Argentina vive una temporada de incendios forestales que se ha intensificado desde principios de enero de 2026, con una concentración marcada en la región patagónica del sur del país. Las provincias más afectadas son Chubut, Río Negro y Santa Cruz, donde los focos de fuego se han mantenido activos durante semanas y han consumido vastas extensiones de bosques nativos y plantados, así como matorrales y pastizales.
El primer gran foco se inició el 5 de enero en Puerto Patriada, en el departamento Cushamen de Chubut, en la cordillera andina patagónica, y rápidamente se expandió hacia zonas cercanas como Epuyén y El Hoyo. Hacia mediados de enero, los incendios habían arrasado casi 12 000 hectáreas en esa área, con flamantes frentes que amenazaban viviendas, infraestructuras rurales y servicios básicos. En la provincia de Chubut, otros focos importantes continuaron activos durante todo enero. El fuego afectó zonas en el Parque Nacional Los Alerces y alrededores, donde se han quemado decenas de miles de hectáreas de bosque andino-patagónico, un ecosistema de alto valor ambiental. Algunas estimaciones oficiales y de organizaciones ambientales señalan que en Chubut los incendios han consumido más de 24 000 hectáreas solo entre Los Alerces y Puerto Patriada, con propagación hacia sectores cercanos a Esquel y la Comarca Andina.
A nivel regional, sumando los distintos frentes y focos de fuego en Chubut, Río Negro y Santa Cruz, las cifras totales de superficie afectada superan ampliamente 30 000 hectáreas durante la temporada actual. Informes más amplios incluso estiman que la superficie afectada en la Patagonia argentina esta temporada supera las 36 000 hectáreas, con incendios activos a fines de enero y condiciones climáticas que dificultan su control.
Los incendios no se restringen a Chubut. En Río Negro, hubo focos importantes en zonas boscosas y cercanas a El Bolsón, y en Santa Cruz también se han registrado incendios de diferente magnitud, aunque los datos más recientes destacan que la mayor actividad se concentra en la cordillera andina patagónica y su entorno.
La magnitud de los incendios también pone en alerta a las autoridades debido al riesgo para parques nacionales, comunidades locales y la infraestructura turística. Por ejemplo, el avance de los fuegos en zonas cercanas a Esquel, un centro turístico importante de Chubut, llevó a reforzar los dispositivos de emergencia y monitoreo para evitar que el fuego llegue a áreas urbanas. Las cifras de hectáreas afectadas varían según las fuentes y los focos activos, pero coinciden en que la temporada de incendios en la Patagonia es una de las más graves de los últimos años. Greenpeace, en un informe reciente sobre la situación más amplia de incendios forestales en la Patagonia, estimó que en la temporada anterior (2024–2025) ya se habían quemado más de 37 000 hectáreas, y la tendencia continúa este verano con cifras comparables o superiores si se suman nuevos incendios iniciados en diciembre y enero.


Hay una enorme motivación económica en estos incendios, que aparecen a todas luces como provocados intencionales. Se venderán a precio de remate a empresas extranjeras, violando leyes que lo impiden o creando alguna ley de apuro que lo habilite para entregar esos territorios. La gente lo votó, qué le vamos a hacer…