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Disfunción eréctil y la presión social

Afecta a más de la mitad de los hombres entre 40 y 70 años, y su prevalencia crece también entre los jóvenes. Sin embargo, el silencio, la vergüenza y los estereotipos de masculinidad siguen siendo barreras para buscar ayuda.

La disfunción eréctil es la dificultad para lograr una erección como para tener una relación sexual

La disfunción eréctil (DE) es la dificultad persistente para lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para tener una relación sexual satisfactoria. Según los expertos, más de la mitad de los hombres de entre 40 y 70 años presenta algún grado de disfunción eréctil, y las proyecciones indican que para 2025 unos 322 millones de hombres en el mundo podrían verse afectados. 

En Uruguay, la prevalencia estimada se ubica entre el 10% y el 52% de los varones, especialmente en el rango de 40 a 70 años. Sin embargo, lejos de ser un problema exclusivo de la edad adulta, cada vez más hombres jóvenes consultan por este trastorno. El aumento de la disfunción eréctil en hombres jóvenes refleja una presión social creciente y una falta de educación sexual adecuada. Según especialistas, muchos de los casos de DE en hombres jóvenes están relacionados con factores psicológicos, especialmente la ansiedad por el desempeño, que se refiere a la presión de cumplir con expectativas poco realistas en la vida íntima. 

El acceso a la pornografía, la falta de educación sexual en el entorno y el no hablar sobre sexualidad alimentan una visión distorsionada que genera expectativas difíciles de cumplir. La presión social no es un fenómeno nuevo. Los estereotipos de masculinidad, la presión por cumplir ciertos roles sexuales y las expectativas sociales generan un entorno hostil para quienes enfrentan este problema. 

Cada vez más hombres jóvenes consultan por este trastorno

El mandato de ser “siempre a punto y siempre dispuesto” ha dejado a muchos hombres sin espacio para expresar sus dudas o dificultades. La DE puede ser causada por problemas físicos o psicológicos. Entre los factores físicos se encuentran enfermedades cardiovasculares, colesterol elevado, presión arterial alta, diabetes, obesidad y tabaquismo. Por otro lado, la depresión, la ansiedad, el estrés, los problemas de relación y otras inquietudes de salud mental también pueden interferir con los sentimientos sexuales. 

A menudo, la disfunción eréctil es el resultado de una combinación de ambos factores. El problema es que, más allá de la causa, el estigma y el temor a hablar del tema siguen siendo obstáculos para buscar ayuda. La disfunción eréctil no se limita al dormitorio. Tiene consecuencias profundas en la autoestima, la confianza y las relaciones de pareja.

La impotencia genera un importante malestar emocional en los hombres que la padecen, afectando duramente su autoestima y su sentimiento de masculinidad. Muchos hombres sienten que han perdido la confianza en sí mismos dentro y fuera del dormitorio. La vergüenza y el silencio perpetúan el problema y dificultan el acceso a tratamientos efectivos..

El primer paso para abordar la disfunción eréctil es romper el silencio. “Una vez que hables con tu médico, sabrás que es un problema común y se podrá realizar un diagnóstico rápidamente. La DE es una condición médica tratable, y existen múltiples opciones para manejarla, desde terapias farmacológicas hasta técnicas psicológicas que abordan el problema de manera integral. El diagnóstico suele requerir un examen físico y preguntas sobre antecedentes médicos y sexuales.

La disfunción eréctil no es un signo de debilidad ni un fracaso personal. Es una condición médica que, como cualquier otra, merece atención y tratamiento. La presión social y los estereotipos de masculinidad han contribuido a mantenerla en el silencio durante demasiado tiempo. 

Hablar de disfunción eréctil no solo es necesario para quienes la padecen, sino también para quienes los acompañan. La educación sexual, la comunicación abierta y el fin de los estigmas son herramientas fundamentales para abordar un problema que, lejos de ser excepcional, afecta a millones de hombres en todo el mundo.

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