Planta de Hidrógeno verde: Cancilleres dan señal y hay avances hacia una relocalización

La inclusión de la ciudad argentina de Colón dentro del área de influencia ambiental, fue presentada como otro gesto político importante hacia Argentina.

Segundo encuentro de los cancilleres Mario Lubetkin y Pablo Quirno   por la planta de hidrógeno verde en Paysandú.

Uruguay y Argentina dieron este lunes una señal política fuerte de distensión en torno al proyecto de instalación de una planta de hidrógeno verde y e-combustibles en Paysandú, una iniciativa millonaria que había encendido alertas ambientales y tensiones diplomáticas en la vecina orilla del río Uruguay.

Sin anunciar aún una decisión definitiva ni fijar plazos concretos, los cancilleres Mario Lubetkin y Pablo Quirno confirmaron avances sustanciales en las negociaciones bilaterales, especialmente en torno a una eventual relocalización de la planta y a la incorporación de la ciudad argentina de Colón dentro del área de influencia del estudio de impacto ambiental.

La reunión se realizó en la sede de la Cancillería uruguaya en Montevideo y fue presentada por ambos gobiernos como una continuidad del proceso de diálogo iniciado formalmente el 26 de noviembre pasado, cuando Argentina manifestó sus primeras inquietudes sobre el proyecto impulsado por la empresa HIF Global en Paysandú.

El encuentro tuvo además una señal política de alto nivel. Del lado uruguayo participaron los ministros Fernanda Cardona (Industria) y Edgardo Ortuño (Ambiente), el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, y el embajador Diego Cánepa. La delegación argentina incluyó al gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, al intendente de Colón, José Luis Walser, y autoridades diplomáticas y técnicas.

El mensaje central que dejaron ambos cancilleres fue que el conflicto se encuentra hoy en una etapa de negociación y no de confrontación, con un esquema de intercambio “fluido”, “transparente” y “constructivo”. “Acá no hay hechos, acá hay procesos”, resumió Lubetkin durante la conferencia de prensa posterior al encuentro.

El canciller uruguayo explicó que desde noviembre ambos gobiernos vienen trabajando en dos grandes áreas: el análisis ambiental del proyecto y la posibilidad de relocalizar la planta hacia otro punto que minimice impactos y tensiones. “Estamos avanzando mucho, tanto en el ámbito ambiental como en el ámbito de la relocalización”, afirmó.

Sin embargo, aclaró que el proceso todavía no terminó y que restan “unos cuantos pasos más” antes de llegar a una definición final. Según explicó, Uruguay transmitió a las autoridades argentinas los avances vinculados al memorándum firmado con la empresa HIF Uruguay, la elaboración de los términos de referencia del estudio de impacto ambiental y la evaluación técnica que actualmente desarrolla el Ministerio de Ambiente.

Pero el punto más sensible de la discusión estuvo centrado en la búsqueda de alternativas de ubicación para la planta. En el comunicado conjunto emitido tras la reunión, Uruguay informó oficialmente que se encuentra “analizando otras eventuales localizaciones alternativas que permitan un mejor aprovechamiento de ventajas logísticas y técnicas”.

Para Argentina, esa señal fue interpretada como uno de los principales avances del proceso. “El canciller Quirno valoró que se hubiera incorporado a la ciudad de Colón como parte del área de influencia del proyecto”, indicó el texto oficial.

Además, destacó “el análisis que las autoridades uruguayas se encuentran realizando sobre otras eventuales localizaciones”, algo que responde al “especial interés argentino de extremar los recaudos para evitar efectos perjudiciales” sobre las actividades económicas y turísticas de las poblaciones ribereñas.

La eventual relocalización aparece hoy como la principal llave política para destrabar un conflicto que comenzaba a escalar del lado argentino, donde legisladores y organizaciones sociales habían impulsado acciones judiciales e incluso advertencias sobre una posible presentación ante tribunales internacionales. Sin embargo, el gobierno argentino buscó este lunes bajar el tono de la confrontación.

Quirno fue especialmente enfático al rechazar la judicialización impulsada por sectores políticos entrerrianos y calificó esas acciones como “prematuras”. “La mesa que está sentada hoy está buscando soluciones, no problemas”, afirmó.

El canciller argentino sostuvo además que detrás de algunas iniciativas judiciales existen “temas de política interna” y dejó claro que la posición oficial de la Casa Rosada es evitar una escalada diplomática con Uruguay. “El pueblo uruguayo tiene que estar absolutamente tranquilo. Argentina tiene una posición muy conciliatoria y muy pro inversión”, señaló. Incluso fue más allá y sostuvo que bloquear el proyecto sería perjudicial también para Argentina.

“La región necesita mayor inversión. Nos estaríamos tirando también un tiro en el pie si ponemos obstáculos a este proyecto”, afirmó. Las declaraciones marcaron un contraste evidente con el conflicto que años atrás enfrentó a ambos países por la instalación de la planta de celulosa de Botnia-UPM en Fray Bentos, un episodio que derivó en cortes de puentes internacionales, una fuerte crisis bilateral y una demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Lubetkin aludió indirectamente a ese antecedente y sostuvo que Uruguay busca evitar repetir escenarios de confrontación.

“Ya tuvimos una experiencia muy mala que afectó tanto las relaciones económicas como la hermandad entre los países”, recordó. Por eso, explicó, el gobierno uruguayo definió desde el inicio una metodología basada en “diálogo y confianza”, dos conceptos que —según dijo— fueron planteados como prioridad por el presidente Yamandú Orsi.

“Un proyecto del lado nuestro no puede afectar a nuestros hermanos”, afirmó el canciller.

Argentina calificó de “prematura” la judicialización de este tema impulsada desde su propio país.

Proceso gradual

La estrategia uruguaya apunta a construir un proceso gradual, evitando definiciones apresuradas mientras avanzan simultáneamente las conversaciones políticas, los estudios ambientales y las negociaciones con la empresa privada. Lubetkin insistió varias veces en que no existen todavía plazos cerrados ni decisiones definitivas.

“En este tipo de cosas no se pueden traer saldos de sí o no. Estamos mucho más avanzados, pero la complejidad de estas situaciones determina que hay que seguir trabajando”, señaló. Consultado específicamente sobre la eventual nueva ubicación, evitó confirmar detalles y aclaró que todavía deben analizarse aspectos energéticos, logísticos y técnicos, además de la respuesta de la empresa inversora.

“No es que nosotros determinamos un cambio importante sin considerar que se trata de una inversión muy relevante para una región muy sensible”, sostuvo. Fuentes de la Cancillería argentina consultadas por Diario La R tras la reunión confirmaron, sin embargo, que Buenos Aires considera que la alternativa de relocalización en estudio “solucionaría las preocupaciones” planteadas originalmente por Argentina.

Según explicó una alta fuente diplomática argentina, Uruguay se encuentra actualmente evaluando la viabilidad técnica y ambiental de esa nueva ubicación y podría formalizar una decisión “probablemente en breve”, aunque sin fechas definidas. La misma fuente confirmó que una vez adoptada la decisión formal sobre la localización definitiva y aprobado el estudio de impacto ambiental, Uruguay deberá remitir el caso a la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), activando así el mecanismo previsto en el Estatuto del Río Uruguay.

Ese procedimiento, contemplado entre los artículos 7 y 13 del tratado binacional, obliga a informar y consultar a la otra parte sobre obras que puedan afectar el río compartido. El comunicado conjunto también confirmó que será recién en esa etapa cuando Uruguay enviará la comunicación oficial a la CARU.

Hasta ahora, el tratamiento del tema se mantuvo principalmente en el plano político y diplomático entre cancillerías.

La fuente argentina sostuvo además que, una vez ingresado formalmente el expediente a la CARU, el tema pasará a una fase más técnica y menos política.

“No creo que sea necesaria una nueva reunión bilateral a nivel de cancilleres”, señaló.

Detrás de la discusión diplomática subyace además un debate más amplio sobre el desarrollo energético y la transición hacia combustibles limpios en la región.

El proyecto de HIF Global en Paysandú forma parte de la estrategia uruguaya para posicionarse como productor regional de hidrógeno verde y e-combustibles, un sector considerado estratégico para las próximas décadas.

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