Dos de cada tres uruguayos declara estar bastante o muy preocupado por la inflación

Encuesta del BCU revela que uno de cada cinco uruguayos muestra confianza en que la inflación anual se ubique en dos años cerca de la meta de 4,5%.

El 40% de los encuestados sigue más de cerca la cotización del dólar que la inflación.

El Banco Central del Uruguay presentó los resultados de su cuarto Estudio de Imagen, una encuesta realizada por Equipos Consultores. Los datos permiten trazar un mapa de cómo la sociedad uruguaya percibe la institución. En la encuesta se incluyen las expectativas sobre inflación y el uso de medios de pago digitales.

Dos de cada tres uruguayos declara estar bastante o muy preocupado por la inflación o el aumento de precios en general. La preocupación es mayor entre las mujeres, las personas de entre 30 y 64 años, y quienes tienen nivel educativo y socioeconómico bajo.

Cuando se pregunta sobre la inflación pasada, los resultados muestran un conocimiento fragmentado. Solo el 33% de los encuestados identifica correctamente que los precios aumentaron entre un 5% y menos de un 10% en los últimos doce meses, que es el rango que se aproxima a la inflación real del período. Un 22% cree que los precios subieron entre un 10% y menos de un 20%, y un 10% estima incrementos de 20% o más, lo que indica una tendencia a sobreestimar la inflación pasada. El conocimiento correcto es más frecuente entre los jóvenes, los varones y quienes tienen nivel educativo medio y alto.

Las expectativas para los próximos doce meses reflejan un sesgo al alza. El 42% espera que los precios aumenten más lentamente que ahora, mientras que el 31% cree que subirán al mismo ritmo, y el 27% anticipa una aceleración mayor o menor. El balance apunta a que la mayoría no espera una aceleración, pero tampoco una convergencia rápida hacia niveles bajos.

El dato más relevante en términos de política monetaria es el nivel de confianza en la meta del BCU. Solo uno de cada cinco uruguayos el 27% sumando los que se declaran bastante o muy confiados cree que la inflación anual se ubicará en dos años cerca del objetivo de 4,5% fijado por el banco. El 54% se declara poco confiado y el 15% nada confiado. La encuesta incluye una comparación con el Bank of England Inflation Attitudes Survey de febrero de 2026, donde el 29% de los encuestados en Inglaterra se muestra muy o bastante confiado en que su banco central cumplirá la meta del 2%, mientras que el 54% se declara poco o nada confiado. El patrón es similar, aunque la meta uruguaya tiene un nivel de partida más alto.

La confianza en la meta se asocia con fuerza al nivel educativo y socioeconómico. Entre los encuestados con educación terciaria, el 39% se muestra bastante o muy confiado, frente al 14% de quienes tienen educación primaria. Entre el nivel socioeconómico alto, la confianza alcanza el 37%, mientras que entre el nivel bajo no supera el 19%.

La autopercepción sobre conocimientos económicos también es baja. Solo el 17% del total considera que sabe mucho o bastante sobre inflación y tipo de cambio. Además, el 40% de los encuestados sigue más de cerca la cotización del dólar que la inflación, mientras que solo el 11% declara seguir primariamente la inflación.

Medios de pago y adopción en alza

La bancarización en Uruguay creció de forma sostenida en las dos últimas décadas. En 2007, el 52% de los encuestados tenía algún tipo de cuenta bancaria; en 2026 ese porcentaje llega al 79%. El 80% de la muestra tiene tarjeta de débito o prepaga, y el 53% tiene tarjeta de crédito.

En cuanto a los medios de pago digitales como tarjetas, transferencias, billeteras electrónicas y plataformas digitales, el estudio midió por primera vez las percepciones sobre seguridad y confianza en este segmento. Los resultados son mixtos.

El 73% de los encuestados está de acuerdo con que el BCU asegura un entorno seguro para el uso de medios de pago digitales, lo que representa el índice de acuerdo más alto del bloque. Sin embargo, la confianza en la seguridad de los propios medios digitales es más moderada: el 65% confía en la seguridad de estos sistemas en términos generales. Al mismo tiempo, el 64% manifiesta preocupación por la protección de sus datos personales y financieros, y el 62% teme el riesgo de fraude o hackeo. Las diferencias por género son pequeñas, pero los jóvenes de 18 a 29 años muestran mayor confianza en la seguridad (76%) que los mayores de 50 años (61%).

El punto de mayor debilidad es la percepción de amparo ante problemas. Solo el 46% cree que el sistema financiero lo protegerá adecuadamente si enfrenta un inconveniente con un pago digital. Entre los encuestados con educación terciaria ese porcentaje baja al 41%, mientras que entre quienes tienen educación primaria sube al 53%, lo que sugiere que un mayor conocimiento del sistema va acompañado de menor confianza en los mecanismos de resolución de conflictos.

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