Reunión en Brasil de la OPS por el brote de ébola en el Congo

Se creó un protocolo para toda la región.

El foco de ébola continúa en el Congo.

En un mundo cada vez más interconectado, donde las amenazas sanitarias no respetan fronteras, la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (África CDC), en colaboración con el Ministerio de Salud de Brasil, llevaron a cabo una reunión técnica virtual clave para reforzar la preparación de las Américas frente al brote de ébola. Expertos coinciden en que, aunque el ébola se transmite principalmente por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y no por vía aérea como el COVID-19, su alta letalidad que puede superar el 50% en algunos brotes exige respeto y preparación rigurosa.

Este encuentro en Brasil, realizado exactamente un mes después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional por el brote de la enfermedad por el virus del Ébola causado por la variante Bundibugyo en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, busca anticiparse a cualquier posible introducción del virus en la región de las Américas.

Aunque el riesgo actual para las Américas se considera bajo y no se han reportado casos confirmados en el continente, los recientes casos bajo investigación en Brasil que finalmente fueron descartados sirvieron como recordatorio de la necesidad de mantener una vigilancia estricta y capacidades de respuesta rápidas. La reunión promovió el intercambio directo de lecciones aprendidas de África, donde la experiencia en el manejo de brotes de ébola es extensa y valiosa.

Durante la sesión virtual participaron autoridades sanitarias, Puntos Focales Nacionales del Reglamento Sanitario Internacional epidemiólogos y equipos de primera respuesta de los Estados Miembros de la OPS. Expertos de África CDC y la oficina regional de la OMS para África compartieron conocimientos prácticos sobre pilares fundamentales de la respuesta. Se debe hacer una vigilancia epidemiológica y alerta temprana, medidas sanitarias en fronteras y control de viajeros y el rastreo de contactos y procedimientos de cuarentena.

Otros puntos son la bioseguridad en laboratorios y diagnóstico oportuno, la prevención y control de infecciones en entornos clínicos y la gestión clínica de pacientes sospechosos o confirmados.

“La seguridad sanitaria en un mundo interconectado exige anticipación y solidaridad global. Aunque la transmisión del ébola no forma parte del panorama epidemiológico histórico de las Américas, la situación actual nos convoca a actuar con máxima responsabilidad y enfoque preventivo”, afirmó el Dr. Ciro Ugarte, director del Departamento de Emergencias en Salud de la OPS. Al unir esfuerzos entre las oficinas regionales de la OMS (Américas y África), África CDC y Brasil, se dotó a los países de herramientas técnicas actualizadas para fortalecer sus Centros Nacionales de Enlace y garantizar una respuesta coordinada.

Contexto del brote actual

El brote en África, que ha afectado principalmente a Congo y Uganda, ha impulsado un Plan Continental Conjunto de Preparación y Respuesta lanzado por África CDC y la OMS en junio de 2026. Este plan busca recaudar 518 millones de dólares para contener la transmisión, fortalecer sistemas de salud y proteger vidas en el continente africano. La experiencia acumulada en brotes anteriores como los de 2014-2016 en África Occidental ha permitido desarrollar protocolos más efectivos, incluyendo el uso de vacunas y terapias específicas cuando están disponibles. Para las Américas, que históricamente han tenido poca exposición al ébola, esta colaboración representa una oportunidad única de “transferencia de conocimiento Sur-Sur”. Brasil, como uno de los países con mayor capacidad técnica en la región, jugó un rol protagónico al coorganizar el evento, facilitando el diálogo regional.

La OPS ha activado su Sistema de Gestión de Incidentes y trabaja con la Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes para apoyar a los países en la evaluación de capacidades. Estas acciones se enmarcan en el cumplimiento del Reglamento Sanitario Internacional, que obliga a todos los países a mantener capacidades básicas para detectar, evaluar y notificar eventos de potencial impacto internacional.

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