El músico estadounidense Seymour Bernstein, cuya vida y filosofía fueron el centro de un aclamado documental dirigido por Ethan Hawke, falleció a los 99 años.
Bernstein se consolidó como una de las figuras más respetadas de la escena musical neoyorquina, no solo por su destreza técnica, sino por su decisión de retirarse de los escenarios internacionales en la cima de su carrera profesional. A los 17 años ganó el Griffith Artist Award. En 1969, debutó con la Orquesta Sinfónica de Chicago, interpretando el estreno mundial del Concierto n.º 2 de Heitor Villa-Lobos. Sin embargo, en 1977, Bernstein decidió poner fin a su actividad como concertista. El músico citó el impacto de la ansiedad escénica y las presiones comerciales de la industria como factores que obstaculizaban su crecimiento personal y espiritual. Su último recital se llevó a cabo sin que el público supiera que sería su despedida definitiva de los escenarios. Tras su retiro, se centró en la composición y, fundamentalmente, en la pedagogía. Ejerció como profesor adjunto en la Universidad de Nueva York (NYU) y mantuvo un estudio privado donde formó a generaciones de pianistas. Su enfoque educativo no se limitaba a la mecánica del instrumento, sino que exploraba la integración de la personalidad del músico con la interpretación.

