El 17 de enero de 2026, en la ciudad de Asunción (Paraguay), se concretó la firma del histórico acuerdo de asociación estratégica y libre comercio entre el Mercosur (integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y la Unión Europea (UE), tras más de 25 años de negociaciones. El entendimiento da origen a una de las mayores zonas de libre comercio del mundo y podría representar para Uruguay un impulso económico significativo, con proyecciones de crecimiento del PBI cercanas al 1,5%, un aumento de las exportaciones en torno al 4% y una mayor generación de empleo, especialmente en la agroindustria y los sectores orientados al mercado externo.
En el plano político, las reacciones en Uruguay fueron mayoritariamente favorables. Oficialismo y oposición coincidieron en destacar la apuesta al multilateralismo, la profundización de la integración regional y las oportunidades económicas que abre el acuerdo. El arco político uruguayo valoró el pacto como un hito para la economía y la proyección internacional del país, con escasas críticas públicas en las reacciones inmediatas, aunque algunos sectores productivos y ambientales han manifestado análisis más cautelosos.

El gobierno de Yamandú Orsi ya puso el foco en acelerar el proceso de ratificación parlamentaria y en liderar la implementación del acuerdo durante la presidencia pro tempore de Uruguay en el Mercosur, prevista para el segundo semestre de 2026.
Uno de los principales protagonistas de la firma fue el propio presidente Orsi, quien al día siguiente publicó un mensaje en su cuenta de X: “Me mueve la convicción, el amor por mi patria y el reconocimiento a quienes siguieron apostando por el interés nacional. En tiempos en los que parece rendir más distanciarnos que encontrarnos, démosle una oportunidad a los acuerdos y al orgullo de ser uruguayos”.
El ministro de Economía y Finanzas (MEF) acompañó la postura del mandatario y destacó el trabajo sostenido de distintas administraciones a lo largo de más de dos décadas. “Vaya el reconocimiento y las felicitaciones a todas las personas que durante estos últimos 25 años han venido trabajando para hacer realidad este logro. A nuestros equipos técnicos del MEF y del MRREE, y también a los del resto del sector público y privado”, escribió en sus redes sociales.
Dentro del Frente Amplio (FA), el senador Daniel Caggiani calificó la firma como un “gran logro” y la enmarca como parte de una política de Estado en materia de inserción comercial internacional. Días antes, además, había atribuido el avance a lo que definió como la “revolución de las cosas simples”.
“Después de casi 25 años de negociaciones, el Mercosur y la Unión Europea firman el acuerdo de asociación más importante para ambas regiones. Más de 720 millones de ciudadanos, más del 20% del PIB mundial y muchos desafíos por delante. En un mundo que retrocede, ambas regiones apuestan a profundizar el multilateralismo, el comercio regulado y el desarrollo económico. Un gran logro del Uruguay todo, que permitirá mayores oportunidades para nuestra producción y nuestro trabajo. Falta, pero vamos bien”, expresó.
En la misma línea, el diputado frenteamplista Víctor Aldaya consideró la noticia “alentadora”, especialmente en un contexto en el que, a su juicio, el diálogo y la integración regional son cuestionados. “En el proceso participaron varios presidentes uruguayos, de distintos partidos. En tiempos en los que parece rendir más distanciarnos que encontrarnos, démosle una oportunidad a los acuerdos y al orgullo de ser uruguayos”, sostuvo.
Reacción de la oposición
Desde la oposición, el Partido Nacional se alineó con la postura del oficialismo. El primero en pronunciarse fue su presidente, Álvaro Delgado, quien celebró la firma como una “excelente noticia”: “Se firmó el acuerdo Mercosur–Unión Europea. Un hito para la inserción internacional de Uruguay. Más acceso a mercados, más inversión y más oportunidades para nuestro país y nuestros productos. Sin duda, una noticia largamente esperada”, afirmó.
También reaccionó positivamente el senador nacionalista Javier García, aunque aprovechó para cuestionar decisiones pasadas del Frente Amplio en negociaciones similares. “Bienvenido el acuerdo Mercosur–UE. Es un instrumento importante y genera más oportunidades, resultado del trabajo de muchos gobiernos que insistieron para lograrlo. El Transpacífico estuvo al alcance y con Estados Unidos también tuvimos la posibilidad, pero la ideología no lo permitió. El interés nacional, la apertura de mercados y la diversificación del comercio deben estar siempre por encima de los intereses partidarios”, señaló.
En contra del acuerdo
Sin embargo, no faltaron voces críticas. Los principales cuestionamientos provinieron de sectores de la izquierda más radical, sindicatos y un partido minoritario. El PIT-CNT, el Partido Comunista del Uruguay (PCU), con matices dentro del Frente Amplio, e Identidad Soberana (el partido liderado por Gustavo Salle) expresaron su rechazo o manifestaron fuertes reservas. Estas posiciones contrastan con el amplio consenso favorable del gobierno, el Partido Nacional y la mayoría del Frente Amplio, pero reflejan preocupaciones históricas de la izquierda uruguaya en relación con los tratados de libre comercio.

