Las declaraciones más recientes llegaron de parte del embajador de China en Uruguay, Huang Yazhong, quien sostuvo que existen condiciones para avanzar hacia un entendimiento comercial entre el Mercosur y el país asiático. Durante una actividad organizada por la Cámara de Comercio Uruguay-China, el diplomático señaló que China ya es el principal socio comercial de Brasil, Argentina y Uruguay, por lo que consideró natural explorar mecanismos que permitan profundizar la integración económica con el bloque sudamericano.
La posibilidad de un acuerdo comercial entre China y el Mercosur no es nueva. En 2012 ambas partes acordaron establecer un mecanismo de diálogo regular y, desde entonces, se han realizado diversos estudios de factibilidad e intercambios técnicos. Sin embargo, las negociaciones nunca llegaron a formalizarse debido a diferencias internas dentro del bloque y a las distintas visiones sobre el impacto que tendría una mayor apertura comercial hacia la segunda economía del mundo.
Mientras Uruguay ha defendido históricamente la necesidad de ampliar mercados y diversificar destinos para sus exportaciones, otros miembros han manifestado preocupación por los efectos que una reducción de aranceles podría tener sobre determinados sectores industriales.
Uruguay ha impulsado activamente la posibilidad de alcanzar un tratado de libre comercio (TLC) bilateral con China. En 2021 ambos países culminaron un estudio de factibilidad conjunto que concluyó que existían beneficios potenciales para avanzar hacia una negociación formal. Sin embargo, la iniciativa generó cuestionamientos dentro del Mercosur, dado que las normas del bloque establecen que los acuerdos comerciales con terceros deben negociarse de manera conjunta.

En ese contexto, la opción de un TLC entre China y el Mercosur aparece como una alternativa capaz de compatibilizar los intereses de Uruguay con las reglas del bloque regional. Un eventual acuerdo permitiría mejorar el acceso de productos agropecuarios y agroindustriales sudamericanos al mercado chino, al tiempo que facilitaría el ingreso de bienes manufacturados y tecnológicos provenientes del gigante asiático.
China se ha consolidado durante las últimas dos décadas como uno de los principales motores del comercio internacional y como un socio estratégico para América del Sur. En el caso uruguayo, el país asiático concentra una porción significativa de las exportaciones de carne, soja, celulosa y productos lácteos. Esta creciente interdependencia económica ha llevado a distintos gobiernos uruguayos a plantear la necesidad de profundizar los mecanismos de integración comercial.
No obstante, especialistas advierten que un eventual acuerdo requeriría negociaciones complejas y de largo aliento. Entre otros aspectos, deberían definirse cronogramas de reducción arancelaria, mecanismos de protección para sectores sensibles, normas sanitarias y fitosanitarias, reglas de origen y disposiciones vinculadas a servicios e inversiones.
Por el momento, no existe una negociación formal abierta entre China y el Mercosur. Sin embargo, las recientes declaraciones de autoridades de ambas partes reflejan una renovada voluntad política para retomar una agenda que, pese a los obstáculos, continúa siendo considerada estratégica por varios de los países integrantes del bloque y sobre todo por el Gigante Asiático. El desafío será transformar esa coincidencia de intereses en avances concretos capaces de acercar posiciones y sentar las bases para una eventual negociación comercial en los próximos años.

