, era territorio americano: la respuesta quedó en manos de los Estados Unidos, “que trató de construir una alianza anti comunista con las dictaduras de Argentina, Brasil y Chile”. El gobierno de Ronald Reagan, agregó el libro, llegó a considerar “la creación de una Organización del Tratado del Atlántico Sur”, una OTAS que incluyera las dictaduras de Argentina, Brasil y Uruguay además de Sudáfrica. “Gran Bretaña aceptó que construir una alianza antisoviética en el Atlántico Sur era una necesidad”.

Así fue como “en septiembre le propuso la idea de transferir la soberanía de las islas y una zona de exclusión de 200 millas a Argentina, que le serían rentadas a Gran Bretaña”. El argentino aceptó la idea pero propuso un límite de 24 años al arrendamiento, bastante menos que los 250 que le había propuesto Ridley pensando en negociar hasta 99.

Se llegó así a una última negociación, en febrero de 1982, “con una Argentina cada vez más impaciente —luego de 16 años de conversaciones— sin algo sustancial para ofrecer, mientras que las islas quedaron vulnerables al ataque”.

Hoy confirman que muchos de los críticos más expresivos del gobierno, en privado, manifestaban apoyo al leaseback”: el gobierno creía que la opinión pública británica limitaba sus acciones, y lo aceptó.

Un año más tarde todo estallaba por los aires y el 2 de abril de 1982 la Argentina recuperó militarmente el archipiélago malvinense con el resultado ya conocido.

Comparte esta nota:

2 Comentarios

  1. La Guerra de las Malvinas fue un intento desesperado de la dictadura argentina. A fines de marzo una represión feroz deshizo una manifestación en el centro de Buenos Aires. Los mismos apaleados y gaseados dos días después festejaron la «reconquista» de las islas vivando al gobierno. Nadie puede dudar que las Malvinas pertenecen a Argentina, pero la idea fue un dislate. Encima, el gobierno argentino, previendo una segura derrota y la correspondiente movilización popular, guardó sus mejores soldados, los más experimentados, para cuidar (léase vigilar y controlar) en el territorio argentino envió a combatir los reclutas bisoños, con escaso entrenamiento y nula preparación para enfrentar a combatientes profesionales. Además de que por supuesto, la superioridad notoria de los ingleses en lo naval y fuerza aérea, hizo que los argentinos no recibían abastecimiento – refuerzos de tropas, armas, municiones, medicamentos, comida- mientras que los británicos eran constantemente abastecidos. El Gobernador argentino Mario Benjamín Menéndez , que había jurado caer combatiendo, se rindió sin dispara un tiro. que había d

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Sociedad