El Ministerio de Defensa aseguró que el nuevo Sistema de Aterrizaje por Instrumentos (ILS) Categoría III B instalado en el Aeropuerto Internacional de Carrasco constituye una de las incorporaciones tecnológicas más importantes de los últimos años para la aviación nacional y permitirá colocar a Uruguay entre los países con mayor capacidad operativa en condiciones meteorológicas adversas. No obstante, las autoridades reconocieron que la herramienta todavía no funciona de manera ininterrumpida debido a la falta de controladores aéreos especializados, situación que esperan revertir en los próximos meses. El subsecretario de Defensa Nacional, Joel Rodríguez, quien actualmente ejerce como ministro interino, compareció este lunes ante la Comisión de Defensa del Senado junto a autoridades de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia), donde informó sobre el estado de implementación del sistema y respondió a las inquietudes planteadas por los legisladores.
Al término de la reunión, Rodríguez explicó que la comparecencia tuvo como objetivo brindar información precisa sobre un proceso que, a su juicio, ha sido objeto de interpretaciones incorrectas en algunas publicaciones periodísticas. «Fuimos convocados a proporcionar información de cómo está siendo el proceso de implementación del nuevo sistema de aterrizaje por instrumentos, que dicho así parece una cosa sencilla, pero en realidad es una tecnología y un sistema de alta complejidad que implica una inversión muy importante del entorno de los 20 millones de dólares», señaló. El jerarca recordó que el proyecto demandó varios años de trabajo y actualmente atraviesa la etapa final de su implementación.
El sistema ILS Categoría III B permite que aeronaves equipadas con esta tecnología y tripulaciones debidamente certificadas puedan efectuar aterrizajes prácticamente sin visibilidad, manteniendo elevados estándares internacionales de seguridad operacional. Rodríguez destacó que esta incorporación mejora sustancialmente las prestaciones del principal aeropuerto del país y posiciona a Uruguay «en primera línea» en materia de servicios aeronáuticos.
Según explicó, la principal ventaja será reducir significativamente las cancelaciones, demoras o desvíos de vuelos ocasionados por niebla u otras condiciones de baja visibilidad. «Funcionando a pleno implica que pueda aterrizar cualquier avión que cuente con la tecnología necesaria y los pilotos entrenados prácticamente sin ninguna visibilidad en condiciones de seguridad absolutamente garantizada», afirmó.
En ese sentido, sostuvo que el nuevo equipamiento permitirá evitar situaciones frecuentes durante los meses de mayor presencia de niebla, cuando algunos vuelos deben ser desviados hacia otros aeropuertos o experimentar importantes retrasos.
El subsecretario aclaró que las limitaciones actuales no obedecen al funcionamiento del sistema tecnológico, sino a la disponibilidad de recursos humanos especializados. Actualmente el equipamiento ya se encuentra habilitado, aunque no puede mantenerse operativo durante las 24 horas debido a que no existe suficiente personal certificado para cubrir todos los turnos.
Para mantener el servicio disponible durante parte de la jornada, explicó que se está recurriendo a la realización de horas extras por parte de los controladores habilitados, mientras el Ministerio y la Dinacia trabajan en ajustes organizativos para ampliar gradualmente la cobertura.
Rodríguez evitó hablar de una reestructura profunda y prefirió definir el proceso como una reorganización de guardias y del funcionamiento interno del sector. La expectativa oficial es alcanzar la prestación permanente «en poco tiempo», aunque reconoció que durante una etapa transitoria el personal continuará trabajando bajo una importante exigencia.

La capacitación
Uno de los aspectos centrales de la comparecencia estuvo relacionado con la formación de nuevos controladores especializados. Rodríguez explicó que la capacitación requerida responde a estándares establecidos por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y demanda entre dos y dos años y medio de preparación, por lo que no resulta posible acelerar ese proceso. El jerarca reconoció además que durante varios años no se generó el recambio necesario de personal.
Según detalló, desde 2017 no se había iniciado ningún nuevo curso de formación hasta que en 2025 comenzó una nueva generación de estudiantes. Como consecuencia, actualmente existe un faltante de personal especializado que repercute directamente sobre la disponibilidad del nuevo sistema. No obstante, Rodríguez informó que en pocos meses egresará una cantidad importante de nuevos controladores y posteriormente se realizará el correspondiente llamado para incorporarlos a la plantilla de la Dinacia.
El ministro interino insistió en que cualquier decisión adoptada por las autoridades tiene como prioridad absoluta preservar la seguridad de las operaciones aéreas. Recordó que los operadores encargados del sistema desempeñan una tarea de enorme responsabilidad y sometida a elevados niveles de estrés. «Eventualmente un día, a las tres de la mañana, tienen un avión con 200 pasajeros, con niebla, y tienen que tomar una serie de decisiones para que ese aterrizaje suceda adecuadamente», ejemplificó.
Por ese motivo, explicó que no resulta posible extender indefinidamente las jornadas laborales del personal ni reducir los períodos de descanso establecidos por la normativa. En paralelo, aseguró que el Ministerio mantiene un diálogo permanente tanto con la Dinacia como con los controladores aéreos para encontrar soluciones que permitan ampliar la operativa sin comprometer la seguridad. «No estamos hoy en una situación de conflicto; estamos trabajando para hacer los ajustes necesarios para garantizar la seguridad operacional», sostuvo.
Impacto sobre las aerolíneas
Rodríguez reconoció que las limitaciones horarias generan dificultades para las compañías aéreas al momento de planificar vuelos de larga distancia. Las empresas necesitan conocer con suficiente anticipación si el sistema estará operativo cuando la aeronave llegue a Carrasco, especialmente durante temporadas con mayor probabilidad de niebla.
Por esa razón, las autoridades trabajan para publicar con antelación los horarios de disponibilidad del servicio. El subsecretario admitió que ese esquema no constituye la situación ideal, aunque consideró conveniente habilitar el funcionamiento parcial mientras continúa el proceso de capacitación. También aclaró que el aeropuerto continúa operando normalmente bajo los procedimientos tradicionales. «Esto hoy es un adicional. El aeropuerto funciona como siempre ha funcionado; simplemente todavía no mejoró tanto como pretendíamos», afirmó.
Formación especializada en la Dinacia
La capacitación de los futuros operadores se desarrolla en el Instituto de Adiestramiento Aeronáutico dependiente de la Dinacia. Los propios controladores en actividad participan como docentes, circunstancia que también incrementa la presión sobre el sistema, ya que deben alternar las tareas operativas con la formación de nuevos profesionales.
Para Rodríguez, esa combinación refleja el impacto que tuvo la falta de cursos durante varios años y explica buena parte de las dificultades actuales para alcanzar la operativa permanente del ILS Categoría III B. Mientras continúan los ajustes organizativos y avanzan las nuevas generaciones de controladores, el Ministerio de Defensa confía en que el sistema pueda alcanzar próximamente una cobertura continua, permitiendo aprovechar plenamente una infraestructura que demandó una inversión cercana a los 20 millones de dólares y que posiciona al Aeropuerto Internacional de Carrasco entre los más avanzados de la región en materia de operaciones de precisión.

