En el marco de la ceremonia inaugural de la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (IA) y la Reunión de Alto Nivel sobre Gobernanza Global de la IA 2026, el presidente chino, Xi Jinping, presentó una hoja de ruta estratégica para redefinir el desarrollo y la regulación de las tecnologías emergentes a nivel planetario.
Ante líderes internacionales, científicos y representantes del sector tecnológico reunidos en la orilla del río Huangpu, el mandatario instó a la comunidad internacional a sumar fuerzas para construir un sistema de gobernanza global que sea “justo, razonable y centrado en las personas”.
El encuentro cobra un valor histórico al coincidir con el 70.º aniversario de la Conferencia de Dartmouth de 1956, cita en la que se acuñó por primera vez el término “inteligencia artificial”. Tras siete décadas de avances intermitentes, la tecnología atraviesa hoy una fase de aceleración sin precedentes que plantea amplias oportunidades económicas, pero también severos retos éticos y de seguridad.
Los cuatro pilares de la propuesta china
Para abordar las transformaciones impulsadas por el aprendizaje automático y la automatización, la propuesta de China se articula en torno a cuatro ejes fundamentales. Pasando por la “Apertura e innovación compartida”, que se enfoca en promover el código abierto y la colaboración multilateral para que la IA impulse tanto la transformación de las industrias tradicionales como el crecimiento de sectores emergentes en la economía real.
Así mismo, la seguridad y control humano, que busca consolidar marcos regulatorios, sistemas de monitoreo y alertas tempranas para prevenir el mal uso. Xi Jinping remarcó que la IA debe ser una herramienta confiable y bajo control humano, rechazando el uso del concepto de «seguridad nacional» como pretexto para erigir barreras tecnológicas.
La inclusión y diversidad cultural, para garantizar que los algoritmos respeten la singularidad de cada cultura y se alineen con los valores comunes de la humanidad, fomentando el diálogo entre civilizaciones. Finalmente, la gobernanza multilateral e inclusión, que obliga a reforzar el papel de la ONU y apoyar activamente al Sur Global para cerrar las brechas digitales y evitar “nuevas injusticias históricas”.

La creación de WAICO y compromisos internacionales
Un hito central del evento fue la consolidación de la Organización Mundial para la Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO), con sede en Shanghái. Esta entidad busca dar voz al Sur Global en la formulación de estándares técnicos y éticos. Además, el gobierno chino anunció compromisos concretos para el próximo lustro.
Capacitación técnica: 5.000 plazas de formación y seminarios sobre IA para profesionales de países en desarrollo. Centros regionales: Creación de espacios de colaboración con bloques como la CELAC, la Unión Africana, ASEAN y BRICS. Prevención de desastres: Acceso facilitado a 30 países al sistema de alerta meteorológica Mazu, basado en modelos de IA.
Por último, coincidiendo con el inicio del XV Plan Quinquenal de China, la economía inteligente del país asiático ha superado el billón de yuanes en sectores clave. Las declaraciones en Shanghái buscan posicionar a China no solo como potencia innovadora, sino también como un actor central en la gobernanza ética global. «El desarrollo de la IA no debe ser una actuación en solitario, sino una sinfonía de cooperación internacional», concluyó el mandatario.

