El presidente Yamandú Orsi termina abril con un balance de opinión pública negativo. La encuesta de Equipos Consultores, realizada entre el 21 de abril y el 4 de mayo , indica que el 27% de los uruguayos aprueba su desempeño como presidente y el 48% lo desaprueba. El saldo neto es de −21 puntos.
En relación a la medición de febrero, la aprobación bajó seis puntos y la desaprobación subió ocho. El balance de febrero ya era negativo, aunque en menor medida que el de abril.
La serie histórica muestra una trayectoria en una sola dirección desde el inicio del mandato. En marzo de 2025, la aprobación se ubicaba en torno al 47% y la desaprobación rondaba el 20%. A lo largo del año las dos curvas se fueron acercando hasta cruzarse en algún punto previo a febrero de 2026, cuando el saldo neto ya resultó negativo por primera vez.
El informe señala una diferencia en el origen del deterioro entre la medición de febrero y la de abril. Hasta febrero, el incremento de la desaprobación provenía del electorado opositor, que pasó de registrar juicios sin definición al inicio del gobierno a posiciones en su mayoría contrarias a la gestión. En abril, ese segmento mantiene su posición sin variaciones de relevancia. El cambio en los números globales se explica, en cambio, por movimientos dentro del bloque de votantes que eligieron a Orsi en la segunda vuelta.
En ese segmento, la aprobación se ubica en 45% y la desaprobación en 28%, con un saldo de +17. El balance continúa siendo positivo, pero la distancia entre ambos indicadores se redujo respecto a mediciones anteriores. Según el informe, este es el factor que explica en mayor medida la variación del resultado global entre febrero y abril.
«Se llegó tarde»
Por otra parte el presidente volvió a poner el foco en uno de los debates más sensibles para la política latinoamericana: la seguridad pública. En una extensa entrevista concedida al canal argentino de YouTube Casillero Vacío, el mandatario reconoció que la izquierda “llegó tarde” a discutir el tema y sostuvo que eso explica, en parte, la simpatía que despierta el presidente salvadoreño Nayib Bukele incluso entre votantes del Frente Amplio.
“Que el 50% de los votantes del Frente Amplio en Uruguay simpatiza con Bukele, una encuesta dio eso. Tremendo, ¿no?”, afirmó Orsi durante la conversación. Para el presidente, ese dato revela una transformación profunda en la percepción ciudadana sobre la inseguridad y el rol del Estado.
“La izquierda llegó tarde a esta discusión”, dijo Orsi. “En vez de hablar de seguridad hablábamos de convivencia. La derecha te tomó la bandera de la seguridad, que es un derecho humano, y la monopolizó durante tiempo”.
Según el mandatario, durante años existió dentro de los sectores progresistas cierto temor a caer en discursos simplistas o de “mano dura”, lo que terminó alejando a parte de la ciudadanía que reclamaba respuestas concretas frente a la violencia y el avance del narcotráfico.
“No quiere decir que la izquierda no actuara cuando llegaba al gobierno. Actuaba. Pero el riesgo de caer en un discurso facilongo te hacía decir ‘gre gre’ para decir Gregorio”, expresó.
Orsi interpretó que la simpatía de algunos votantes de izquierda hacia Bukele está vinculada al cansancio social frente a la inseguridad cotidiana. “Mucha gente de repente se debe haber cansado de que el Estado no le resuelva ese otro capítulo, el de poder andar tranquilo”, afirmó.
En ese sentido, el presidente hizo una autocrítica sobre cómo la izquierda abordó históricamente las causas del delito. “No podés explicar todo por un tema social”, señaló, cuestionando lo que definió como un “discurso viejo” que atribuía exclusivamente la criminalidad a la marginalidad y la pobreza. Para Orsi, el narcotráfico ya no puede entenderse solamente como un fenómeno asociado a contextos de exclusión, sino como una estructura criminal compleja y transnacional. “De eso se trata el narcotráfico: se te mete por lugares donde no te das cuenta. Te entra con un escritorio, no con una persona armada”, advirtió.

