El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) avanza en las negociaciones diplomáticas con las autoridades de la Federación de Rusia para lograr la rehabilitación operativa de los frigoríficos uruguayos que se encuentran suspendidos para exportar carne vacuna. El titular de la cartera, Alfredo Fratti, calificó como «extremadamente positiva» la reciente misión oficial desarrollada en el marco del XXIII Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF). El jerarca destacó que la estrategia, diseñada en conjunto con el Ministerio de Relaciones Exteriores, busca recomponer el flujo comercial con un destino histórico que entre los años 2006 y 2007 llegó a concentrar el 40% de las ventas externas del sector cárnico nacional.
Fratti explicó que la reactivación de estos establecimientos industriales permitirá captar nichos de alto valor, derramando beneficios económicos directos en todos los eslabones de la cadena productiva local. La agenda bilateral también registró avances significativos para el sector lácteo, logrando el compromiso de las autoridades sanitarias rusas para revisar las inspecciones técnicas aplicadas sobre los cargamentos de manteca uruguaya, lo que agilizará la liberación de las partidas que no presenten observaciones. Asimismo, el ministro constató el excelente posicionamiento del sector vitivinícola en las grandes cadenas de distribución rusas, donde los vinos uruguayos embotellados de alta gama compiten con éxito. El Poder Ejecutivo proyecta consolidar este vínculo como una plataforma estratégica de acceso hacia el mercado euroasiático y los países árabes.


Qué país se anima a comprar los lácteos de Uruguay que cuestan cuatro veces más que en la Unión Europea? Hay que ser masoquista
¿Qué país? Pues el artículo habla de Rusia. La pregunta no es qué país, sino por qué un país compraría.
Y en este caso, que habla de Rusia, las razones son evidentes y están en todos los medios de comunicación: SANCIONES comerciales, cuya aplicación unilateral y extraterritorial es el punto de partida cuando se discute su ilegalidad.
Rusia está en este momento bajo unas 30 mil sanciones, impuestas en 21 «paquetes», se planea ya otro, por parte de 8 países. Esas sanciones no son otra cosa que el no comprarle y no venderle cosas.
Entonces los rusos buscan mercados alternativos para comerciar, o sea fuera de esos 8 países –Canada, Japón, Australia, Reino Unido, Estados Unidos, Suiza, Unión Europea y Francia encima de las de la UE. El sistema de sanciones es incrementado por Estados Unidos que a veces pone también sanciones a quienes comercian con Rusia, a menos que no se animen como con China e India, aunque lo intentaron pero perdieron en la cuereada.
Debido a eso Rusia comercia con los países del BRICS, del cual es socio fundador, la ASEAN del sudeste asiático, está al frente de la Unión Económica de países del Este y además también busca otros países en África o como Uruguay para complementar su intercambio.
—
Sanciones de ese tipo deberían imponerse a todos los países que bombardeen civiles, invadan o ayuden a invadir, que roben territorio, que metan presos a los robados y torturen a minorías y cometan genocidios en el Medio Oriente. Pero ¿quién se anima a ponerle el cascabel al gato?