En un escenario que desafía las proyecciones más conservadoras, Uruguay registró en marzo una inflación interanual del 2,94%, consolidando una tendencia a la baja que ha llevado al indicador a «perforar» el piso del rango de tolerancia establecido por el Banco Central del Uruguay (BCU). Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios al Consumo (IPC) mensual fue de 0,41%, una cifra que se situó por debajo de las expectativas del mercado, que promediaban el 0,5%.
Con este resultado, la inflación no solo se mantiene lejos de la meta central del 4,5%, sino que abandona formalmente el margen de entre 3% y 6% que el organismo rector utiliza como guía de estabilidad.
Incidencias y rubros en alza
A pesar de la moderación general, el mes de marzo (tradicionalmente marcado por el inicio del ciclo lectivo y ajustes estacionales) mostró presiones específicas en cuatro divisiones clave:
Educación: Fue el rubro de mayor peso con una incidencia de 0,12%, reflejando los ajustes de cuotas y materiales escolares.
Transporte: Aportó un 0,10% a la variación mensual.
Seguros y servicios financieros: Incidió en un 0,07%.
Recreación, deporte y cultura: Sumó un 0,05%.
Análisis
El economista Aldo Lema, de Vixion Consultores, destacó que el IPC de marzo ratifica una moderación más pronunciada de lo previsto. Por otro lado, la inflación subyacente (medida ahora como el IPC que excluye verduras, frutas y combustibles por su alta volatilidad) registró una variación mensual de 0,63%, acumulando un 3,73% en los últimos 12 meses. Esta cifra, aunque superior al índice general, también se mantiene en niveles históricamente bajos para el país.
Este nuevo escenario plantea un dilema para el Comité de Política Monetaria del BCU: con una inflación por debajo del 3%, crece la presión de diversos sectores productivos para una baja más agresiva de las tasas de interés, buscando apuntalar la competitividad y el crecimiento económico en un semestre marcado por la incertidumbre geopolítica global.

