La inserción internacional de Uruguay, la situación de la industria nacional, el empleo, la reducción de la jornada laboral y la necesidad de exigir mayores compromisos a las empresas que reciben beneficios estatales fueron algunos de los temas abordados por el presidente de la Confederación de Sindicatos Industriales (CSI), Danilo Dárdano, quien expresó preocupación por los efectos que podrían tener determinados acuerdos comerciales sobre el desarrollo industrial del país.
En una entrevista con Diario La R, Dárdano analizó la coyuntura económica y laboral, el dirigente sindical sostuvo que la principal preocupación actual de la CSI está vinculada a la eventual adhesión de Uruguay al Acuerdo Transpacífico, asunto que fue planteado recientemente tanto a la Cancillería como al secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez.
Según explicó, los sindicatos industriales consideran que existen contradicciones entre una estrategia nacional orientada a fortalecer la industria, la innovación y las pequeñas empresas, y algunos compromisos que podrían derivarse de una eventual incorporación a ese bloque comercial.
“Nos preocupa que se esté impulsando una estrategia de desarrollo industrial, con compras públicas, innovación y fortalecimiento de las pymes, mientras que algunos aspectos del Acuerdo Transpacífico pueden limitar herramientas que hoy utiliza el Estado para promover la producción nacional”, afirmó.
Dárdano explicó que la preocupación se centra especialmente en los mecanismos vinculados a las compras públicas y a la posibilidad de otorgar tratamientos diferenciales a empresas nacionales. A pesar de esas observaciones, destacó que tanto la Cancillería como la Secretaría de Presidencia han mostrado disposición a escuchar los planteos de los trabajadores.
Incluso informó que representantes sindicales participarán en ámbitos de análisis y seguimiento de las negociaciones internacionales para aportar propuestas y observaciones desde la perspectiva del sector industrial.
El dirigente sindical también se refirió al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, sobre el que mantiene una posición crítica. Según señaló, los estudios realizados hasta el momento, incluido un informe elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), confirman que los principales beneficiarios serían los sectores agroexportadores, mientras que la industria manufacturera enfrentaría mayores desafíos. “Los estudios muestran ganadores y perdedores. Los ganadores son los sectores agroexportadores y los perdedores aparecen vinculados a la industria manufacturera. No encontramos información que contradiga esa realidad”, sostuvo. Para Dárdano, el principal riesgo es que Uruguay profundice un modelo basado en la exportación de materias primas sin avanzar en la incorporación de valor agregado.
Uno de los planteos que la Confederación de Sindicatos Industriales trasladó al gobierno refiere a la situación de los trabajadores que pierden su empleo como consecuencia del cierre de empresas o procesos de reestructuración. Dárdano sostuvo “no podemos dejar que el mercado resuelva solo estas situaciones. Cuando una fábrica cierra y los trabajadores quedan sin empleo, la sociedad y el Estado tienen que intervenir para evitar que esas personas queden abandonadas”, afirmó. Si bien reconoció algunos avances en la actual administración, señaló que los cambios se producen con lentitud y que persisten problemas estructurales que requieren respuestas más rápidas. Entre los aspectos positivos mencionó la recuperación salarial en determinadas franjas de negociación colectiva, la reapertura de ámbitos de discusión industrial y algunas modificaciones en la normativa de promoción de inversiones. Sin embargo, insistió en que la generación de empleo debe transformarse en una prioridad central.
Avisar antes de cerrar
Otro de los temas abordados fue la necesidad de establecer mecanismos que obliguen a las empresas a informar con anticipación suficiente cuando planean cerrar operaciones o abandonar el país. La propuesta, que ha sido discutida en distintos ámbitos durante los últimos años, apunta a permitir que los trabajadores puedan prepararse ante una situación de pérdida de empleo. Dárdano consideró que una medida de este tipo no impediría necesariamente el cierre de empresas, pero sí permitiría amortiguar sus efectos. “Si una persona sabe que dentro de tres meses va a quedarse sin trabajo, tiene tiempo para reorganizar su situación familiar, financiera y laboral. No es lo mismo enterarse de un día para el otro”, explicó. El dirigente reconoció que el tema no ha avanzado en los últimos tiempos, aunque aseguró que el movimiento sindical mantiene su respaldo a la iniciativa.
La llegada de inversiones extranjeras fue otro de los asuntos analizados durante la entrevista. Dárdano sostuvo que Uruguay debe continuar promoviendo la inversión, pero reclamó que las empresas que reciben exoneraciones tributarias, beneficios especiales o regímenes preferenciales asuman compromisos concretos con el país.
“Si el Estado otorga beneficios, tiene derecho a exigir contrapartidas. ¿Qué estabilidad ofrece la empresa? ¿Qué empleo genera? ¿Qué desarrollo aporta? Es una discusión que hay que dar”, afirmó. A su juicio, la competencia entre países para atraer inversiones no debería basarse exclusivamente en la reducción de costos laborales o beneficios fiscales.
Por el contrario, sostuvo que el Mercosur debería avanzar hacia una mayor complementariedad productiva entre sus integrantes. “Tenemos que dejar de competir entre nosotros y empezar a complementarnos. El desafío es construir cadenas productivas regionales que generen valor agregado”, señaló (ver recuadro).

La reducción de la jornada laboral
Dárdano confirmó además que la reducción de la jornada laboral continúa siendo una prioridad para el movimiento sindical. Según adelantó, en las próximas semanas se realizará una presentación específica sobre la propuesta de reducir la carga horaria semanal a 40 horas sin reducción salarial. El dirigente aclaró que la iniciativa no implica trabajar seis horas por día, como en ocasiones se interpreta erróneamente, sino alcanzar una semana laboral de cuarenta horas manteniendo el salario actual. Además, sostuvo que la propuesta debe discutirse junto con mejoras en productividad y organización del trabajo. “La idea no es salir de un empleo para buscar otro. Lo que buscamos es mejorar la calidad de vida de las personas, que tengan más tiempo para la familia, para el descanso, para el deporte y para la vida social”, afirmó.
Consultado sobre los grandes proyectos de inversión, Dárdano se refirió al desarrollo de la industria del hidrógeno verde y a la expansión de emprendimientos ya instalados en el país. En ambos casos insistió en la necesidad de asegurar beneficios concretos para Uruguay. “Cuando se otorgan exoneraciones o regímenes especiales tiene que haber una contrapartida clara. Desarrollo de proveedores nacionales, empleo, innovación, capacitación y generación de actividad económica en el territorio”, sostuvo.
La misma lógica, agregó, debería aplicarse a futuras ampliaciones de proyectos ya existentes. Para el presidente de la Confederación de Sindicatos Industriales, el desafío de Uruguay consiste en encontrar un equilibrio entre atraer inversiones, proteger el ambiente, fortalecer la industria nacional y generar empleo de calidad.
“Por qué no fabricar un automóvil en el Mercosur”
Para Danilo Dárdano, uno de los desafíos pendientes del Mercosur es avanzar hacia una verdadera complementación de las cadenas productivas regionales, dejando atrás la competencia entre los propios países del bloque para atraer inversiones.
El presidente de la Confederación de Sindicatos Industriales sostuvo que la integración regional debería permitir desarrollar procesos productivos compartidos, donde cada país aporte capacidades específicas dentro de una misma cadena de valor.
Como ejemplo, mencionó la posibilidad de fabricar un automóvil en el Mercosur mediante un esquema de producción integrada. “Capaz que una parte se hace en Uruguay, otra en Argentina, otra en Brasil y otra en Paraguay”, explicó, señalando que ese modelo permitiría aprovechar fortalezas industriales existentes en cada país.
A su juicio, este tipo de estrategias contribuiría a generar mayor valor agregado, empleo de calidad y desarrollo tecnológico en la región, además de fortalecer la competitividad internacional del bloque frente a otros mercados.
“Tenemos que complementarnos más y competir menos entre nosotros”, resumió el dirigente sindical.


Nacionalizar la banca, tierra para el que la trabaja, no más alambrados, nadie es propietario de bien alguno, todo al estado, este debe ser dirigido por los sindicatos reduciar la jornada laboral a 24 hs. cada semana..vacaciones pagas, cabeza de familia esposa e ijjos, no mas escuelas ni licecos privados…. que haya una junta de dirigentes de la industria y que se pongan de acuerdo que parte del auto va a hacer c/pais, No más elecciones……la escuela no debe ser obligatoria tampoco los liceos. aguinaldos y sueldos para los jubilados, viajes al mercosur gratis y alojamientos a cargo de las cámaras de industrias de cada país…