La Organización Mundial de la Salud (OMS) y los gobiernos africanos expresan creciente preocupación por el brote de ébola causado por la cepa Bundibugyo en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda. Declarado el 15 de mayo de 2026, este es el 17º brote de ébola Congo y ha sido calificado como Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional por la OMS el 17 de mayo.
Según los datos más recientes en la RDC se registran más de 1.094 casos confirmados y alrededor de 277 muertes, con 387 personas hospitalizadas en aislamiento. Uganda reporta unos 20 casos confirmados y 2 muertes, vinculados principalmente al cruce fronterizo. En total, el brote supera los 1.100 casos confirmados en poco más de un mes, lo que lo convierte en el brote de ébola con crecimiento más rápido registrado en África en su primera etapa.
A diferencia de cepas anteriores como Zaire para las que existen vacunas y tratamientos específicos, la cepa Bundibugyo carece actualmente de vacunas licenciadas o terapias específicas, aunque se están probando candidatos prometedores y se utilizan anticuerpos monoclonales con buenos resultados en recuperaciones ya que más de 126 personas ya se recuperaron. La letalidad ronda el 25-26%.
El epicentro se encuentra en la provincia de Ituri al noreste de Congo, con expansión a North Kivu y South Kivu, y casos en Goma, un importante nudo de transporte. Factores como la inseguridad por conflictos armados, desplazamientos masivos, minería artesanal y movimientos poblacionales transfronterizos complican enormemente el rastreo de contactos, la vigilancia y el aislamiento. La OMS advierte que es probable que el número real de casos sea mayor, ya que “se están perdiendo casos” en comunidades remotas.
La respuesta internacional se ha intensificado. EE.UU. ha aportado más de 270 millones de dólares, China envía personal médico y la OMS despliega unidades de aislamiento y apoyo en vigilancia. Organizaciones como Médicos Sin Fronteras y la Cruz Roja también están en terreno, aunque advierten que podría tomar hasta un año contener completamente el brote.
Primer caso en Francia
El 24 de junio de 2026, el Ministerio de Salud de Francia confirmó el primer caso importado en el país. Se trata de un médico humanitario que regresó de una misión en zona afectada en Congo. El paciente se encuentra estable, aislado en un centro especializado con habitaciones de presión negativa y bajo estrictos protocolos de bioseguridad. Las autoridades iniciaron inmediatamente el rastreo de contactos, quienes permanecerán en monitoreo domiciliario por 21 días. Francia enfatiza que el riesgo de transmisión local es “muy bajo”. Este caso ilustra el riesgo de exportación del virus y activa protocolos en Europa y otros continentes. La OMS y los CDC de EE.UU. han emitido alertas de viaje, recomendando precauciones extremas para quienes visiten zonas afectadas.
La OMS, junto a Africa CDC, coordina esfuerzos regionales para fortalecer la vigilancia en 10 países africanos en riesgo. Se prioriza la detección temprana, rastreo de contactos, centros de tratamiento, comunicación de riesgos y preparación transfronteriza. Expertos destacan que, a pesar de la rapidez del brote, las lecciones de epidemias anteriores permiten una respuesta más ágil.

