Carol Mullins, destacada diseñadora de iluminación para danza y teatro en Nueva York y en el mundo, falelció a los 86 años. En 1970 trabajaba en planificación familiar en Tailandia cuando recibió una carta de una amiga en Nueva York que describía una experiencia transformadora en un colectivo artístico. Aquel relato la impulsó a dejar su vida anterior y unirse a la vanguardia neoyorquina.
Sin ninguna experiencia previa en iluminación, Carol Mullins fue invitada por el director y artista Robert Wilson a diseñar las luces para una de sus producciones en el Festival de Spoleto, Italia.
Se integró rápidamente al colectivo Byrd Hoffman School of Byrds de Robert Wilson, donde no solo diseñaba luces, sino que también actuaba. Participó en obras emblemáticas como Deafman Glance, una pieza experimental de siete horas sin diálogo en la que interpretó, entre otros roles, el de un conejo gigante. “Esa era mi tribu”, dijo sobre aquella época.
En 1982, Mullins se convirtió en la diseñadora de iluminación residente del Danspace Project, el icónico espacio de danza contemporánea ubicado en la iglesia de St. Mark’s en el East Village de Manhattan. Mantuvo esa posición durante más de cuatro décadas, hasta su muerte. Su trabajo consistió en dar forma visual y emocional a cientos de coreografías y performances de vanguardia, creando atmósferas sutiles, poéticas e intensas que se convirtieron en parte esencial del lenguaje de la danza downtown neoyorquina.

