Hay conversaciones que incomodan, o mejor dicho, hay temas sobre los que hemos aprendido a incomodarnos. Sí, la sexualidad femenina es uno de ellos. En el marco del Día Internacional de la Mujer Diario la R dialogó con Luna Prado coordinadora general de Sextasis y estudiante de Psicología. Refiere que en el entendimiento de que el sexo biológico, la identidad de género y la orientación sexual no son lo mismo y que cada persona lo vive de manera diferente. La postura de Sextasis es que toda entidad que participe lo haga desde el mismo principio que es de consentimiento, dignidad, de autonomía, de libertad y de conciencia.
En este sentido comenta que “su principal objetivo es generar un espacio en donde se puedan romper tabúes, crear un entorno seguro e inclusivo, donde todas las personas, con sus distintas identidades y formas de vincularse y vivir el erotismo, puedan explorar y aprender sin culpas, sin prejuicios y con conciencia”. Luna pone sobre la mesa esos temas que a muchos les cuesta nombrar, y eso es lo que se busca. «Nosotros entendemos que la sexualidad femenina fue históricamente regulada, juzgada, silenciada», dice casi como punto de partida. «Por eso resaltamos el papel de la mujer cuando la reconocemos como un sujeto activo de deseo, capaz de decidir, de poner límites, de explorarse desde el consentimiento y la conciencia».

Haciendo referencia a los estándares éticos manifiesta que es una gran deuda cultural que tenemos hoy en día. “Los estándares estéticos impactan directamente en la autoestima, y eso impacta en la vida sexual, en la vida de las personas. Lo cual se agrava y se intensifica con la virtualidad, que cada vez la estamos habitando más hoy en día, y que cada vez se aleja más de la realidad”. Y cuando dice mujeres se refiere a cisgénero y transgénero, pues la experiencia del género es diversa y la autonomía no debería ser patrimonio de un solo colectivo.
El cuerpo como territorio
En la actualidad nos preguntamos si aún sigue impactando el qué dirán sobre nuestro cuerpo. Prado refiere que la presión por cumplir con determinada imagen afecta el cómo nos percibimos y, por esa vía, los vínculos afectivos. A lo largo de la historia, declara que a las mujeres se les ha exigido un estándar de belleza más alto y eso es algo que nos afecta a todos. De ahí que en Sextasis promuevan lo que llaman «miradas realistas y diversas». En las performances que organizan cada año se suben al escenario personas con distintos tipos de cuerpos, distintas edades, distintas experiencias muestran sus prácticas. «Mostramos que existen cuerpos diversos, experiencias diversas, y que todos pueden expresarse de igual manera en su sexualidad, su sensualidad, su erotismo», explica.
Surge la duda, ¿genera alguna incomodidad ver ciertas prácticas en público?. Al respecto Luna dice que «la incomodidad no nace desde la expresión libre del deseo, sino que puede venir de la mano de algún juicio social o moral», responde. En su experiencia, cuando se genera un espacio donde se puede hablar con naturalidad y conciencia, esa incomodidad ligada al prejuicio «se cae sola». Porque ver a otros expresando libremente su deseo funciona como un espejo, si ella puede, tal vez yo también. “Esa incomodidad que puede surgir, una vez que las personas logran expresar o ver que es posible expresar su deseo,. Así como su manera de vincularse o de vivir la sexualidad de manera libre y abierta, esa incomodidad desaparece”.

Desde la comunidad de BDSM (Bondage y Disciplina, Dominación y Sumisión, Sadismo y Masoquismo) y de Shibari (atadura), realizan múltiples actividades. En cuanto al Shibari hay espacios que están pensados solamente para mujeres y feminidades. “Se organiza desde el Shibari un evento que se llama Nudos de Poder, y para que puedan practicar entre entre ellas en ese espacio.”
Así como una comunidad de Whatsapp Uruguay Fetish para mujeres y feminidades donde puedan compartir sus experiencias y crear un diálogo abierto, funciona igual para hombres. El enfoque que propone Prado con respecto a romper tabúes es normalizar la conversación y las prácticas y la información al respecto. “Nuestra misión es generar espacios educativos y culturales donde la sexualidad se aborde desde una perspectiva ética, responsable y de consentimiento. Y eso ya de por sí rompe tabúes en todos los sentidos, porque en cierto modo lo que se expresa, lo que se habla, lo que se muestra deja de ser tabú”, enfatiza.
No obstante recalca que sí pueden existir algunos prejuicios. Por ejemplo, asociados a la sexualidad femenina, como en el ámbito del BDSM, puede haber personas que crean que el rol de sumiso está asociado a la mujer y el rol de dominante está asociado al hombre. “Nosotros cuando mostramos prácticas, hacemos performance o hablamos, personas con experiencia hablan de cómo practican BDSM. De pronto puede haber mujeres dominantes haciendo muestras o hablando en el escenario o dando talleres”. Es aquí donde se busca, desde la experiencia, desmitificar lo que antes se creía de una forma y que la mujer diga sí, a mí me gusta eso, no sabía que podía hacerlo.
En la naturaleza de las actividades, Prado la describe como un espacio para aprender desde la experiencia. Porque no solo se habla sino que además se muestra lo que se suele esconder. “Existe un prejuicio social de que tal vez si las mujeres exploran su sexualidad o viven su erotismo, su sensualidad o de manera libre la asocian a la promiscuidad. Fundamentos que no son reales que suelen darse cuando no se tiene mucho conocimiento de algo”. No hay y no debe haber prejuicio cuando la información está y la persona está abierta a recibirla.

“Nosotros promovemos talleres vivenciales a través de espacios de conversación y de representaciones diversas” afirma. En estos, las mujeres pueden sentirse libres, hablar abiertamente, mostrar sin miedo lo que piensas, lo cual genera identificación. Desde Sextasis, se busca eso. Que las personas que quieren iniciarse en determinadas cosas o averiguar más de distintas prácticas y vinculares lo puedan hacer de manera segura en un entorno seguro. El cual se construye cuando el resto de las personas involucradas, incluidos varones y otras identidades, también entienden que pueden tener prácticas conscientes.
Es fundamental que todos podamos lograr soberanía corporal, refiere. El cuerpo a lo largo de la historia ha sido un territorio muy regulado y muy controlado. Qué vestir, cómo moverse, y hoy en día por fortuna se están deconstruyendo muchos mandatos sociales. “Eso sumado a poder informarse lo cual hace que la mujer pueda habitar su cuerpo con más responsabilidad y con más decisión propia”.
Si se trata de prejuicio, Prado comenta que la libertad corporal no necesariamente significa exposición o hipersexualización. “La libertad es poder elegir y lo importante acá es que la decisión pueda ser propia y pueda ser informada y que no sea producto de prejuicios, miedos, tabúes o mandatos a los que se supone que uno debe seguir”. En la actualidad, el desafío no es solo acceder a derechos formales sino es desarmar culpas, vergüenzas que todavía operan en lo íntimo. Y en eso el poder mostrar, mostrarse abiertamente, el poder generar espacios donde se pueda crear debate desde lo académico. Esto para que distintas personas de distintos rubros, de sus distintos constructos de conocimiento puedan aportar, enriquecer este panorama que es sumamente importante, concluye.

