Un niño palestino ha muerto este miércoles a causa de un nuevo bombardeo ejecutado por un dron del Ejército de Israel contra el sur de la Franja de Gaza pese al alto el fuego pactado en octubre de 2025 al hilo de la propuesta de Estados Unidos para el futuro del enclave palestino. Fuentes médicas citadas por la agencia palestina de noticias WAFA han señalado que el niño, identificado como Ahmed Mohsen al Raqab, ha sido alcanzado en un ataque contra el campamento de Al Taibé, en los alrededores de la ciudad de Jan Yunis, un bombardeo que ha dejado además varios heridos.
El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) ha condenado la muerte de Al Raqab y ha resaltado que el suceso es parte de «la guerra sistemática de la ocupación contra los niños palestinos en la Franja de Gaza». Así, ha acusado a Israel de «atacar y asesinar de forma deliberada a los niños». Así, ha recalcado que el suceso «tiene lugar un día después de un informe de Naciones Unidas acusando a la ocupación de cometer un genocidio contra los niños de Gaza», al tiempo que ha resaltado que «más de 20.000 niños palestinos» han muerto desde el inicio de la ofensiva israelí contra la Franja, según ha recogido el diario palestino ‘Filastin’. «Esto demuestra, más allá de toda duda, que los ataques y asesinatos de niños se perpetran de forma deliberada y sistemática, como parte de una política destinada a exterminar a los componentes del pueblo palestino», ha señalado el grupo islamista, que ha reclamado acciones «inmediatas» de la comunidad internacional para «detener la guerra de exterminio y hacer que los líderes de la ocupación rindan cuenta».
El informe mencionado por Hamás fue publicado el martes por la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados, que volvió a acusar al Gobierno israelí de «cometer un genocidio» y «crímenes atroces» contra niños palestinos, que habrían sido objeto de las acciones del Ejército israelí «de forma deliberada». El Ministerio de Exteriores israelí cargó con dureza contra el organismo tras la publicación del informe, que describió como «una pieza de propaganda tan indignante como las anteriores», al tiempo que incidió en que la comisión «es un mecanismo fundamentalmente sesgado cuyo único objetivo es señalar y vilipendiar a Israel, en lugar de buscar la verdad».
«Utilizando la demagogia de los libelos de sangre modernos para difamar a Israel, la comisión oculta activamente pruebas claras de atrocidades terroristas», dijo la cartera. «Borra por completo a los niños israelíes que fueron brutalmente asesinados, secuestrados y atacados por Hamás, al tiempo que ignora el uso cínico que hace Hamás de niños palestinos como escudos humanos y peones de guerra», añadió.

