Xi’an: La China Imperial

Situada en el corazón de la provincia de Shaanxi, Xi'an se encuentra a distancias similares de Pekín y Shanghái.

La ciudad se distingue por su relevancia histórica, siendo la primera capital de China en su etapa como imperio, que rivalizó en grandeza con Roma y Constantinopla. Fue en este lugar donde Qin Shi Huang se proclamó el primer emperador chino, gobernando entre los años 221 y 210 a.C. Se le reconoce como el unificador de los distintos reinos en disputa que existían hasta ese momento, creando un territorio que se asemeja al actual mapa de China.

Qin Shi Huang estableció un sistema administrativo que incluía 36 provincias, cuyos líderes debían rendir cuentas directamente. En el marco de su visión integral, promovió la unificación del idioma y la moneda, así como la construcción de redes de transporte terrestre y acuático para facilitar el movimiento de ejércitos, personas y mercancías. Además, instauró métodos de selección de funcionarios y militares que perduraron hasta bien entrado el periodo moderno.

El primer emperador fue también el creador de uno de los más destacados hitos turísticos de China y del mundo: los Guerreros de Terracota, reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este museo alberga más de 8,000 figuras de guerreros y caballos de terracota, todas a tamaño natural. Estas esculturas fueron elaboradas a pedido del emperador, quien, tras desistir en su búsqueda de un elíxir para la inmortalidad, deseó contar con su propio ejército en el más allá.

La monumental obra, que data de hace 2,200 años, permaneció oculta durante siglos y fue abierta al turismo en 1979. Según la narrativa popular, el descubrimiento se produjo por azar en 1974, cuando Yang Zhifa, un agricultor local, encontró un objeto misterioso que inicialmente creyó que era un antiguo horno de barro. Desde aquel momento, continuaron apareciendo guerreros, caballos e incluso carros de bronce. Un dato curioso: Zhifa, el campesino, firma autógrafos para los turistas una vez a la semana.

Hoy en día, el museo se ha convertido en uno de los principales atractivos de la ciudad, que recibe más de 1.5 millones de turistas anualmente. Es imposible no sentirse maravillado al contemplar las cámaras del museo, especialmente la de mayor tamaño, que alberga a más de 1,000 soldados, todos formados en perfecta alineación, como si estuvieran esperando una orden para avanzar. La dedicación artística que se invirtió en la creación de cada figura garantiza que no haya dos soldados iguales; cada uno fue esculpido como una figura única, con rasgos distintivos, diferentes edades, estilos de cabello y barbas. A pesar de que se les aplicaron colores brillantes, estos se pierden al contacto con el aire. Es habitual que los visitantes pasen largas horas simplemente admirando esta extraordinaria obra de arte.

La visita a este museo a menudo se complementa con la exploración del Mausoleo de Qin Shi Huang, situado cerca del monte Lí y que se extiende por más de 2 km². En el otro lado de la ciudad, se encuentra la tumba del emperador Jingdi (188-141 a.C.), quien, influenciado por el taoísmo, buscó otorgar mayor libertad a sus súbditos, aliviando así la opresión del imperio.

Una de las características más singulares de Xi’an es su imponente muralla, que rodea el centro de la ciudad formando un rectángulo de 14 kilómetros.

Caminar por ella al atardecer se convierte en una de las experiencias más bellas y tranquilas que se pueden disfrutar en esta parte de China. También es posible recorrerla en bicicleta, ya que se ofrecen alquileres en el lugar. Los muros, que se encuentran en excelente estado, fueron originalmente construidos de barro y adquirieron su forma actual a partir de 1374, durante la dinastía Ming.

Con una altura de 12 metros y un ancho promedio de 13 metros, son realmente impresionantes. Estas murallas rodean lo que fue la antigua Xi’an e incluyen los principales barrios de la ciudad. Su construcción implicó el uso de los más avanzados conocimientos de tecnología militar de la época.

Diseñada como una estructura defensiva, permitía el tránsito de caballos y carruajes en su superficie y contaba con torres defensivas cada 120 metros, la distancia máxima que podía alcanzar un lanzamiento de flecha.

Comparte esta nota:

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Sociedad