/

Lo que debes conocer sobre la “Asexualidad”

La asexualidad es una orientación sexual legítima, reconocida por la Organización Mundial de la Salud y diferenciada de los trastornos del deseo en los manuales de diagnóstico.

La asexualidad se define como la ausencia o baja frecuencia de atracción sexual hacia otras personas

La asexualidad se define como la ausencia o baja frecuencia de atracción sexual hacia otras personas. No es un comportamiento, sino una orientación sexual. 

Quienes se identifican como asexuales no sienten el impulso sexual que la mayoría de las personas experimenta, aunque eso no significa que no tengan emociones, afectos o deseos de establecer vínculos profundos.

La confusión más común es equiparar asexualidad con celibato o abstinencia. Sin embargo exite la diferencia de que el celibato es una decisión voluntaria de no tener relaciones sexuales, mientras que la asexualidad es una característica inherente de la persona, que cabe aclarar que tampoco es un trastorno. 

Se estima que alrededor del 1% de la población mundial es asexual, lo que equivale a unos 76 millones de personas

Desde 2013, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) establece que si la falta de deseo sexual se explica por la autoidentificación como asexual, no debe diagnosticarse como trastorno del deseo sexual hipoactivo. La Organización Mundial de la Salud tampoco la considera una patología.

El término asexualidad apareció por primera vez en los estudios de Alfred Kinsey en 1948, cuando incluyó la categoría «X» para personas sin deseo sexual en su informe sobre la sexualidad humana. Décadas después, investigaciones como las de Michael Storms y Paola Nurius ayudaron a distinguir la asexualidad de la falta de libido o de problemas psicológicos.

En el año 2000, la creación de foros como «Haven for the Human Amoeba» y, más tarde, la red The Asexual Visibility and Education Network (AVEN) impulsaron la visibilidad de esta orientación. AVEN se convirtió en un espacio de referencia para quienes se sentían aislados al no encontrar un nombre para lo que sentían.

Dentro de la asexualidad existen múltiples subidentidades que reflejan la diversidad de experiencias. Las personas demisexuales, por ejemplo, solo experimentan atracción sexual cuando han formado un fuerte vínculo emocional. Los grisexuales sienten atracción sexual rara vez o en circunstancias muy específicas. Los arrománticos, por su parte, no experimentan atracción romántica, lo que es independiente de su orientación sexual.

También hay asexuales que se identifican como homorrománticos, heterorrománticos, birrománticos o panrománticos, según el género de las personas hacia quienes sienten atracción romántica. Esta distinción entre atracción sexual y romántica es fundamental para entender la complejidad de la asexualidad.

Uno de los mitos más extendidos es que la asexualidad es consecuencia de un trauma o de una experiencia sexual negativa. No hay evidencia que respalde esa relación. Tampoco es cierto que las personas asexuales no puedan enamorarse o tener pareja. 

Muchas establecen relaciones afectivas profundas, basadas en la comunicación, el respeto y el entendimiento mutuo. Algunas mantienen relaciones sexuales por diversas razones, por deseo secundario, por curiosidad, para tener hijos o para complacer a una pareja alosexual.

Otro error frecuente es confundir asexual con asexuado. Mientras que «asexuado» se refiere a organismos que carecen de sexo o de caracteres sexuales diferenciados, «asexual» describe una orientación sexual humana. Se estima que alrededor del 1% de la población mundial es asexual, lo que equivale a unos 76 millones de personas. 

El 6 de abril se celebra el Día Internacional de la Asexualidad, una jornada para visibilizar el espectro asexual y reivindicar el respeto hacia todas las orientaciones sexuales. Aunque la aceptación ha crecido en los últimos años, la asexualidad sigue siendo la orientación menos representada dentro del colectivo LGTBIQA+.

Acudir a un profesional de la salud mental puede ser útil para explorar la identidad sexual, gestionar la ansiedad o la baja autoestima derivadas de la incomprensión social.

Comparte esta nota:

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Pura Vida

Enfermedad de Buerger

La tromboangeítis obliterante, también conocida como enfermedad de Buerger, es una patología vascular que afecta a