El puerto de Granadilla, en Tenerife, se convirtió este domingo en el epicentro de un complejo operativo sanitario para evacuar a los pasajeros del crucero Hondius, afectado por un brote de hantavirus durante su travesía desde el sur argentino. La embarcación, que permanece fondeada sin atracar por disposición de las autoridades canarias, inició el desembarco controlado de los primeros ciudadanos europeos, quienes han sido trasladados hacia centros militares y aeropuertos bajo vigilancia médica permanente.
El brote, que se originó tras la partida de la nave desde Ushuaia el pasado 1° de abril, ha causado hasta el momento la muerte de tres personas de nacionalidad neerlandesa y alemana. Según los datos validados por la Organización Mundial de la Salud, se han confirmado seis casos positivos, mientras que el resto de los viajeros evacuados no presentan síntomas visibles. El plan de contingencia incluye vuelos especiales hacia destinos como Canadá, Francia y Estados Unidos, culminando las tareas de repatriación este lunes con un último grupo con destino a Australia.
A pesar de la alarma generada por el arribo del buque, el director de la OMS ha enviado un mensaje de tranquilidad, aclarando que la capacidad de contagio del hantavirus no es comparable a la de virus respiratorios previos y que el riesgo para la población general se mantiene en niveles bajos. No obstante, el gobierno regional de Canarias mantuvo una postura firme al prohibir el atraque directo en muelle para evitar cualquier contacto con la comunidad local. Una vez que el Hondius sea desalojado por completo, navegará hacia los Países Bajos con una tripulación reducida para someterse a un proceso exhaustivo de desinfección y peritaje sanitario.

