Con el noveno aniversario de Visión 2030, Arabia Saudí se encuentra en un momento crucial. El Reino está cumpliendo su promesa de transformación: empoderando a su pueblo, transformando su Panorama Económico y abriendo nuevas oportunidades a gran escala.
El año pasado se lograron avances concretos en los ámbitos económico, social e institucional, lo que confirma la solidez de la dirección estratégica del Reino y el compromiso que la impulsa. Visión 2030 se basa en las fortalezas fundamentales del Reino: su papel central en los mundos árabe e islámico, su influencia en la economía global y su ubicación geográfica estratégica.
Estos cimientos se han complementado con una clara agenda de reformas y una planificación a largo plazo para impulsar un crecimiento sostenible e inclusivo.
La Visión 2030 ha avanzado en fases bien definidas. La primera sentó una base sólida: introdujo reformas radicales, lanzó Programas de Realización de la Visión (PRV) y desarrolló la capacidad institucional. Esta fase se centró en liberar el potencial y prepararse para una rápida transformación.
La segunda fase se basó en esta base, acelerando el impacto mediante la cobertura regional y sectorial, una mayor participación del sector privado y un modelo de ejecución nacional más integrado. El ritmo del cambio se aceleró, al igual que la escala. En 2026, Visión 2030 entrará en su tercera y última fase de ejecución: un nuevo capítulo centrado en entrar en el modo de ejecución total, ampliar las oportunidades en todos los sectores y sostener el impacto mucho más allá de 2030.
Las Estrategias Nacionales de Arabia Saudí, ya sean Sectoriales o Regionales, surgieron como un componente fundamental del modelo de implementación de Visión 2030.
Estas Estrategias impulsan la creación de valor en sectores clave y están diseñadas para extender su impacto mucho más allá de 2030. Estas Estrategias se basan en las bases establecidas por los Programas de Reducción de Riesgos (PRV). A medida que se aceleró el progreso y se definieron mejor las oportunidades, surgió la necesidad de estrategias nacionales y regionales especializadas que garanticen una planificación e implementación más específicas. Esto está impulsando la diversificación económica, expandiendo el impacto en todas las regiones y brindando beneficios tangibles tanto a los ciudadanos como a las empresas.
Hoy en día, sectores como el turismo, la cultura, las energías renovables y la minería crecen a buen ritmo, impulsados por una dirección estratégica clara y una ejecución gubernamental eficaz. Este progreso posiciona a Arabia Saudita como un centro global en auge para la innovación y la inversión, y como un destino para quienes buscan forjar y compartir un futuro de oportunidades.
La Visión 2030 continúa logrando avances constantes y mensurables en los tres pilares. En el marco de una Sociedad Vibrante, los esfuerzos peregrinos, para preservar servir el a patrimonio nacional y promover la identidad cultural siguen cobrando impulso. La estabilidad familiar sigue siendo una prioridad, apoyada por iniciativas que amplían el acceso a la vivienda y los servicios sociales.
Una Economía Próspera se está configurando mediante reformas estructurales específicas que no solo han mejorado la competitividad global, sino que también han fortalecido el papel del Fondo de Inversión Pública como impulsor del crecimiento sectorial.
Estos cambios están expandiendo los flujos de inversión, generando oportunidades para el sector privado y mejorando la resiliencia de la economía nacional. Como parte del pilar de la Nación Ambiciosa, el Reino está acelerando la transformación digital, mejorando la eficiencia de los servicios públicos y profundizando los esfuerzos de sostenibilidad ambiental. La posición global de Arabia Saudita también ha mejorado, lo que se refleja en clasificaciones y reconocimiento internacionales más sólidos.
El voluntariado y la participación cívica siguen en aumento, reforzando un sentido de propósito compartido.






Está bie, que el diario dedique alguna página a la ciencia ficción. Una monarquía absolutista -en siglo XXI- que tiene una estructura social del medioevo, con las mujeres aplastadas bajo la pata de padres, hermanos, maridos e hijos, con una clase trabajadora sin derechos de ningún tipo y que goza de la eterna amistad-por ahora- de EEUU porque le vende petróleo a precio de remate.