La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha anunciado este viernes que las autoridades del país dispondrán de 346 millones de dólares procedentes del Fondo Monetario Internacional (FMI) para impulsar el proceso de reconstrucción, tras los fuertes terremotos que sacudieron al centro de la costa venezolana, dejando ya un saldo de más de 4.900 víctimas mortales.
«Tras el devastador doblete sísmico que afectó a nuestro país, Venezuela accedió inicialmente a US$ 346 millones de sus propios recursos en el Fondo Monetario Internacional (FMI), que serán destinados al proceso de recuperación y reconstrucción después de la tragedia. Esto permitirá apoyar a las familias afectadas en vivienda, infraestructura, servicios públicos esenciales, entre otros requerimientos», ha indicado la mandataria en un breve comunicado difundido en Telegram.
En la misma nota, Rodríguez ha mostrado su especial agradecimiento a la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, por hacer posible este «importante paso» con «su respaldo y compromiso». «Seguiremos trabajando sin descanso para proteger a nuestro pueblo y avanzar en la recuperación del país», ha concluido la mandataria venezolana, quien se ha mostrado abiertamente complacida tras los reiterados llamamientos de Caracas a la comunidad internacional exigiendo la liberación de sus fondos retenidos para ayudar a la reconstrucción del país.
El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, ha elevado este jueves a 4.930 el número de fallecidos por cuenta de los devastadores terremotos que sacudieron al país el pasado 24 de junio, mientras que el saldo de heridos se mantiene en 16.740 personas. Actualmente, permanecen en el terreno un total de 2.278 rescatistas internacionales, cifra inferior a los 2.408 contabilizados en la jornada anterior. No obstante, la cifra de voluntarios sí que ha experimentado una subida, pasando de 31.315 personas a 31.745 personas.


La preguntas que surgen son ¿qué hacen todos esos millones de Venezuela en manos del FMI? ¿cómo llegaron ahí? ¿ha pagado y paga el FMI intereses sobre ese dinero?
Y a esto sigue otra interrogante ¿y el oro venezolano secuestrado por el Bank of England, adónde está…?
Lo primero a destacar es la ilegalidad de las retenciones de fondos de cualquier nación en contra de los deseos, prioridades o necesidades de esa nación.
Lo segundo a destacar es la estupidez y corrupción de los gobiernos que envían los dineros públicos a entidades especuladoras extranjeras en vez de emplearlos en la finalidad verdadera, que es la inversión en infrastructura y servicios públicos, ya que es producto del trabajo de su pueblo.
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Y en casa, ¿dónde está el oro uruguayo, ese que debería garantizar el respaldo de nuestra moneda?
Pues no existe.
Se vendió todo ¡menos una barra que no llega a un kilo!
La garantía del peso uruguayo no existe, esa garantía expresada en la Constitución no existe y por tanto la ley máxima ha sido violada por los gobernantes de turno.
Lo único que hay en las arcas del Banco Central son un montón de papeles con caras de próceres extranjeros de potencias por siempre colonialistas.
Y esa es la realidad de este país, como lo es en tantas otras repúblicas bananeras dolarizadas cuyo único dios es el brillo falso de los imperios que se están fundiendo.
Opuesto a esta decadencia y poniendo ejenplos, basta con mirar quiénes son los países que más exploran y producen y más están comprando oro en los mercados internacionales. ¡Oh, coincidencia! son las economías más prósperas, las más surgentes y avanzadas, claro, los «malos» de la película, los «comunistas» como China o Vietnam, insultados en todo el «occidente» pero recibidos con carpeta roja cuando vienen de visita, pues sin su plata, sin su comercio no existimos.
¡Qué manga de hipócritas! Y encima delincuentes por estar haciendo mal uso de los dineros públicos.
No sólo aquí, sino en todo el resto de las naciones víctimas de las cohortes de mercenarios que las gobiernan y donde lo primero es la «imagen» que el país refleja en la virtualidad del espejo internacional y la última prioridad es el progreso del país en términos reales.
Y es por eso que los marranos de turno gritan a los cuatro vientos que necesitan «inversión extranjera» en vez de fomentar la producción interna con esas platas que le mandan a los buitres especuladores, y que nunca producen lo que se espera, en un contexto tan volátil como lo es el de las «inversiones» que estos pajarracos hacen.
Los detalles del tema no son sólo estos, son mucho más complejos, pero estas son las bases de todo lo que sucede, con disparates como tener millones «invertidos ventajosamente para el país» y al mismo tiempo andar mendigando préstamos a banqueros agiotistas que imponen intereses suicidas para cualquier economía de pequeño calibre.
Pero bueno, siga tocando la orquesta mientras el Titanic se hunde.