El Instituto Nacional de Estadística (INE) presentó los microdatos actualizados del Censo 2023 con un sistema de ponderadores que corrige sesgos y ofrece una imagen más precisa del país. La población total se mantiene en 3.499.451 habitantes al 31 de mayo de 2023, pero la nueva metodología ajusta significativamente variables clave como la población en asentamientos irregulares y rural.
La omisión censal alcanzó el 10,3%, una de las más altas de la historia reciente del país. Esto equivale a unas 350.000 personas que no fueron relevadas durante el operativo de campo que es una combinación de censo virtual y presencial. Para mitigar esta brecha, el INE primero aplicó el “Censo Combinado”, incorporando datos de registros administrativos. Sin embargo, esa aproximación tenía limitaciones solo aportaba variables básicas como edad, sexo y departamento para las personas no censadas directamente.
Ahora, con el sistema de ponderadores, se expande la información completa de más de cien variables a toda la población estimada. Este método calibra los datos según la estructura por sexo y edad del Censo Combinado y corrige sesgos detectados en la Encuesta Post Censal. El resultado es una mejor representatividad, especialmente de grupos vulnerables que suelen estar sub-representados.
Fuerte aumento en asentamientos
Uno de los ajustes más relevantes se da en los asentamientos irregulares. Los datos iniciales indicaban 158.727 personas o un 4,5% de la población. Con la ponderación, la cifra sube a 193.260 personas, es decir, el 5,5% de los uruguayos. Se suman 34.533 personas más viviendo en asentamientos de las que se había informado originalmente.
El director técnico del INE, Marcelo Bisogno, graficó la magnitud del sesgo y dijo “censamos más gente de la que vivía en Pocitos que en Casavalle”. La omisión afectó desproporcionadamente a estratos socioeconómicos bajos, jóvenes con alta movilidad y población rural dispersa.
Pero también crece la población rural que pasó de 142.745 personas (4,1%) a 174.765 (5%), incorporando 32.020 personas adicionales. Estos ajustes no modifican las cifras totales por departamento, sexo ni edad, pero sí impactan fuertemente en indicadores de vivienda, pobreza, acceso a servicios y planificación territorial.
Bisogno explicó que el 10,3% de omisión es una tendencia global que se agravó tras la pandemia. Factores como la dificultad para identificar viviendas, problemas de seguridad en algunos barrios, menor apertura de puertas y el alto componente virtual del censo que llegó al 60% de respuestas explican el fenómeno. En censos anteriores la omisión rondaba el 2% a 4,1%. La subrepresentación fue especialmente marcada en niños de 0 a 5 años ya que el 17% no fueron relevados y en el tramo de 25 a 35 años. El director de la OPP, Rodrigo Arim, y otros jerarcas destacaron que estos datos más precisos son fundamentales para abordar desafíos en vivienda digna, integración urbana, conectividad rural y reducción de desigualdades.


