Edith Flanigen, química pionera

Edith Marie Flanigen, una de las científicas más influyentes del siglo XX en el campo de la química de materiales, falleció a la edad de 96 años.

Nacida el 28 de enero de 1929 en Buffalo, Flanigen creció en una época en la que las mujeres enfrentaban barreras significativas en la ciencia y la ingeniería. A pesar de ello, se graduó con honores en Química en el D’Youville College en 1952, donde incluso fue presidenta de su promoción. Ese mismo año inició su carrera en Union Carbide Corporation (posteriormente absorbida por UOP y Honeywell), donde permaneció más de cuatro décadas hasta su retiro en 1994.

El mayor aporte de Edith Flanigen fue su trabajo en la síntesis y perfeccionamiento de zeolitas, minerales porosos artificiales conocidos como tamices moleculares. Sus invenciones impactaron directamente en la refinación de petróleo (mejor rendimiento y menor consumo energético), la producción de detergentes sin fosfatos (zeolitas como sustitutos ecológicos), la separación y purificación de gases industriales y el tratamiento de aguas y aplicaciones medioambientales.

A lo largo de su carrera acumuló más de 100 patentes (algunas fuentes indican 109), la mayoría relacionadas con zeolitas y procesos asociados. A pesar de trabajar en un entorno mayoritariamente masculino, Flanigen recibió los honores más prestigiosos de su campo como la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación, el Perkin Medal e ingresó al National Inventors Hall of Fame y al Lemelson-MIT Lifetime Achievement Award.

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